En un momento habitacional en el que cambiar de uso un bajo comercial vacío para convertirlo en una vivienda es una opción bastante solicitada, el equipo de Ui Studio, con Thomas Kühnel y Nicolás Picco al frente, abordó un caso así en un inmueble ubicado en Burjassot (València).
«El proyecto afrontaba, desde el comienzo, varios condicionantes significativos», explican los arquitectos. «La ventilación exclusivamente a través de la fachada, la profundidad del local que dificultaba la llegada de luz natural al interior, y la necesidad de garantizar privacidad frente a la vía pública. A todo ello se sumaba el requerimiento normativo de incorporar una nueva plaza de aparcamiento vinculada a la vivienda, y un presupuesto muy acotado, que exigía una propuesta que optimizara los recursos».
Los espacios de la nueva vivienda, de 130 metros cuadrados, son diáfanos, capaces de ofrecer amplitud y flexibilidad de uso. «Las estancias principales se disponen hacia la fachada para aprovechar al máximo la iluminación natural, mientras que los servicios se sitúan al fondo, liberando el área frontal de la vivienda y favoreciendo una circulación clara y continua».
La plaza de aparcamiento se concibe no solo como un requerimiento técnico, sino como una oportunidad espacial. «Su configuración como patio de acceso crea una instancia intermedia entre la calle y el interior doméstico: un espacio que matiza la transición mientras aporta privacidad y sensación de seguridad. Representa a su vez una oportunidad de incrementar los acristalamientos y multiplicar la luz interior», apuntan.
Sobre la trama de la fachada se combinan bloques de vidrio, «un material que garantiza luminosidad preservando la privacidad, con una malla metálica que prolonga el mismo patrón». Esta última actúa como filtro entre el espacio exterior y el patio de acceso, «delimitándolo sin aislarlo, y estableciendo un diálogo sutil entre lo público y lo doméstico», concluyen Kühnel y Picco.








