Construida frente al mar sobre una estrecha parcela entre medianeras en Badalona, la Casa PR21 ocupa el ancho completo del solar y se desarrolla, con sus 250 metros cuadrados, en cuatro niveles y una terraza accesible. Diseñada por Alventosa Morell Arquitectes+ Albert Pàmies para una familia de tres personas, la casa organiza la vida cotidiana mediante una secuencia de espacios donde la estructura, la luz y los vacíos construyen la experiencia interior.
La claridad de los materiales y las superficies blancas hacen que la luz natural atraviese la vivienda de fachada a fachada, convirtiéndose en el principal elemento articulador del proyecto. Un proyecto que tiene muy en cuenta la estrategia bioclimática de la casa, basada en estudios de confort térmico.
La organización de la casa nace de su sistema estructural. En la planta baja, una serie de pórticos de hormigón genera un espacio abierto sobre el que descansan los niveles superiores, construidos mediante muros portantes de ladrillo.
Esta transición entre estructura puntual y estructura portante ordena la distribución de la vivienda y define una sucesión de ámbitos separados por planos que filtran la luz, enmarcan las vistas y definen el ritmo de la secuencia espacial. Los muros de ladrillo pintados de blanco amplifican la iluminación natural al reflejar la luz entre las distintas estancias.
La planta baja funciona como un espacio pasante que conecta las dos calles que delimitan la parcela. Un acceso da servicio al garaje, mientras que el gran portón de madera orientado hacia el paseo marítimo abre la vivienda directamente al frente costero.
La doble altura de este vestíbulo recibe luz cenital desde la planta superior e ilumina la escalera de caracol que articula el recorrido vertical de este primer tramo.
La primera planta reúne los espacios de uso compartido. La cocina, realizada en madera y acero inoxidable, se despliega a lo largo de la medianera, transformando el corredor en un espacio doméstico activo. Al final del recorrido, el espacio se ensancha para alojar el comedor, que se abre completamente al patio mediante puertas correderas, extendiendo la vida cotidiana hacia el exterior.
En la segunda planta se sitúan la sala de estar, un dormitorio de invitados y un baño completo. Entre ambos espacios, el recibidor que da acceso a ambos tramos de la escalera, posee una doble altura iluminada cenitalmente por los lucernarios de la cubierta. Las habitaciones ubicadas a ambos extremos se abren al exterior mediante grandes ventanales.
La tercera planta alberga los dormitorios principales, conectados por una pasarela que balconea sobre la doble altura. Una mayor altura libre dota a estas estancias de una espacialidad más generosa y luminosa. Sobre ellas, la terraza accesible incorpora una ducha exterior y se abre a amplias vistas sobre el mar.
La estrategia bioclimática de la casa se basa en estudios de confort térmico realizados por la Societat Orgànica. «De esta manera, decidimos aumentar la inercia térmica a través de la cerámica utilizada en sus muros y la circulación de aire constante para reducir costes de refrigeración en verano», explican los arquitectos del proyecto.
El aire caliente de la vivienda va subiendo por los espacios en doble altura y escaleras hasta la última planta, donde finalmente es expulsado por los lucernarios. En invierno, la inercia térmica y grandes ventanales permiten una incidencia solar mayor con poca pérdida de temperatura.





















