La X edición del Festival arquia/próxima, celebrada en Barcelona, ha elegido como proyecto ganador Ailarak. Museo del paisaje y la música, ubicado en Artea (País Vasco), un trabajo de BeAr Architects, el estudio formado por Ane Arce e Íñigo Berasategui. Ailarak no se presenta como un museo convencional, sino como un paisaje habitado, construido a partir de capas, fragmentos y relatos. Una arquitectura que no busca fijar una imagen definitiva, sino ofrecer un marco donde la cultura popular pueda seguir transformándose en el tiempo.

Iñigo Berasategui y Ane Arce, de BeAr, ganadores del premio (Foto: Mireia Rodríguez-Fundación Arquia ).

AILARAK es la transformación del antiguo Ekomuseo de Artea en el nuevo Museo de la Música Folk Vasca, un proyecto que incorpora además una escuela de música para el valle de Arratia. La intervención surge tras ganar un concurso de ideas cuyo enunciado, deliberadamente ambiguo, proponía poner en valor la música tradicional vasca a través de un museo al aire libre. Más que responder a un programa cerrado, el proyecto asumió desde el inicio la complejidad del lugar como principal materia de trabajo (Foto: Luis Díaz Díaz).
El museo ha sido seleccionado entre las 743 realizaciones presentadas a Arquia/Próxima, que abarcaban desde proyectos construidos hasta investigaciones, intervenciones urbanas, instalaciones efímeras, performances y piezas audiovisuales. El premio arquia/innova ha sido para Craquelures dans Le Réel, de KRI + KOIZ, ubicado en Lausana.

«Bajo los prados, las carreteras asfaltadas, los fosos dispersos para árboles y las losas de hormigón que bordean las orillas del lago, se esconde un suelo. Un terreno que alguna vez formó parte del lecho del lago adyacente se ha convertido en una orilla, transformándose en tierra fértil explotada por los humanos y apareciendo hoy como un paisaje domesticado», explican sobre su trabajo los arquitectos de KRI, Gonzalo Peña y Lucía Espinosa de los Monteros (Foto: DSL Studio).

Gonzalo Peña y Lucía Espinosa de los Monteros (Foto: Mireia Rodríguez-Fundación Arquia).
Para Sol Candela, directora de la Fundación Arquia, «La X edición de arquia/próxima no ha sido simplemente un escaparate de proyectos. Ha sido también un registro de cómo cambia la profesión, de las preocupaciones de cada generación y de las preguntas que la arquitectura necesita hacerse en cada momento».

La directora de FUNDACIÓN ARQUIA, Sol Candela, en la celebración de las conversaciones en la Fundació Joan Miró, sede de los X Premios Arquia/Próxima.
Y, precisamente, las preocupaciones y cuestiones que afectan a la profesión vertebraron todas las charlas que se celebraron en el salón de actos de la Fundació Miró, el enclave maravilloso que la institución escogió para la ocasión. La X edición de Arquia/Próxima, comisariada por el arquitecto José María Sánchez García, proponía una reflexión sobre las transformaciones que afectan hoy a la práctica arquitectónica y a su relación con el entorno, e invitaba a repensar este concepto más allá de su dimensión geográfica, incorporando aspectos culturales, ecológicos, sociales y virtuales.
Esta edición de arquia/próxima es una oportunidad para tomar el pulso a las prácticas emergentes que están redefiniendo la relación entre arquitectura y territorio, así como para reflexionar sobre el papel de la disciplina ante desafíos como la transformación ecológica, la digitalización de los procesos de diseño y la creciente complejidad de los contextos urbanos y sociales contemporáneos.
Habitar: lo urbano y la vivienda
La mañana empezaba fuerte con la conversación, moderada por Joao Branco y Paula del Río, titulada «Habitar: lo urbano y la vivienda» que, con esa temática, hablar del acuciante problema de no poder tener una casa era algo insoslayable. «Con la que está cayendo habrá que hacer un esfuerzo para que el tema no monopolice las charlas», decía Juan Luis Romero, quien junto a Daniel Natoli presentaba un videoclip sobre una Sevilla distópica en la que el turismo lo ha invadido todo, nada de ciencia ficción, desgraciadamente.
El resultado es una especie de pesadilla tardocapitalista donde la retícula uniforme y alisadora del progreso va colonizando y mercantilizando cada resquicio de vida urbana. Un proyecto con el que también se rinde homenaje al trabajo de otros arquitectos que usaron el cine para fabular la ciudad, como Juan Sebastián Bollaín o los italianos Adolfo Natalini y Cristiano Toraldo (Superstudio). «El formato es muy eficaz porque permite recursos de ironía y critica que la arquitectura no se puede permitir», explicaba el arquitecto. «Y se queda corto».
Así empezaba una jornada en la que algunas voces cuestionaban si los profesionales de la arquitectura se han autoexcluido de la conversación de todos los temas que ahora mismo queman las ciudades, hablan los promotores, hablan los constructores, habla la administración, con sus parches, pero no hay voces de arquitectos que estén dando su opinión. «Hay que intentar estar en ese debate y recuperar el lugar en la conversación», decía Romero.
Los bloques cebra y el talento
Otro de los temas que salió en la conversación fue si la arquitectura industrializada no es mejor, ahora mismo, porque está llevada por ingenieros y por arquitectos mediocres, opinaba el arquitecto de Hanghar, autor de Casa Guadalupe. «¿Si asociamos la industria a lo genérico es porque no hay personas innovadoras y talentosas detrás?», se preguntaban en la charla. Reduce riesgos pero uniformiza. «¿Hay confort en lo genérico? Lo conocido da seguridad», apuntaba el arquitecto Manuel Bouzas sobre los edificios cebra. «¿No hay arquitectos talentosos o es que el público lo prefiere?».
El patrimonio, entendido como elemento de herencia sobre el cual opera la arquitectura; la economía, en la propia reutiliización de los recursos hay mucha economía, además de mucha filosofía; y cómo se proyecta el tiempo en los diferentes proyectos, fueron aspectos que se también se trataron en las conversaciones de Arquia/Próxima . Ante lo que Sara Ferran, de Taller11, apuntaba que reciclar «es una postura de vida, y ese estudio que lo hace por compromiso, es el que más pierde económicamente». Buscar la viabilidad es cosa de los arquitectos, «que se rompen la cabeza, para que la constructora no se enfade».
La relevancia de la arquitectura
En este sentido, Íñigo Berasategui, de BeAr, apuntaba que «falta revalorizar la figura del arquitecto. No compremos el marco cultural actual porque cada vez somos menos relevantes. No podemos asumir eso. Es un problema, los proyectos estratégicos de las ciudades no nos tienen en cuenta. Los bloques cebra como grito: esa necesidad habitacional no puede ceder a terminar construyendo autenticas basuras arquitectónicas. Tenemos que pelear por tener relevancia social, no podemos borrarnos de esas cuestiones».
El arquitecto José María Sánchez, señalaba, antes de terminar, «cómo la construcción renuncia completamente a la arquitectura: estamos en el lugar del real state, de las ingenierías, donde el arquitecto es un ser incómodo y fuera de juego. Nunca hemos tenido tan poca repercusión como en la actualidad. Y creo que no es tanto un tema generacional como de la propia disciplina». Menos mal que su idea era acabar las charlas con cierta alegría.
Las menciones de Arquia/Próxima
Tras una mañana intensa de conversaciones, por la tarde tuvo lugar la entrega de premios, con la presencia de Iñaqui Carnicero Alonso-Colmenares, secretario general de Agenda Urbana, Vivienda y Arquitectura. Además de los dos trabajos mencionados, se otorgaron menciones a los proyectos Centro Cultural Forges (de FIRM Architects, ubicada en Lugo); Prototipo Anrobox (de Tercia Arquitectos, Vicente Huertas Sánchez y Hugo Centeno Fernández, en Tomelloso); ¡Qué Faena(r)!, de Oscar Cruz García y Pablo Paradinas Sastre, ubicada en
Vigo; 350.000Ha – Guest Lounge ARCO 2026, de salazarsequeromedina y Manuel Bouzas Barcala, en Madrid; Jardins del Temps (Pau Garrofé Montoliu, Martina Blázquez Polaina, Guillem Hernández Camarasa, Karine Bagdasaryan, Diego Lahoz Rodríguez y Juan
Torres Prats, que se realizó en Girona) y 0034 FORMENTERA (de taller 11, ubicada en Formentera).

Patronos de la FUNDACIÓN ARQUIA y arquitectos y arquitectas premiados.
«Resulta realmente inspirador enfrentarse a un número tan elevado de realizaciones, únicamente del segmento emergente de la profesión. No sólo existen proyectos de indudable calidad, sino que vemos como hay prácticas que con una trayectoria muy corta exploran nuevos lenguajes que introducen la innovación y motivación tan necesaria en cualquier ámbito creativo. Además, es alentador comprobar como generalmente estas personas tienen asumidas en sus respuestas las cuestiones que más preocupan en nuestro entorno económico, ecológico y social, aportando soluciones con una naturalidad y frescura que advierten un pensamiento consolidado», concluía el jurado de los galardones, compuesto por Begoña de Abajo, Pablo Millán, María Fandiño, Carles Enrich, Branco Del-Rio, Lloc Arquitectes y Sol Candela.


