Urbex: se mira pero no se toca

3 enero 2022

por | 3 enero 2022

No se entra en los sitios cerrados, no se fuerzan accesos, no se rompe, no se toca, no se revela dónde está el lugar. Estas son las normas de los urbex, acrónimo de exploradores urbanos, que son aquellos, casi siempre fotógrafos, que entran en sitios abandonados. Lugares con vida en el pasado y con huellas en el presente. Se mira pero no se toca.

El abandono de edificios es el germen de esta práctica. El placer por descubrir sitios insólitos y su consiguiente goce estético, la finalidad. Suelen ser lugares en desuso, construcciones inacabadas, instalaciones abandonadas. Hay que dejar el lugar intacto, los urbex no intervienen, solo fotografían. También los hay que exploran por el mero hecho de hacerlo, como es el caso del diseñador Lebrel. En su caso, los proyectos nacen de observar la ciudad, agudizar el ojo y localizar sitios «invisibles».

La afición a los paisajes apocalípticos y a los lugares abandonados ha atrapado a muchos, desde cineastas brillantes e intensos como Andrei Tarkovsky hasta youtubers del siglo XXI. El primero, por ejemplo, nos ofrece en su película Stalker una obra maestra del cine de arte y ensayo, no apta para hiperactivos, con todo el universo urbex al alcance del espectador: una naturaleza reclamando los restos de la civilización, la vegetación que vuelve a crecer entre las ruinas y un escenario distópico. A esta obra se le han dedicado ensayos, libros enteros, novelas, secuelas y hasta videojuegos.

El urbex tuvo una explosión de popularidad en España a finales de 2017 cuando se viralizó el vídeo de los youtubers Marc Vilas y Portillo, explorando en barca los túneles inundados del metro de Valencia. La acción era ilegal, por lo que Ferrocarrils de la Generalitat Valenciana les denunció. Para que el Urbex no sea un delito y no cometer allanamiento o usurpación no se debe forzar la entrada de ningún lugar. El sitio debe estar deshabitado además de abandonado y no se debe destruir nada durante la visita.

Fotografía: Eduardo Manzana.
PUBLICIDAD

Te puede interesar

Un buen día de verano para… Martina Almela

Un buen día de verano para… Martina Almela

Martina Almela Sena es arquitecta, siempre tuvo claro que quería dedicarse a la arquitectura. De ahí nace su interés temprano por la ciudad, las calles estrechas en las que creció, los balcones, los tejados, los pequeños detalles que conforman la trama urbana....

Un buen día de verano para… el arquitecto Aritz Almenar

Un buen día de verano para… el arquitecto Aritz Almenar

Aritz Almenar es arquitecto, «aunque también podría haber sido pianista». Su madre tenía una escuela de música en la que él pasó de niño muchas tardes. Aritz no llegó a la arquitectura desde el diseño, sino desde la música. Lo primero que aprendió fue a escuchar, a...

Las lecturas que recomienda… Nuria Matarredona

Las lecturas que recomienda… Nuria Matarredona

Nuria Matarredona, nacida en Alcoy (Alicante) en 1982, es Doctora Arquitecta Cum Laude con Mención Internacional por la Universitat Politècnica de València. Ha sido investigadora visitante en centros de prestigio como la Universidad de Harvard o la Universidad...