Un antiguo garaje transformado en 63 apartamentos y otras ideas brillantes para ubicar la vivienda social

15 octubre 2026

por | 15 octubre 2026

En el distrito 11 de París, un garaje construido en 1957 diseñado por Claude Béraud, ha sido transformado en 63 apartamentos. Atelier Téqui Architectes, autores del proyecto, han conservado la icónica fachada que da a la calle como símbolo del lugar que ocupa el automóvil en la historia de la ciudad. Las rampas han desaparecido. En su lugar hay patios ajardinados, luz natural y 63 formas de vivir.

Este estudio ha sido ganador de la segunda edición del Premio Europeo de Vivienda Colectiva, impulsado por el Instituto de Arquitectura de Euskadi, en la categoría de rehabilitación. Además, el jurado, presidido por la arquitecta Carme Pinós, ha elegido La Métropolitaine, de Ignacio Prego Architectures y Thibaud Babled Architectures, en la categoría de obra nueva. Los dos proyectos ganadores han sido seleccionados entre 192 propuestas procedentes de 36 países europeos, casi el doble de países que en la primera edición, celebrada en 2024.

Carme Pinós, presidenta del jurado, junto a Atelier Téqui, estudio ganador en la sección de rehabillitación.

El jurado internacional destacó que «ambos proyectos premiados cuestionan las ideas preconcebidas sobre dónde debe ubicarse la vivienda social. Al incorporar vivienda asequible en emplazamientos céntricos y de gran valor urbano, las políticas de vivienda que impulsan estos proyectos ofrecen una respuesta frente al proceso de despoblación de los centros urbanos y demuestran cómo la vivienda social puede contribuir a construir ciudades más inclusivas, socialmente diversas y equilibradas».

La reconversión de un antiguo garaje en París

La primera decisión en cuanto al diseño del proyecto de Atelier Téqui Architectes fue la de reducir al mínimo la demolición. Se conservaron los bloques, las columnas y las vigas; se mantuvo la estructura existente separada en niveles y se trabajó con ella en lugar de eliminarla. Se quitaron las rampas para crear los patios que ahora aportan ventilación y luz a un edificio que antes estaba aislado de ambos.

Una segunda fachada, situada al fondo respecto a la original, utiliza paneles de madera y puertas correderas plegables para crear jardines de invierno en el espacio entre los dos revestimientos: espacios al aire libre que se pueden disfrutar durante todo el año siempre que brille el sol, lo que representa una forma de vivir el clima en lugar de soportarlo.

Fotografía: ©11h45 – Florent Michel.

Fotografía: ©Schnepp Renou.

La ampliación vertical se apoya en una estructura de postes y vigas de acero, con suelos de CLT (madera contralaminada) y fachadas de madera revestidas de alerce. Los materiales de origen biológico alcanzan hasta 99 kg/m2 en la ampliación; la madera se utiliza según su función, desde la estructura hasta la carpintería y el revestimiento.

El proyecto deja ver una posible transición para las ciudades europeas: de una cultura de la construcción basada en la extracción, a sistemas híbridos que combinan la reutilización estructural con la industria maderera.

Fotografía: © Florent Michel.

Fotografía: ©Schnepp Renou.

Los apartamentos tienen entre uno y cuatro dormitorios, y cada uno cuenta con una conexión específica que da al exterior: un jardín de invierno, una logia o una terraza trasera. La mayoría tienen doble orientación. Las vigas a la vista de la estructura existente se han conservado en la zona restaurada, lo que confiere a cada apartamento una identidad propia basada en la memoria del lugar. Desde la calle, un amplio porche da a un patio central ajardinado. La azotea está ajardinada y alberga un huerto vegetal comunitario.

Fotografía: ©Schnepp Renou.

Fotografía: © Florent Michel.

Sobre estas viviendas el jurado ha valorado especialmente la inteligencia arquitectónica necesaria para integrar diversas tipologías de vivienda dentro de las limitaciones de una estructura existente. «Mediante un aprovechamiento extraordinariamente eficiente de la superficie disponible y una cuidada resolución de las plantas, el proyecto transforma las restricciones estructurales en oportunidades, logrando una excepcional calidad espacial y unas condiciones de habitabilidad generosas».

Una masa en desuso y opaca se ha transformado en un edificio residencial con patios ajardinados y amplias terrazas. La densidad urbana se ha tratado no como una limitación, sino como un recurso.

Mejor obra nueva: La Métropolitaine – Ignacio Prego Architectures y Thibaud Babled Architectures, París (Francia)

La Métropolitaine, el otro edificio premiado, asume una de las tareas más ingratas de la vivienda urbana: dar forma a un lugar que carecía de ella. Situado en la Avenue de la Porte de Clichy, en el umbral entre París y la periferia, el edificio conforma una fachada sólida e ininterrumpida frente al nuevo Palacio de Justicia y comienza a estructurar un espacio urbano que, hasta entonces, se resistía a ser definido.

La masa es compacta y llamativa desde lejos, pero de cerca se descompone en algo más variado. Fisuras alargadas, porches luminosos y cortes irregulares articulan la fachada y crean una estructura porosa y permeable que da vida a la experiencia a pie de calle. Las grietas de abajo generan transparencias que conectan la vida interior del edificio con el movimiento de la ciudad.

Fotografía: ©MAXIME DELVAUX.

Fotografía: ©MAXIME DELVAUX.

La escasa profundidad del edificio, lejos de ser una limitación, se convierte en el movimiento tipológico que define el proyecto. Todas las viviendas, desde las de un dormitorio hasta las de cinco, son pasantes: el salón y la cocina se extienden de lado a lado del edificio, con la ciudad en una fachada y el jardín en la otra. En el lado sur, la logia se abre tras un doble revestimiento que actúa como filtro frente al ruido, la contaminación y la intensidad de la avenida. En el lado norte, una terraza privada forma parte de la secuencia de acceso y se abre hacia el parque.

Fotografía: ©NICOLAS GROSMOND.

Fotografía: ©NICOLAS GROSMOND.

Fotografía: ©PHILIPPE BILLARD.

Fotografía: ©NICOLAS GROSMOND.

El resultado es un edificio que cohesiona la ciudad a escala de calle y ofrece a cada residente una relación privada tanto con la vida urbana como con los espacios verdes. La doble orientación no es un lujo, sino la lógica organizativa de la que surge todo lo demás.

Los proyectos finalistas

En la categoría de obra nueva, además de La Métropolitaine se encontraban como finalistas Air Passage, de Peris+Toral Arquitectes (Masnou, España), que convierte la cubierta de un equipamiento en plaza pública y organiza las viviendas en torno a un pasaje bioclimático; Common Woods, de Space&Matter (Amersfoort, Países Bajos), que agrupa 56 viviendas en el límite de un bosque, con estructura de madera contralaminada y una fuerte apuesta ecológica; Illa Glòries, de Cierto Estudio (Barcelona, España), que es un bloque de vivienda social denso y permeable, con patios comunitarios que ocupan el 60 % de la parcela. Y por último, Yimby, de Maker Architecten (Kortrijk, Bélgica), que densifica un barrio de ciudad-jardín de 1924 con el concepto de «casa canguro», sin desplazar a sus habitantes.

Air Passage, de Peris+Toral Arquitectes. Fotografía: José Hevia.

Fotografía: José Hevia.

Common Woods. Fotografía: Riccardo De Vecchi.

Common Woods. Fotografía: Riccardo De Vecchi.

Glòries, de Cierto Estudio. Fotografía: José Hevia.

Glòries, de Cierto Estudio. Fotografía: Marta Vidal.

Maker Yimby. Fotografía: StijnBollaert.

En la categoría de rehabilitación, además del garaje de Atelier Téqui Architectes, estaban tres proyectos finalistas: Oudemansstraat, de Woonwerk Architecten (Amberes, Bélgica), que transforma una antigua discoteca y tres edificios colindantes en viviendas asequibles; La transformación de un aparcamiento en la Rue Nollet, de NZI Architectes (París, Francia), que da lugar a 83 viviendas sociales sin demolición ni nuevo suelo y la transformación de la Cité de Beutre, de Christophe Hutin Architecture (Mérignac, Francia) que rehabilita 93 viviendas de emergencia de posguerra entendiendo las adaptaciones de sus habitantes como un recurso.

Transformación de un aparcamiento, de NZI ArchitectesNollet. Fotografía: Frederic Delangle.

La Cité de Beutre, de Christophe Hutin Architecture (Mérignac, Francia), que rehabilita 93 viviendas de emergencia de posguerra como vivienda social. Fotografía: ©P.RUAULT.

Oudemansstraat, de Woonwerk Architecten (Amberes, Bélgica), que transforma una antigua discoteca y tres edificios colindantes en vivienda social. Fotografía: © Aiste Rakauskaite.

Oudemansstraat, de Woonwerk Architecten (Amberes, Bélgica), que transforma una antigua discoteca y tres edificios colindantes en vivienda social asequible. Fotografía: © Aiste Rakauskaite.

Los proyectos ganadores se dieron a conocer en una ceremonia inaugurada por Denis Itxaso, consejero de Vivienda y Agenda Urbana del Gobierno Vasco, impulsor de los premios. El jurado internacional, presidido por Carme Pinós e integrado por Jing Liu, Catherine Sabbah, David Madden y Lucia Tozzi, compartió las conclusiones de sus deliberaciones en una conversación moderada por el periodista Fredy Massad, antes de revelar los dos proyectos ganadores.

El Premio Europeo de Vivienda Colectiva reconoce obras construidas de vivienda colectiva que combinan calidad arquitectónica, impacto social y una contribución significativa a la forma en que vivimos en Europa.

Fotografía: D.R. Apertura: Common Woods, fotografía de Riccardo De Vecchi.

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