Ubicado en la última planta de un edificio situado en el punto donde la trama urbana comienza su ascenso hacia la avenida Tibidabo, este casa disfruta de una posición privilegiada que ofrece unas vistas poco comunes de Barcelona, extendiéndose desde la sierra de Collserola hasta la ciudad y el mar.
«Con 190 metros interiores y casi 100 metros de terrazas en ambos extremos, el piso podría haberse dividido de muchas maneras. Tratándose de una vivienda para dos personas, la privacidad dejó de ser una preocupación, lo que permitió explorar una distribución más abierta, centrada en los espacios compartidos y en la continuidad entre las distintas áreas de la casa», explican Andy Peñuela y Marina Huguet, de MH.AP Studio, autores de la reforma.
«El proyecto nace de un diálogo constante entre Ana y Oscar, el constructor Iñaki y nuestro estudio. De esa colaboración surge una vivienda abierta a la luz y al paisaje, donde interior y exterior se entrelazan en una atmósfera que evoca el carácter mediterráneo de Barcelona», apuntan.
La planta se organiza a lo largo de un eje norte-sur: los dormitorios y baños se ubican en el lado este, mientras que la cocina, el comedor y la sala de estar se abren hacia la gran terraza oeste y las vistas. El dormitorio principal se concibe como una unidad mínima y flexible, delimitada por paneles correderos de madera en ambos extremos, que permiten conectar el espacio tanto con la zona de estar como con el baño. El baño y el vestidor conforman un único espacio abierto, que puede integrarse plenamente con el dormitorio —y con la sala de estar— mediante un juego de paneles.
Gracias a un clima «que permite la vida en el exterior la mayor parte del año», los espacios interiores principales se prolongan y se extienden hacia la terraza. La cocina y la sala de estar se comunican a través de este espacio central abierto mediante grandes aperturas de suelo a techo.
Para reforzar esta continuidad, los materiales se repiten dentro y fuera: cálidos, táctiles y coherentes, generando una atmósfera suave y unificada. En el exterior, una pérgola que sostiene placas solares —reduciendo el consumo energético— aporta sombra a una cocina al aire libre y a la gran mesa integrada, acabada en baldosa verde local. En este espacio también se construyó una pequeña alberca, completando la vida al aire libre que define la vivienda.
Marina Huguet (Reus, España) y Andrés Peñuela (Medellín, Colombia) se graduaron en Arquitectura en la ETSAV de Barcelona. Comenzaron su práctica como nómadas, viviendo y trabajando en Suecia, Francia y el sudeste asiático. Durante ese tiempo, tuvieron la oportunidad de colaborar en despachos de arquitectura como Barozzi Veiga, Tham & Videgård y Dominique Perrault, entre otros. En 2015 Marina & Andrés regresaron a España para fundar MH.AP.











