¿Adiós al Cine Metropol?

14 abril 2021

por | 14 abril 2021

Si nada lo impide, y parece que nada lo va a impedir, el derribo del edificio del antiguo Cine Metropol va a ser realidad en breve. Sería el punto final del último cine de la Segunda República que queda en la ciudad y que, según los informes técnicos en los que se apoya el Ayuntamiento, carece de valor histórico, cultural y patrimonial.

Para poder protegerlo debería haber sido incluido dentro del Catálogo de Bienes y Espacios Protegidos con la categoría de BRL, cosa que nunca sucedió. Desde mediados del año 2017, la intención de sus actuales propietarios de derribar por completo el edificio para levantar un hotel ha sido motivo de una firme oposición social, pero al carecer de ningún tipo de protección patrimonial, la paralización del derribo es casi imposible.

El edificio, en la calle Hernán Cortés, fue construido en 1934 por el arquitecto Javier Goerlich a petición del empresario Vicent Miquel Carceller, dueño y editor del semanario satírico «La Traca», «El Jueves» de la época, un republicano convencido que acabó fusilado en Paterna en junio de 1940. Pero volvamos un poco atrás: corrían los años de la Segunda República y la ciudad vivía momentos de cambios en cuanto a su fisonomía urbana. Se proyectaron entonces lugares tan atractivos como el Club Náutico, el Frontón Valenciano, el Hotel Londres o la Residencia de Estudiantes (después, Colegio Mayor Lluís Vives), todas ellas arquitecturas novedosas, como también lo fue la del cine Metropol.

El edificio del antiguo cine, de propiedad privada, conjuga el art déco con elementos del racionalismo valenciano, donde destaca el mirador acristalado de la segunda planta y la tipografía y ornamentación geométrica del entresuelo y la planta primera. En su interior también había distintos artesonados y motivos de estilo art déco que, a día de hoy, no han sido inventariados o catalogados por ninguna institución pública.

Las famosas letras de la fachada, obra del equipo de Goerlich, convertidas en un símbolo de la oposición al derribo del edificio, sí que han inspirado, por ejemplo, al diseñador gráfico Juan Nava, que ha recuperado el rótulo como un elemento de la conservación del entorno urbano (y lo ha reunido junto a otros en su libro «Letras recuperadas»), o a la arquitecta e ilustradora Virginia Lorente, que ha dedicado uno de sus dibujos al antiguo cine.

 

Letras del Metropol recuperadas por el diseñador Juan Nava.

 

Ilustración de Virginia Lorente sobre el antiguo cine.

 

Cuando Valencia fue capital de la República, intelectuales como Miguel Hernández, Orson Welles o Ernest Hemingway se daban cita en el Metropol, que llegó a tener 1200 butacas. El cine se inauguró con la proyección de la película «Compañeros de Juerga», de 1933, interpretada por Stan Laurel y Oliver Hardy.

En los años cincuenta, la sala pasó a ser gestionada por la familia Fayos, que en los noventa la convertiría en un popular cine de reestreno con sesión doble. En febrero de 2001 el edificio sufrió un grave incendio, tras el cual nunca volvió a reabrir, aunque en 2006 fue uno de los espacios utilizados por el evento efímero Casa Decor.

Los representantes de la Plataforma Salvem el Metropol, formada por arquitectos e historiadores, además de otras entidades como la Fundación Goerlich y el Círculo por la Defensa y Difusión del Patrimonio Cultural, han señalado, en varias ocasiones, que «el edificio reúne los valores históricos, artísticos, patrimoniales, culturales, sociales y estéticos oportunos para ser declarado, en base a la Ley 4/1998 de Protección del Patrimonio Cultural, documentándose como lugar de la memoria por su importancia histórica, como bien de relevancia local, pues volvemos a recordar que es un edificio singular importantísimo dentro del periodo en el que valencia fue capital de la Segunda República durante la Guerra Civil Española».

«Las administraciones públicas ni pueden ni deben funcionar como ‘máquinas automáticas’ que se dedican a conceder licencias urbanísticas porque son un ‘acto reglado’ y se debe cumplir con la legalidad. Su deber consiste en ir más allá, sobre todo cuando hay elementos patrimoniales en juego que puedan haber sido pasados por alto por error, negligencia u otros motivos. La presencia de equipos pluridisciplinares, asesoramiento de expertos externos o acudir a las instituciones consultivas … daría una mayor perspectiva y campo de visión para evitar casos como el del Cine Metropol».

Fotografía: D.R.
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