Lo charnego, la modernidad urbana y las reglas del juego de María Ruido

16 enero 2023

por | 16 enero 2023

«Entre 1950 y 1975, seis millones de personas en el Estado español abandonan la vida campesina para desplazarse a la modernidad urbana y capitalista, convertidas en mano de obra no cualificada, en extranjeras, en analfabetas, en paletos. Su locus, su hogar de orígen, carece de continuidad geográfica, de gentilicio: no vienen de un espacio sino de un concepto, de una forma de vida y de un sistema de creencias que desaparece con su éxodo, con su migración», explica la socióloga Avtar Brah, profesora emérita de sociología en Birkbeck College. Lo charnego, la modernidad urbana y las reglas del juego de María Ruido tienen mucho que ver con las ideas que articula Brah.

La galería Rosa Santos aborda este tema en la exposición «Las reglas del juego», de María Ruido, donde se puede ver un vídeo con una conversación-performance entre la propia artista y Brigitte Vasallo, autora del texto «Apuntes para la ciénaga (Cartografías a partir de María Ruido)». Pues bien, con motivo del cierre de la exposición, el 17 de febrero, la galería organiza un encuentro en persona entre ambas, artista y escritora, que tendrá lugar en la sala de la calle Carrasquer 1 ese mismo día.

«La palabra diáspora refiere a una «dispersión desde» y expresa, así, una noción de centro, de locus, un «hogar» desde el cual se da la dispersión. Aquello que diferencia una diáspora de un viaje son las circunstancias de la salida. No solo el quién, sino el cuándo, el cómo y el por qué. Una diáspora es un proceso de la Historia», continúa la socióloga pionera en estudios de la diáspora.

Las circunstancias históricas de este proceso se inscriben en el marco de una guerra contra el campesinado por parte de las oligarquías y de los grandes terratenientes articulados bajo el régimen militar franquista. Tras la caída del proyecto fascista europeo para Europa, al final de la Segunda Guerra Mundial, el régimen queda aislado por la comunidad internacional; pero un giro de su política económica es causa y consecuencia de nuevas alianzas que propician su pervivencia inusitada e inesperada.

La consecuencia es la entrada desbordada del capitalismo liberal y la extinción de formas de organización social comunitarias que no logran adaptarse o que son incompatibles con el nuevo sistema impuesto.

 

Una de las vídeo instalaciones de María Ruido en la galería de la calle Carrasquer.

«Siendo casi menor de edad y en la década más dura del franquismo, Delfina Vasallo salió de Chandrexa de Queixa, a 72 km de Xinzo de Limia, para ir a servir en París, a un idioma, una frontera y 1.410 km de distancia de su aldea. No creo que supiera leer ni escribir, habilidades que mostraba años después de manera dubitativa, temblorosa, y que tal vez adquiriera en París», escribe Vasallo.

«En 1963, Dolores Ruido salió de Xinzo de Limia, a 72 km de Chandrexa de Queixa, para ir a envolver chocolates a una fábrica cercana a Hamburgo, a un idioma, una frontera y 913 km de París. Su historia está recogida en el film ‘La memoria interior’. María Ruido, su hija pequeña y directora de esa película, creció en Xinzo a cargo de sus hermanas y hermanos. Cuando nos conocimos, María me dijo: nós as duas somos o mesmo: ti creciches con nai mais sin terra, eu crecín con terra mais sin nai. Esa identificación desde la carencia es una forma de hogar. Lo que no somos, dice Marlene Wayar, nos define tanto como lo que somos», apunta la escritora Brigitte Vasallo.

Vasallo explica que «la gente del campo es retratada como infrahumana, como humanidad en proceso de humanizarse, sin voz política válida ni agencia reconocida. La vida campesina se dibuja como indeseable y solo cabe la narrativa del autoodio, del rechazo y del agradecimiento por la superación de ese estado. (…) Las formas de pensamiento y transmisión propias de ese contexto son resignificadas y ridiculizadas: el habla deviene deje y la oralidad deviene analfabetismo. El único proceder válido es el burgués». 

El campo, lo rural, es un problema a resolver por las lógicas que entienden la modernidad urbana, ilustrada, como forma superior de vida. La pobreza de ese campo en concreto se entiende como «la pobreza del campo», una cualidad esencial a la vida campesina y no un accidente relacionado con el capitalismo industrial, la inaccesibilidad a los medios de producción mecanizados y los macroprocesos económicos que imposibilitan formas autónomas de subsistencia que no sean marginales.

«Independientemente del lugar donde llegáramos, denomino diáspora txarnega a esta expulsión de lo rural bajo el régimen franquista. Lo llamo así por darle un nombre que sea feo, por darle un nombre que suene mal, por darle un nombre que no esconda la violencia, que no agache la cabeza, que le de vergüenza al amo por una vez, que se le caiga la cara de vergüenza cada vez que lo pronuncio. Lo que denomino la diáspora txarnega parte de un lugar que es ontológico», explica Brigitte Vasallo.

«El hecho diaspórico desborda el viaje de la diáspora y desborda la generación del tránsito. Las hijas de la diáspora seguimos en movimiento hacia el ser aspirado, hacia la promesa, hacia el devenir imaginado en el momento de dejar nuestro mundo originario atrás. Si nuestra comunidad ha sido desarticulada para progresar, nosotras debemos progresar, porque el sacrificio ha sido enorme. El tablero está desplegado y solo nos queda jugar», apunta.

 

Lo charnego, la modernidad urbana y las reglas del juego de María Ruido.

Obra de María Ruido en la galería Rosa Santos de Valencia.

Artista visual, investigadora, productora cultural y profesora en el Departamento de Diseño e Imagen de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Barcelona, desde 1998, María Ruido desarrolla proyectos interdisciplinares sobre los imaginarios del trabajo en el capitalismo postfordista y sobre la construcción de la memoria y sus relaciones con las formas narrativas de la historia.

Brigitte Vasallo se autodefine como profesora, activista antirracista y escritora a trompicones, «feminista» entre comillas, pensadora bastarda por elección y charnega por nacimiento. Sin estudios universitarios, ha sido camarera, marinera, limpiadora, colaboradora de medios como Catalunya Radio o Pikara Magazine. Su primera novela, PornoBurka, fue prologada por Juan Goytisolo.

Las reglas del juego, de María Ruido. Galería Rosa Santos (Carrasquer, 1. Valencia), hasta el 17 de febrero. 

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