Café, cruasán y banquito

8 febrero 2026

por | 8 febrero 2026

Ubicado en el centro de Valencia, a escasos metros de la Puerta del Mar, Banquito Bakery ha sido concebido como un ejercicio de síntesis y honestidad material. «Con apenas 26m2 de superficie total, el proyecto nace de una premisa clara: funcionar como un espejo, una simetría perfecta que articula el diálogo entre el obrador y la zona de recoger para llevar», explican los arquitectos del estudio SahuquillodeArriba, responsables del proyecto, Adrián de Arriba y Guillermo Sahuquillo.

El espacio se construye desde el respeto a la memoria del lugar, apuntan. «Lejos de ocultar las huellas del pasado, la intervención decide ponerlas en valor: el suelo negro original se conserva para anclar el proyecto a la tierra, mientras que una de las paredes, salpicada de manchas de tinta de la antigua copistería que ocupaba el local, se mantiene intacta como un lienzo que narra la historia del local».

La materialidad del proyecto define su funcionalidad a través de una marcada dualidad. Por un lado, el acero inoxidable reviste las zonas de trabajo, aportando la higiene necesaria y una estética industrial y precisa. Frente a la frialdad del metal, la madera contrachapada introduce la calidez en las zonas de espera.

Dos bancos y tres pequeñas mesas realizadas por Lebrel, se ubican estratégicamente dando sentido al nombre del local y «ofreciendo un refugio amable y pausado en medio de la actividad».

El color cobra protagonismo en la herrería de las puertas, teñidas de un amarillo pastel que evoca la mantequilla empleada en los dulces del obrador. Estas puertas actúan como filtro visual: vidrio transparente para invitar a la zona de venta y vidrio acanalado para velar sutilmente la magia del interior.

Un elemento curvo se eleva en la sala, «rompiendo la ortogonalidad y dinamizando el espacio» para resolver la normativa del aseo. Sin embargo, el ritual del lavado de manos se exterioriza, «entendiéndose como parte de la experiencia de comer con las manos». Aquí, el detalle cobra vida: sobre una plancha de acero descansa un lavabo cerámico realizado por estudio Vernís y diseñado, curiosamente, a partir de una receta de bollos suecos; un toque de gracia que aporta cercanía y carácter artesanal.

El techo termina de determinar la atmósfera mediante un cambio de textura —de una capa fina al gotelé— que remarca visualmente la cota de 2,95 metros, haciendo la escala más humana. «Al abrir sus puertas por completo, Banquito Bakery desmaterializa el límite entre interior y exterior, convirtiéndose en un local que no solo despacha pan, sino que genera vida de barrio», concluyen.

Fotografía: Oleh Kardash.
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