La urbe poética de Miquel Navarro

17 octubre 2023

por | 17 octubre 2023

«Las ciudades son materia prima para el pensamiento, el arte y la creación». Así opina la periodista Carmen Velasco, aquí ejerciendo como comisaria de la última exposición del artista Miquel Navarro (Mislata, Valencia, 1945), quien ha levantado dos de sus ciudades en el Museu Valencià de la Il·lustració i de la Modernitat (MuVIM), acompañadas de fuentes, albercas, torres e, incluso, insectos para que sus visitantes puedan descubrir, hasta el 10 de diciembre, un paisaje urbano «metafísico» que «podría ser Nueva York o cualquier otra ciudad», pero que al mismo tiempo también contiene su Mislata natal o las murallas valencianas.

Formado en pintura y dibujo, Miquel Navarro dio un giro hacia la escultura en 1973, cuando comenzó a crear la primera de sus ciudades. Montajes colocados directamente en el suelo, sin pedestal, y formados por múltiples piezas geométricas separadas, de varios tamaños, formas y materiales que al principio eran de arcilla y desde 1985 están hechas de metales como hierro, zinc y aluminio, que trazan la topografía ficticia de una metrópolis a escala humana, creando un diálogo entre la escultura y la arquitectura.

Navarro es, junto con Adolfo Schlosser (1939), Eva Lootz (1940) y Susana Solano (1946), uno de los miembros destacados de lo que se conoce como “Nueva Escultura Española”. Julio González, Malevich o Brancusi son algunos de sus referentes. También los recuerdos de su niñez, cuando viajaba de Mislata al centro de Valencia en tranvía y pasaba del paisaje de la huerta a sumergirse en ‘la gran ciudad’.

En los años ochenta, Miquel Navarro formó parte del grupo de artistas que expuso en el Museo Guggenheim de Nueva York. En 1986 le concedieron el Premio Nacional de Artes Plásticas. Desde entonces, su obra se ha incorporado a los fondos de los más importantes museos y colecciones públicas, como el Guggenheim (de Nueva York y Bilbao), el Pompidou de París, el Reina Sofía o el IVAM. Sus esculturas se han instalado en espacios públicos de Valencia, Castellón, Bilbao, Vitoria, Madrid y Bruselas, entre otras ciudades.

«Tengo todas las referencias que quieras, pero al final acabo siendo Miquel Navarro», explica el artista. Para él, la ciudad también «es un belén, el paisaje escultórico por excelenciaEl belén nace en Nápoles y, a través de su conexión con la ciudad, se introduce en España con mucha facilidad. Es un paisaje escultórico, tiene una poesía tremenda y un elemento de la teatralidad». Sus ciudades parecen restos de civilizaciones perdidas del pasado, ruinas de otros tiempos. «La ruina es un elemento romántico y, como tal, tiene un toque poético muy fuerte», apunta.

La maqueta del Padre Tosca, del XVIII, junto a una de las ciudades de Miquel Navarro.

Una de las ciudades del escultor expuesta en el MuVIM.

Navarro cuenta que sus ciudades «son el pretexto para reunir mis fobias y encantos, lo bueno y lo malo que habita en mi interior. Pueden ser concebidas como un cuerpo humano con su corazón y sus extremidades, pero también como construcciones metafísicas en las que no existe el hombre, que es el espectador».

La Sala Parpalló del museo acoge instalaciones de terracota, zinc y barro, una acuarela y cinco esculturas de hierro, acero y aluminio del autor, entre las que figura el prototipo de la ‘Pantera Rosa’, la popular fuente instalada en 1984 en la entrada sur de València. Confrontando su ciudad amurallada con la maqueta del Padre Tosca, del siglo XVIII, ubicada en el hall del museo, se genera un diálogo que invita a reflexionar sobre las ciudades a través del arte.

El creador de ‘El Parotet’ y de la ‘Pantera Rosa’, en opinión de la comisaria de la exposición, Carmen Velasco, «ha hecho mejor València, dotándola de personalidad escultórica. Las ciudades son materia prima para el pensamiento, el arte y la creación. El territorio marca e influye a los creadores, y en el caso de Miquel Navarro es evidente esa huella del agua de las acequias, las chimeneas de las fábricas, los corrales, los insectos, la huerta y el barro”.

Un universo propio en el que, según Velasco, “hallamos resonancias históricas que nos remiten al antiguo Egipto, al urbanismo utópico del Renacimiento y la Ilustración, al futurismo, al constructivismo y al surrealismoEn esta exposición el reto era articular un discurso novedoso de alguien que ha expuesto tanto y tan bien«.

Miquel Navarro y Carmen Velasco, comisaria de la muestra, en un momento de la presentación.

«Las ciudades miquelíticas no son asideros de objetividades; son metafóricas, llenas de simbología y significados. Las urbes son producto de la historia, símbolo del poder y del territorio donde el ser humano reúne sus conocimientos y obsesiones, sus deseos y sus frustraciones, sus éxitos y sus fracasos. En ellas permanecen lo inhóspito de la intemperie, la desazón de lo inhabitable, la soledad de las grandes vías y el vacío de lo perdido. Todo esto se puede apreciar en las creaciones de Miquel Navarro, una obra que invita a confrontar ideas», concluye Velasco.

La exposición ‘Urbanismo poético’ se puede visitar en el MuVIM (Quevedo, 10 y Guillem de Castro, 8. Valencia), hasta el 10 de diciembre.

Fotografía: MuVIM y D.R.
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