Alberto Sanchis Pérez (1940 – 2015), hijo de carpintero y nieto de ebanista es principalmente conocido como el arquitecto de las cooperativas de vivienda (Virgen de los LLanos, Grupo Residencial Malva-rosa, La Ecológica, La Riba) construidas entre la década de los 70 y los 90, donde daba protagonismo a la participación de sus habitantes en las decisiones sobre cómo serían sus viviendas. Convencido defensor de la vivienda social y de las cooperativas de viviendas, fue un hombre comprometido con sus ideas y con su trabajo. Suyos son algunos de los ejemplos más interesantes de arquitectura social de la ciudad de Valencia.
Sin embargo, su extensa obra, ubicada por todo el territorio valenciano hasta Madrid, alcanza múltiples escalas y tipologías en equipamientos (asistenciales, educativos, culturales, etc), espacios públicos, rehabilitaciones, viviendas unifamiliares, oficinas, incluso planes urbanísticos. Este abanico de proyectos fue desarrollado a lo largo de apenas treinta años de carrera, hasta que un ictus le obligó a retirarse de la profesión. En este tiempo se fue consolidando a su alrededor un equipo regular de trabajo, conformado por los arquitectos Josep Manuel Ribera, Ana Peris, Pablo Sanchis y Helios Gisbert en “Alberto Sanchis Taller d’Arquitectes”. Una exposición en el Colegio de Arquitectos de Valencia, que comisarían Pablo Sanchis y David Estal, homenajeará al arquitecto.
Tal como lo recuerdan su familia, amigos, alumnos, compañeros de estudio y clientes, «Alberto fue una persona cercana, comprometida, metódica y también empeñada». Desde su primer despacho a pie de calle en Orriols, en la calle Padre Viñas, estableció un fuerte vínculo con la incipiente asociación de vecinos a quienes acompañó en diferentes reivindicaciones y propuestas.
Este aprendizaje desde lo colectivo se aplicaría enseguida en la manera de escuchar y trabajar con las personas usuarias de su arquitectura mediante encuestas, largas asambleas, reuniones conversadas con otros compañeros, etc. A Alberto, como apuntan Encarna y Josema, dos habitantes de una casa proyectada por él, le gustaba razonar hasta conseguir la solución idónea para el proyecto. «Esto implicaba hacer y deshacer, dejando constancia en tantos bocetos, revisiones, reflexiones teóricas, referencias y profusos estudios de otras obras», explican los comisarios de la muestra.

Grupo Residencial Malvarrosa, en su exterior y en su interior. Foto: Eduardo Manzana.

Foto: Eduardo Manzana.

Foto: Eduardo Manzana.
Su formación inicial como arquitecto técnico le aportó una importante base constructiva que se verá reflejada en el interés por el detalle (barandillas, escaleras, encuentros con el suelo o la estructura, voladizos, porches, miradores, etc); su paso por el Ayuntamiento de Bocairent como arquitecto municipal le sirvió para ampliar su conocimiento de la arquitectura pública; y, sobre todo, su etapa durante trece años como profesor de Elementos de Composición Arquitectónica en la ETSA de València le fue útil para no dejar de aprender y enseñar en todos los ámbitos.
«Con todo, la exposición de su legado no se ha planteado de una forma categórica, cronológica o lineal ni tampoco se centra en su etapa más social, sino que se ha planteado de forma más narrativa, a partir del bagaje arquitectónico cuidado de Alberto Sanchis: el que estudiaba, conversaba o practicaba. En definitiva, como una clase más de arquitectura, no solo que trasciende el campo de los profesionales, sino que está abierta a cualquier persona».

Fotos de Bianca Cifre, coautora junto a Clara Che del libro ‘Grupo Residencial Malvarrosa: Vivir colectivamente’ (Editado por Festiu).
La inauguración de la exposición será el jueves 15 de enero a las 19 horas, con la intervención de Marina Sender, directora del CTAV y de los dos comisarios de la muestra, Estal y Sanchis, en la Sala de exposiciones del CTAV (Hernán Cortés, 6, Valencia). Puede verse hasta el 16 de febrero y la entrada es libre.




