André Ricard, la democratización de lo funcional

11 febrero 2026

por | 11 febrero 2026

Pionero en la creación de objetos industriales, impulsor del pensamiento crítico y figura decisiva en la institucionalización del diseño en España, la trayectoria del diseñador André Ricard refleja la evolución misma de la disciplina en nuestro país. De padre francés, madre del Valle de Arán y mirada cosmopolita, Ricard descubrió el diseño en el contexto internacional de los años cincuenta. Desde sus inicios se sintió atraído por los objetos cotidianos despojados de lo superfluo. Esta búsqueda de lo esencial, honesto y funcional marcó toda su obra, siempre orientada a mejorar la calidad de vida mediante soluciones precisas.

Andre Ricard, en una fotografía de Ricardo Miras.

Madrid Design Festival y La Fábrica, en coproducción con Disseny Hub Barcelona y FAD, presentan «André Ricard. Diseño en uso», la mayor retrospectiva dedicada al diseñador, de 96 años, figura clave en la historia del diseño contemporáneo y pionero en la construcción de una cultura del diseño en España.

La muestra, comisariada por Marina Povedano y Arnau Pascual, propone una doble lectura que permite aproximarse a la obra de Ricard desde diferentes capas. Por un lado, presenta una selección de objetos emblemáticos, concebidos como piezas atemporales, integrados en contextos cotidianos que ponen en valor su funcionalidad, la claridad formal y su vigencia.

Por otro, la exposición invita a profundizar en los principios y valores que han guiado su práctica profesional, así como en su labor como teórico, divulgador y promotor del diseño catalán y español, un papel a menudo menos visible pero fundamental para comprender su legado.

Inspirada en la histórica muestra «Le design au quotidien» (Bulle, Suiza, 1995), comisariada por el propio Ricard, la exposición presenta las piezas en contexto y sin vitrinas, subrayando su vigencia, cercanía y atemporalidad.

Lámpara Tatu, fotografía de Enric Badrinas.

Su producción marcó un hito en la historia del diseño español al vincular de manera pionera la práctica profesional con una reflexión teórica rigurosa que situó el diseño como motor de progreso social. A lo largo de su trayectoria, Ricard combinó la actividad profesional con la docencia y el activismo cultural, impulsando instituciones como el Asociación de Diseño Industrial del Fomento de las Artes y del Diseño (ADI FAD), el International Council of Societies of Industrial Design (ICSID) y la Asociación de Diseño y Publicidad (ADP).

Los diseños de André Ricard se asocian con lo cotidiano y lo invisible: con aquello que se integra de forma natural en nuestra vida diaria. Cada objeto está concebido para un uso concreto, con la voluntad de resolver necesidades reales y perdurar en el tiempo. Su trayectoria ha sido reconocida con galardones como el Premio Nacional de Diseño, la Creu de Sant Jordi, la Légion d’Honneur y el título de Chevalier des Arts et des Lettres.

Lejos de modas o tendencias pasajeras, la muestra pone el acento en una manera de entender el diseño basada en la coherencia, la ética y el servicio público, e invita a repensar el papel de la persona diseñadora en el mundo contemporáneo. Ricard, autodidacta total, explica en el documental que le dedicó Poldo Pomés que ha construido su forma de ser hablando con la gente. Así consiguió dar el salto de la práctica artesana al pensamiento más intelectual, «haciendo que los objetos útiles funcionen lo mejor posible, estén mejor resueltos». Importante en su biografía fue conocer la figura de Raymon Loewy.

Su colaboración con Perfumes Puig ejemplifica la alianza entre industria e innovación, mientras que su participación en el movimiento olímpico, con la emblemática antorcha de Barcelona 1992, muestra cómo el diseño proyectó al mundo una identidad contemporánea de ciudad y país.

Cada ámbito se acompaña de textos y materiales que guían al visitante por los hitos fundamentales de su trayectoria: los aprendizajes de niño en la Vall d’Aran, el descubrimiento del diseño industrial, los primeros encargos para Puig, la participación en congresos internacionales, su prolífica obra escrita y su papel en los Juegos Olímpicos de 1992.

Gracias a la colaboración del coleccionista Alejandro Mena y del archivo del Museu del Disseny–Disseny Hub Barcelona, la muestra reúne dibujos, bocetos, prototipos, fotografías y documentos originales que construyen un relato accesible, pedagógico y fiel al espíritu del propio Ricard.

En la entrada de la exposición reciben al visitante piezas como el colgador Tecla (1978), el cántaro (2020) y la farola Futura (1981). Todas ellas evidencian la claridad formal, la precisión conceptual y la ética del uso que definen su legado: un objeto perdura cuando su idea esencial sigue siendo útil.

La trayectoria de André Ricard se construye también a partir de una constelación de diseños decisivos. Esos incluyen desde sus primeras propuestas para el ámbito doméstico e industrial, como la lavadora Jalitán (1956), la botella de leche Rania (1967) y la vela Stabilo (1963), hasta objetos de uso público y urbano como la papelera para la Diputación de Barcelona (1999), el buzón de residuos para transporte neumático (2002) y las placas para edificios históricos de la Olimpiada Cultural (1990).

Ricard abordó el diseño como una herramienta transversal capaz de mejorar sistemas, entornos y servicios. Estas piezas revelan una atención constante a la ergonomía, la producción y la durabilidad, y amplían su legado más allá del objeto icónico hacia el diseño como infraestructura cotidiana.

Esta mirada integral se extiende también a proyectos vinculados al espacio colectivo y a la dimensión simbólica del diseño. Intervenciones como el patio del Parlament de Catalunya (2003), el Monumento a la lengua aranesa en la Vall d’Aran (2008) y el trofeo del Campeonato del Mundo de Hockey sobre Hielo (2000) muestran que Ricard supo trasladar sus principios de claridad formal, precisión funcional y responsabilidad social a escalas y contextos diversos. Incluso en sus trabajos más recientes, como la silla Boomerang (2023), persiste su pensamiento inicial de diseñar para permanecer.

Pinzas de hielo TONG.

Tatu blanca (Fotografía: Enric Badrinas).

Esta antología reivindica la figura de quien es considerado el padre del diseño industrial en España, valorando no solo sus creaciones, concebidas para mejorar la vida cotidiana, sino también su pensamiento teórico y divulgativo, hoy más vigente que nunca.

La exposición «André Ricard. Diseño en uso» puede visitarse en el Centro Cultural de la Villa Fernán Gómez (Plaza de Colón, 4) de Madrid, hasta el 3 de mayo. En octubre, llegará al Disseny Hub de Barcelona.

Fotografía: D.R.

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