Arquitectura, mitología y bosques en el arte de Anselm Kiefer

28 abril 2026

por | 28 abril 2026

El único artista vivo con obra en el Museo del Louvre cuenta, hasta octubre, con una exposición en el Centro de Arte Hortensia Herrero de València, la primera en España desde hace veinte años. La enorme obra del alemán Anselm Kiefer, enorme en dimensiones pero sobre todo en relevancia y cotización, reposa en las salas del palacio del siglo XVII propiedad de la vicepresidenta de Mercadona. El recorrido propone una experiencia casi inmersiva que trasciende lo expositivo para convertirse en una intervención de escala arquitectónica, donde historia, paisaje y mitología se entrelazan.

La relación entre Hortensia Herrero y el artista se remonta a una década atrás, cuando la coleccionista incorporó su primera obra, ‘Böse Blumen’, a la colección. Este vínculo, consolidado a lo largo del tiempo, ha hecho posible la llegada de esta exposición a València. «La primera vez que vi la obra de Anselm Kiefer, con esa fuerza, me atrapó», ha explicado.

Hortensia Herrero (Foto: Eduardo Manzana).

Comisariada por Javier Molins, director artístico del CAHH,  la muestra ocupa seis galerías del centro, que han sido adaptadas para albergar el lenguaje monumental y matérico del artista. «Cuando visitamos a Kiefer en su estudio de Croissy me quedé impresionada porque había recreado a escala real las salas de este centro con la selección de obras idóneas», explicaba Hortensia Herrero sobre el proceso de diseño de la exposición. Por ese inmenso taller-estudio se mueve el artista en bicicleta a sus 81 años, como mostró Wim Wenders en el documental que le dedicó hace tres años, aunque el artista no ha podido estar en la presentación de su exposición al encontrarse indispuesto.

Anselm Kiefer junto a una de sus obras realizadas para la exposición en el Palacio Ducal de Venecia. (Foto: Georges Poncet).

Kiefer dialoga de forma natural con el propio edificio que acoge sus obras, un espacio atravesado también por estratos de tiempo, memoria y cultura que refuerza la lectura de sus piezas. Las obras del artista presentes en la colección y expuestas en la sala noble del antiguo palacio –Böse Blumen, Walhalla y Der Tod und das Mädchen– son el origen sobre el que se ha desarrollado esta exposición, que pretende ahondar en temas como la historia, pero también la literatura, la naturaleza, la música y la mitología.

Fotos de la exposición de Anselm Kiefer en el CAHH (Foto: Eduardo Manzana).

Fotos de la exposición de Anselm Kiefer en el CAHH (Foto: Eduardo Manzana).

Fotos de la exposición de Anselm Kiefer en el CAHH (Foto: Eduardo Manzana).

Fotos de la exposición de Anselm Kiefer en el CAHH (Foto: Eduardo Manzana).

Entre las obras, muchas de las cuales salen por primera vez del estudio del artista, están Elektra, Dryad y Danaë con referencias a mitos griegos. Otras obras como Böse Blumen, Für Walther von d. Vogelweide y Wer jetzt keines Haus hat, baut sich keines mehr están inspiradas en la poesía, de Baudelaire, Walter von der Wogelweide y Rilke, respectivamente. En el caso de Der Tod und das Mädchen es la música, en concreto de Schubert, la fuente de inspiración. Una de las vitrinas expone, Johannis Nacht, con helechos en su interior, y también se puede ver Himmel–Erde (1974), la pieza más antigua de Kiefer presente en esta exposición.

Danaë y la arquitectura de Albert Speer

Danaë, una de las obras más grandes realizadas por el artista hasta la fecha —con más de trece metros de ancho, «dos Guernicas»—, es la pieza estrella de la exposición. En esta obra monumental, Kiefer reproduce el interior del aeropuerto de Tempelhof en Berlín, parte del vasto proyecto urbano planeado por Albert Speer y, al mismo tiempo, hace referencia al mito de Dánae en forma de una lluvia dorada que cae sobre el cuadro.

El aeropuerto, que fue convertido por los nazis en un símbolo de su grandioso orgullo nacional, dejó de funcionar en 2008 para pasar a ser un inmenso espacio verde urbano. Trufado de temibles águilas del III Reich, sin esvásticas, el aeropuerto fue obra del arquitecto Ernst Sagebiel, miembro del partido nazi y de las SA, bajo la supervisión de Albert Speer, el arquitecto de Hitler. Ahora, este lugar cargado de historia (hubo allí una cárcel de la Gestapo y un campo de concentración), ganado por la ciudadanía en contra de la especulación inmobiliaria, es un sitio de recreo con un proyecto que prevé terminarse en 2030.

Aeropuerto de Tempelhof en Berlín (Foto: Eduardo Manzana).

La arquitectura es otro de los ejes centrales de la obra del artista alemán. Sobre la arquitectura de Speer, el propio Anselm Kiefer habla en una entrevista que está incluida en el catálogo de la exposición. «No hay nada en sí mismo objetable en la arquitectura de Speer. Si Hausmann no hubiera existido, París no sería hoy una de las ciudades más bellas del mundo. Dicho lo cual, como persona, Speer fue un aprovechado que utilizó su inteligencia y encanto personal para convencer a los poderes victoriosos. Nunca pensó que la muerte de millones de personas en campos de concentración fuera un crimen. Recuerdo que cuando en 1969 publicó su libro ‘Dentro del Tercer Reich’, emerge, de repente, como el “nazi bueno”. Hoy, esa distorsión de la historia ha quedado subsanada y todo el mundo sabe lo que realmente pasó. Por eso creo que tendríamos que ser capaces de examinar la arquitectura con una mirada desapasionada: la arquitectura – como el urbanismo – tiene que ver siempre con el poder. La clave reside en saber de dónde emana ese poder y si es posible limitarlo. Hoy la Potsdamer Platz es lo contrario de la buena arquitectura». Respecto a la altura o anchura de sus obras, Kiefer insiste en que «la calidad no tiene nada que ver con metros y centímetros».

Danaë (Foto: Nastassia Tarusava).

Esta obra, que tan solo se ha visto en una exposición en Nueva York en 2022, podrá verse ahora por primera vez en Europa.

Kiefer

Anselm Kiefer nació en 1945 en Donaueschingen, Alemania. En 1992 se trasladó a Francia, donde vive y trabaja entre París y Barjac, cerca de Aviñón. El artista estudió Derecho, Literatura y Lingüística antes de ingresar en la Academia de Bellas Artes de Karlsruhe, y más tarde en la de Düsseldorf, donde fue alumno de Joseph Beuys. En 1980 fue seleccionado para representar al Pabellón de Alemania Occidental en la 39ª Bienal de Venecia y, desde entonces, sus obras se han mostrado en destacadas exposiciones individuales internacionales y en los museos más prestigiosos. En 2007 se convirtió en el primer artista desde Georges Braque en recibir un encargo para una instalación permanente en el Museo del Louvre de París.

La exposición en el Centro de Arte Hortensia Herrero (calle del Mar, 31, València), puede visitarse hasta el 25 de octubre.

Fotografía: Eduardo Manzana.
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