Sara Mansanet Royo lleva más de quince años dedicándose a la Gestión Cultural, profesión que ama «por encima de todas las cosas. Ahora mismo, el 100% de mi jornada laboral está dedicado a ser Subdirectora de Cinematografía y Audiovisuales del Palau de la Música y directora de la Mostra de València. En noviembre celebraremos la 41ª edición de nuestro festival decano y os esperamos con los brazos abiertos», explica.
Le pedimos que nos cuente qué ingredientes tiene un buen día de verano para ella.
Un buen día de verano
Cuando me invade el deseo estival pienso en Catadau, en el chalet de mis abuelos en la montaña, en una tarde larga en la terraza y en la leche merengada que hacía mi abuela.
Pienso también en las torres de libros que me llevaba de la biblioteca para entretenerme hasta que llegara de nuevo septiembre. Me parecía una suerte disponer de tanto tiempo para leer y que el préstamo de verano permitiera coger el doble de libros; y también fue una suerte que mi madre me enseñara desde bien pequeña la riqueza de las bibliotecas públicas.
Hoy mi verano sigue estando en Catadau, en esa misma montaña y en ese mismo chalet, con el arrullo de las tórtolas por la mañana y el aroma del jazmín por la noche. Con la misma mecedora en la que mi abuela me dormía y en la que mi padre ha dormido a mis hijos. Con la piscina fresca y el romero alrededor. Con tantos libros pendientes por leer y otros nuevos que llegan para llamar mi atención. Con el amor de quienes quiero y tanto me quieren.
Ahora mis veranos son más cortos, o se pasan más rápido, pero esta casa tiene el poder de parar el tiempo: no hay prisas, cocinamos largo, el avance de la luz nos orienta en el día y las golondrinas nos visitan al atardecer.
Aunque todo cambia, no quiero que nada cambie.
Tengo que aprender a hacer leche merengada.













