El Premio Europeo del Espacio Público Urbano ha sido para el proyecto Zuidpark, en Amberes. Este certamen bienal que, desde el año 2000, reconoce las mejores intervenciones de creación, transformación y recuperación de los espacios públicos de las ciudades europeas, cuenta con la colaboración de una red de 10 instituciones de arquitectura y urbanismo y 50 expertos de todo el continente. En esta edición, el premio organizado por el CCCB, ha batido un récord de participación con un total de 381 propuestas presentadas, correspondientes a 38 países europeos.
El jurado internacional ha concedido el Premio Europeo del Espacio Público Urbano 2026 al proyecto Zuidpark en Amberes, obra de los estudios Tractebel, Georges Descombes y atelier adr. El jurado ha considerado que la propuesta «consigue transformar un gran vacío urbano en un espacio público que combina el uso cotidiano espontáneo y el descanso con una innovadora gestión del agua». Ha recibido una mención especial el proyecto ‘Baños en la Rotonda’, en Logroño, de Leopold Banchini para el festival Concéntrico, que reivindica las fuentes públicas como elementos esenciales de la vida urbana.
Zuidpark
El proyecto del Zuidpark ha convertido los antiguos diques comerciales de Gedempte Zuiderdokken, en Amberes, en un gran parque urbano adaptado a los retos climáticos actuales. Este espacio del siglo XIX se había transformado en la década de 1960 en una gran explanada de asfalto que funcionaba como aparcamiento, un espacio sin vida que acumulaba calor y saturaba el alcantarillado.

Imagen de archivo de cuando el espacio funcionaba como diques comerciales.

Fotografía del aspecto del espacio tras la intervención (Foto: ©Isabelle Pateer)

(Fotografía: ©Isabelle Pateer).
El diseño actual aprovecha la forma de los antiguos diques para organizar el parque en diferentes zonas. Se ha instalado un prado central para encuentros, un jardín acuático, rincones tranquilos, pistas deportivas y tres plazas que conectan el entorno con los museos y las cafeterías del barrio.

Este espacio, ahora transformado en parque urbano, funcionaba como aparcamiento desde los años 60.

(Fotografía: ©Tractebel).

(Fotografía: ©Tractebel).
(Fotografía: ©Isabelle Pateer).

(Fotografía: ©Isabelle Pateer).

(Fotografía: ©Isabelle Pateer).

(Fotografía: ©Tractebel).

(Fotografía: ©Isabelle Pateer).

(Fotografía: ©Isabelle Pateer).

(Fotografía: ©Isabelle Pateer).
Para solucionar los problemas de drenaje, se ha eliminado el pavimento impermeable y se han plantado muchos árboles y vegetación, de manera que se ha creado un sistema que recoge y gestiona el agua de lluvia de todo el distrito. Además, se han reutilizado las piedras de los antiguos muelles para mantener el vínculo con la historia del lugar. Todo ello ha transformado lo que antes era un descampado de hormigón en un punto de encuentro vivo para el vecindario.
Los baños de Banchini
El jurado internacional de esta edición ha decidido otorgar una mención especial a ‘Baños en la Rotonda’, un proyecto efímero realizado por Leopold Banchini para el Festival Concéntrico de Logroño, por su diseño cuidado y el uso responsable de los recursos. El jurado ha destacado la capacidad transformadora del proyecto, que demuestra cómo la arquitectura puede impulsar cambios urbanos significativos, al transformar una fuente ornamental en un lugar de encuentro para la comunidad.
En Logroño, el proyecto aprovechó un festival de arquitectura efímera para transformar la fuente de una rotonda en unos baños públicos temporales. La idea era transformar el uso de un espacio que solo servía de decorado para convertirlo en un lugar de encuentro tranquilo, con lo que se recuperaba la función que tenían los antiguos baños clásicos.
La estructura se montó con listones y plafones de madera reutilizables. Se levantaron paredes altas por tener intimidad en el interior, a pesar de estar inmerso en el tráfico, y se hicieron vestuarios, salas de vapor y zonas con agua fría aprovechando la propia fuente.
Aunque solo duró unos días, la intervención cambió totalmente la manera de ver la rotonda. Demostró que, con una arquitectura sencilla y totalmente desmontable, se pueden recuperar lugares olvidados de la ciudad y convertir el asfalto en un espacio vivo para los vecinos.
Las obras finalistas
Las obras finalistas de esta edición escogidas por el jurado, presidido por la arquitecta Eva Prats y formado por Angelika Fitz, Monika Konrad, Inês Lobo, Bas Smets, Philip Ursprung y Lluís Ortega como secretario, entre 25 proyectos previamente seleccionados, recogen actuaciones de distinta centralidad.
Se trata de actuaciones que afrontan la crisis climática, transforman infraestructuras de movilidad en espacios de encuentro y promueven la restauración ecológica y la cohesión social: la Plaza de las Glòries Catalanes, de 2025, en Barcelona, un proyecto de AgenceTER, Ana Coello Paisatge i Arquitectura, Meta Engineering – Quadranteka; y el Parque de la Paz, de 2025, en Vicenza, Italia. Un proyecto de Martí Franch Batllori EMF, Studio Franco Zagari, ITS Engineering Company, PAN Associati.

Plaza de las Glòries Catalanes, Barcelona (Fotografía: @Droneti BIMSA).

Parque de la Paz, de 2025, en Vicenza, Italia, vista aérea.
El Premio Europeo del Espacio Público Urbano tiene su espacio natural en la ciudad europea que, a pesar de su diversidad, comparte algunos elementos históricos comunes, como la escala humana, el diseño compacto y el carácter mixto en los usos. En esta idea de ciudad europea, el espacio público tiene un papel clave de encuentro colectivo, cargado de valores políticos, económicos y sociales, que son indivisibles de un diseño físico que los acomoda y los hace posibles, explican desde la organización.







