“Mar en medio de las tierras”, el Mediterráneo ha sido, desde la Antigüedad, un espacio de encuentro, intercambio y transformación. En sus orillas nacieron civilizaciones, lenguas, filosofías y formas de habitar el mundo que trascendieron su geografía para convertirse en herencia universal. Una exposición en Madrid propone un recorrido sensorial, material y narrativo por la memoria del Mediterráneo.
Comisariada por Mariona Rubio Sabatés, «Manifiesto Mediterráneo» reúne a artistas, diseñadores y artesanos que trabajan desde la experimentación, el diseño autoeditado y los oficios tradicionales para imaginar un nuevo lenguaje. Un espacio donde la cerámica, el vidrio, la cestería, la carpintería, los tejidos y las técnicas ancestrales dialogan con la investigación contemporánea y las formas de vida emergentes. Hasta el 3 de mayo, el Teatro Fernán Gómez. Centro Cultural de la Villa acoge el trabajo de más de treinta artistas, diseñadores y artesanos contemporáneos en una muestra que forma parte de Madrid Design Festival.
En un contexto marcado por la contaminación, el turismo masivo, la urbanización desmedida y la explotación de los recursos, «Manifiesto Mediterráneo» sitúa al mar como un territorio simbólico donde conviven la grandeza cultural y la urgencia ecológica. Un paisaje en tensión que exige nuevas formas de pensar, diseñar y habitar.
La exposición da voz a una incipiente Generación Postindustrial que entiende el diseño como práctica cultural y no como mero objeto de consumo. Desde la artesanía, la autoedición y la experimentación material, estos creadores proponen una mirada crítica a un modelo socioeconómico acelerado, extractivo y desconectado del entorno. Frente a la estandarización y la producción infinita, reivindican la pieza única; frente a la perfección industrial, la belleza de lo artesano; frente al exceso, la medida.

Candleholder Route 0102, de Sofia Karnukaeva.

Canoa Lab y su Jarrón Of 55.

Esto Estudio, Silla Wool Disguise Series.
«Estamos presenciando un cambio de paradigma en el mundo del diseño, una generación de neoartesanos dan voz a esta incipiente sociedad posindustrial, haciéndonos tomar conciencia de los objetos al recuperar técnicas, materiales y oficios. Lo que hasta ahora eran simples productos de consumo pasan a convertirse en piezas artísticas con arraigo y memoria», explica Mariona Rubio.
Ajenas a tendencias, son obras que nacen del territorio, del folclore, del paisaje y de la memoria, «pero que no se instalan en la nostalgia». Al contrario, miran hacia un futuro posible en el que lo primitivo convive con lo contemporáneo, lo reciclado con la innovación tecnológica y la técnica con la ética. Cada pieza es una toma de posición: una forma de relacionarse con la naturaleza basada en la simbiosis y no en la explotación.

Luna Paiva, Silla Monobloc
La muestra reúbe obras de Adrián Salvador Candela, Andrea Sender, Anne-Laure Cano, Canoa Lab, Carol Fleischman, Casa Antillón, Emilie Lisi, Esto Estudio, Fango, Francesca Piñol Torrent, Justine Menard, Los objetos decorativos, Lucas Muñoz Muñoz, Luna Paiva, Malva Office, María Ortega, Meritxell Duran, Mulier Studio, Nazara Lázaro, Otra Objects, Pablo Octavio, Poof Poof, Kilzi, Sara Regal, Sashaxsasha, Sietes y Alex Bellotti, Sofia Karnukaeva, Taller Candela para El Quadrado, Todomuta, Tossuda Studio, Valeria Vasi, Worn Studio, Six Dots Design, Xavier Mañosa y Yoyo Balagué.

Meritxell Durán, Olla Equipo de Cocina.

Mulier Studio, velas Pieles.

Otra Objects, Low Reader.

Carol Fleischman, Tapiz Conversación a Dos Manos.

Justine Menard, Frascos de perfume para Kindred Black.
El espacio expositivo se concibe como un paisaje onírico y sensorial construido con arena, cortinas translúcidas y peanas de material mineral, evocando un Mediterráneo transformado en desierto simbólico. Este entorno intensifica la lectura metafórica de las obras y sumerge al visitante en un territorio que es, al mismo tiempo, memoria y advertencia, mito y materia.
«En una sociedad donde todo es inmediato y fugaz, detenerse y hacer tus tareas con atención y cuidado es, quizás, un acto de resistencia y de reivindicación del arte de vivir», concluye la comisaria.

Adrian Salvador Candela, escultura lumínica “El pliegue Della Rovere”.

MalvaOffice, Silla Big Palma.

Kilzi, The Cloud Mirror.

Six Dots Design, Magazine rack.

Cuchillo, de Worn studio.

BowKnifeI, de Worn Studio.
«Manifiesto Mediterráneo» es, en última instancia, una invitación a detenerse, observar y reconstruir el vínculo con la materia, el paisaje y el tiempo. A habitar los objetos desde la conciencia y el respeto. A imaginar, desde la memoria mediterránea, futuros más humanos, sostenibles y comunitarios.
La muestra reivindica la memoria mediterránea como un territorio fértil desde el que imaginar futuros más atentos, sostenibles y comunitarios. Un Mediterráneo vivo, diverso, frágil y todavía salvable.


