Con la dana de octubre de 2024 al menos diez pequeñas librerías resultaron afectadas. En una de las localidades valencianas de aquella zona cero, Benetússer, los libreros de Somnis de paper, Jorge y Laia, vieron cómo la fuerza del agua se llevó por delante estanterías, mostradores y cientos de libros. La corriente destructora arrastró un coche que impactó contra el escaparate, rompió el cristal blindado y provocó que el agua llegara a una altura de casi dos metros rápidamente. Cuando pudieron volver a su librería, una semana después, la encontraron arrasada.
Durante unos meses, los libreros de Somnis de Paper estuvieron despachando libros en un puesto del mercado municipal, una antigua charcutería, que les cedió el ayuntamiento. Ahora la librería ha vuelto a la vida en su lugar original tras la recuperación del local y la intervención que ha llevado a cabo el estudio Goodbye 2000.
El interior de la librería se organiza a partir de tres piezas centrales: un gran mostrador y dos islas que ordenan el espacio. Esta disposición libera el área central para acoger presentaciones, talleres y actividades culturales. «En lugar de priorizar el almacenaje, se diseñó un recorrido perimetral continuo que abraza todo el local, llenando las paredes de estanterías y multiplicando la presencia de los libros».
Desde el acceso, la librería se abre con una zona luminosa dedicada a la literatura infantil, creando una bienvenida amable y accesible para todas las edades. Poco a poco, el visitante recorre narrativa, cómic, ensayo o novela gráfica, descubriendo la amplitud de la librería.
La materialidad refuerza la atmósfera doméstica y cercana: mostrador e islas revestidos en azulejo verde agua de pequeño formato, un pavimento con textura que aporta serenidad, y madera de pino en acabado natural para estanterías y superficies en contacto los usuarios. La iluminación combina lámparas de papel suspendidas sobre el área central, que aportan un toque lúdico y escenográfico, con puntos de luz más discretos en las zonas de lectura.
«Somnis de paper se reinventa como mucho más que una librería: un lugar donde los libros conviven con la vida social y cultural del municipio. El proyecto se transforma en un espacio cálido y envolvente, pensado para redescubrir el acto de leer como una experiencia compartida», concluyen desde el estudio.
















