Creativos imparables, pensamientos de robot

21 mayo 2021

por | 21 mayo 2021

Hace unos meses, cuando el final de la pandemia todavía era una utopía, el artista urbano Xelon y el periodista cultural Armand Llàcer publicaron el libro que acompañaba a una exposición de obra reciente de Xelon en la galería Sabotage de València.

El libro fue concebido íntegramente al alimón y constituye un lugar de encuentro y cruce de ideas para reflexionar sobre los temas que envuelven el universo creativo de Xelon: la condición de las personas, los mundos del futuro y la ciencia ficción, la manera en que construimos nuestros sueños y deseos, los modelos sociales que marcan nuestras derivas, la pasión por la vida creativa, la pérdida de los seres queridos… Creativos imparables, pensamientos de robot.

Rewrite your code (título del libro y de la exposición) se agotó en muy poco tiempo y, a la espera de que pronto lo vuelvan a editar, reproducimos aquí un fragmento en el que un robot (los robots son personajes muy recurrentes en la obra de Xelon), reflexiona sobre las contradicciones que conlleva el intentar dedicarse profesionalmente a un trabajo artístico y la imposibilidad de vivir de ello.

“Me paso la vida pensando en cómo salir adelante sin dejar de hacer lo que me gusta. Pero, ¿cómo sobrevivir manteniéndome fiel a mi estilo, sin venderme a lo que sé perfectamente que tendría salida comercial y podría pagarme cómodamente las facturas? Esa estúpida honestidad insobornable me hace creer que tomar derivas comerciales podrían suponer pan para hoy y hambre (aburrimiento) para mañana.

Pero, ¿realmente es así?

Los robots creativos somos una rara avis que asumimos con demasiada facilidad la precariedad laboral de nuestro sector. Antes de empezar, damos por sentado que es inevitable tener que desarrollar trabajos en otros ámbitos para poder sobrevivir y no abandonar el camino tan severo que nos hemos marcado.

Somos intrusos de otras disciplinas cuando lo que quisiéramos es poder dedicarnos a nuestro arte. Poco importa que seamos escritores, poetas, músicos, DJs, grafiteros, cineastas… Vivimos de lo que podemos. Pero nos hemos convertido en verdaderos intrusos porque también somos orgullosos y soberbios. Así de claro.

Y la historia se repite con demasiada frecuencia.

Es cierto que algunos tienen más suerte (o más ojo) que otros y se adaptan mejor al sistema. Pero la mayoría se queda por el camino y acaba por abandonar su trabajo artístico original. Pero, ¿conseguir el éxito es trabajar solo en algo creativo con un estilo personal (que tanto cuesta de lograr y mantener), y poder llegar a viejo de manera saludable y digna, manteniendo el mismo humor?

¿Realmente queremos ser como los médicos, los ingenieros o los funcionarios? ¿Se pueden cambiar las dinámicas y obtener el confort de los trabajadores mayoritarios sin renunciar a nuestra rebeldía creativa?

Siempre he sabido que emprender este largo camino iba a ser muy duro. Mis hermanos robots y los amigos que han mantenido este mismo oficio creativo ya me lo habían anunciado. Además, hacerlo con una pareja que aguante todo eso y tratar de planificar con ella un futuro de prosperidad familiar parece algo imposible de alcanzar.

El mundo laboral tendría que revisarse y reinventarse de modo diferente, porque resulta una temeridad vivir así con los alquileres y gastos fijos de la sociedad robótica actual. Las máquinas creativas deberíamos estar más apoyadas y mejor valoradas. Un creador vive de la idea de vivir de su arte, y hace lo que sea necesario para lograrlo. Una y otra vez.

Al final todo consiste en tener paciencia, constancia y buen humor, y yo soy una máquina imparable, con unas increíbles ganas de vivir, con un proyecto de futuro que solo consiste en ser feliz ganándome la vida con lo que me gusta y sé hacer”.

La obra de Xelon podrá volverse a ver, a partir del 25 de junio, en la exposición individual “Retrofuturo. Utopía distópica” de la galería Caos Community de València (C/ Museu, 5)

Imágenes: Xelon
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