El pintor y escultor Miquel Navarro ha fallecido a los 81 años de edad, «el artista universal que convirtió sus raíces en un legado para el mundo», ha destacado el Ayuntamiento de Mislata, Valencia, donde nació en 1945 y donde vivía.
Formado en pintura y dibujo, Miquel Navarro dio un giro hacia la escultura en 1973, cuando comenzó a crear la primera de sus ciudades. Montajes colocados directamente en el suelo, sin pedestal, y formados por múltiples piezas geométricas separadas, de varios tamaños, formas y materiales que al principio eran de arcilla y desde 1985 están hechas de metales como hierro, zinc y aluminio, que trazan la topografía ficticia de una metrópolis a escala humana, creando un diálogo entre la escultura y la arquitectura.

Una de las ciudades de Miquel Navarro expuesta en el IVAM.
Su obra se caracteriza por la representación de la ciudad como paisaje escultórico, con un lenguaje que une escultura y arquitectura. Desde los años 70 desarrolló instalaciones y conjuntos de pequeños elementos que evocan paisajes urbanos, y más tarde realizó también esculturas monumentales en espacios públicos. Fue el autor de La Pantera Rosa y El Parotet piezas escultóricas vinculadas ya indisolublemente a la ciudad de Valencia.
El artista, en opinión de la comisaria de la última exposición de Navarro en el MuVIM, Carmen Velasco, «ha hecho mejor València, dotándola de personalidad escultórica. Las ciudades son materia prima para el pensamiento, el arte y la creación. El territorio marca e influye a los creadores, y en el caso de Miquel Navarro es evidente esa huella del agua de las acequias, las chimeneas de las fábricas, los corrales, los insectos, la huerta y el barro”.
«Las ciudades miquelíticas no son asideros de objetividades; son metafóricas, llenas de simbología y significados. Las urbes son producto de la historia, símbolo del poder y del territorio donde el ser humano reúne sus conocimientos y obsesiones, sus deseos y sus frustraciones, sus éxitos y sus fracasos. En ellas permanecen lo inhóspito de la intemperie, la desazón de lo inhabitable, la soledad de las grandes vías y el vacío de lo perdido. Todo esto se puede apreciar en las creaciones de Miquel Navarro, una obra que invita a confrontar ideas», concluía Velasco.

Miquel Navarro y Carmen Velasco, comisaria de su exposición en el MuVIM en 2023, durante la presentación de la muestra.
«Tengo todas las referencias que quieras, pero al final acabo siendo Miquel Navarro», explicaba en su última exposición. Para él, la ciudad también «es un belén, el paisaje escultórico por excelencia. El belén nace en Nápoles y, a través de su conexión con la ciudad, se introduce en España con mucha facilidad. Es un paisaje escultórico, tiene una poesía tremenda y un elemento de la teatralidad». Sus ciudades parecen restos de civilizaciones perdidas del pasado, ruinas de otros tiempos. «La ruina es un elemento romántico y, como tal, tiene un toque poético muy fuerte», apuntaba.







