La casa 3×1 de Piano Piano en Velluters

9 febrero 2024

por | 9 febrero 2024

«Nada más abrir la puerta nos encontramos una arquitectura anodina con una pobreza espacial evidente en la que el propietario, a pesar de haber vivido allí más de diez años, nos contaba que no se había acostumbrado a ella y nos transmitió su deseo de dar carácter, brillo y calidez a su hogar», explican las arquitectas Maria Donnini y María Grifo, del estudio Piano Piano, al frente del proyecto de remodelación de esta vivienda, ubicada en el barrio valenciano de Velluters.

«A partir de los 70 m2 de la casa y los requisitos del propietario planteamos tres zonas que fluyeran entre ellas y que, según las necesidades, pudieran utilizarse como un único espacio o como tres independientes: dormitorio – baño, sala multiusos y cocina-comedor-salón».

La casa 3×1, que así la han llamado, se consigue con el derribo de algunos tabiques y la perforación de otros, creando un pasillo ambiguo, infinito e iluminado en todo momento.

Este corredor será a veces zona de paso y otras, si al usuario se le antoja cambiar las aberturas de las estancias, podrá formar parte de una de ellas. «Es precisamente el no pasillo el elemento vertebrador de la libre organización de las piezas y el recorrido entre ellas, alejándonos del pasillo angosto e infinito que no tenía más función que la de ser recorrido», explican las arquitectas. 

«Esta versatilidad que tiene el pasillo da tanta potencia a la intervención que podemos entender la casa como una gran espacio, un largo pasillo que se dilata y se contrae o como tres espacios independientes, lo que le aporta una flexibilidad de recorridos total». 

Con el fin de darle un aire estético más marcado y otorgar luz, brillo y carácter a la intervención, las arquitectas eligieron tres colores como motor, tanto organizativo como de uso del proyecto. 

Previamente a la reforma la vivienda se encontraba, siguiendo un recurso utilizado por su propietario para rebajar el color gris de las ventanas, pintada en gris en su totalidad y, junto con el suelo beige grisáceo mate y la carpintería de madera en tonos claros la imagen que ofrecía «distaba mucho de ser luminosa; más bien, todo lo contrario». 

«Como estrategia contraria, mediante una composición de tres colores que ayudaran a organizar un único espacio subdividido en tres, adjudicamos cada uno de los colores a los elementos según la intención en cada uno de los espacios, pudiendo así dar pistas de usos y funciones de cada uno de ellos», apuntan. 

Así, en este proyecto, el recurso del color se convierte en lo más importante de la intervención con la finalidad de encontrar, para su propietario, un hogar en el que poder colocar todos sus enseres de manera cómoda y recibir a amigos y familia en una casa más afín a él de lo que antes era. 

Fotografía: Milena Villalba.

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