Raquel Pelta: «El diseño social no es caridad»

4 marzo 2026

por | 4 marzo 2026

Las Distinciones al Diseño Social, organizadas por la Fundació del Disseny, han consolidado su segunda edición en València con una ceremonia que reunió en La Mutant, en una tarde lluviosa con un clima más parecido al de Bruselas que al de Valencia, a profesionales, instituciones y comunidad educativa para celebrar el diseño como herramienta real de transformación social. Raquel Pelta y la cooperativa Makea han sido los premiados con las Distinciones Profesionales 2026 en un encuentro que ha reconocido también el talento emergente valenciano comprometido con la accesibilidad y la inclusión.

Foto de familia con las personas premiadas junto a los miembros del jurado, de la Fundació del Disseny y del Ajuntament de València.

La ceremonia, que llenó la sala, fue realizada con la colaboración del Ajuntament de València, consolidando este reconocimiento anual como una cita clave en la agenda del diseño valenciano comprometido con la sostenibilidad, la igualdad y la transformación social. Conducido por la comunicadora Ona Bascuñán, el acto volvió a reivindicar que el diseño no es únicamente una disciplina formal o estética, sino una herramienta estratégica al servicio de las personas. «Las distinciones no son solo un reconocimiento, sino una guía profesional y de inspiración para la sociedad», apuntaba Bascuñán en el inicio del acto.

Ona Bascuñán durante la presentación del encuentro.

Dos trayectorias que han redefinido el diseño social

La Distinción Profesional 2026 fue otorgada a Makea, cooperativa de carácter social y educativo con más de quince años de trayectoria en innovación social y diseño sostenible. Recogieron el reconocimiento Mireia Juan y Alberto Flores, quienes destacaron la importancia del diseño colaborativo, el código abierto y la economía circular como herramientas para empoderar comunidades y activar dinámicas de aprendizaje colectivo. Su intervención permitió conocer de primera mano su enfoque metodológico basado en la cocreación y la reutilización creativa, pero también tuvieron un momento para la motivación y la llamada a la acción.

Mireia Juan, mitad de Makea, explicando su visión del diseño social.

Vicent Martínez, Alberto Flores y Mireia Juan, junto al concejal de Acción Cultural, José Luis Moreno.

La segunda Distinción Profesional fue concedida a Raquel Pelta, investigadora, historiadora y profesora universitaria, reconocida por haber situado la dimensión social del diseño en el centro del pensamiento académico y profesional en España. «Es una maravilla que esta presentación tan bonita me la haya hecho Ona Bascuñán, yo quería mucho a su padre, Paco Bascuñán, y quiero mucho a su madre, Lupe Martínez. En estos momentos me acuerdo mucho de Paco Bascuñán y de Carlos Pérez, que siempre me apoyaron y a los que debo tantas cosas», comenzó su intervención Pelta.

El diseño social no es caridad

Expresando su agradecimiento más sincero a la Fundación del Disseny de la Comunitat Valenciana y a los miembros del jurado por su reconocimiento, Pelta, pronunció su conferencia titulada «El diseño social no es caridad». «Lo digo así, sin matizar mucho, porque creo que necesitamos precisión en un momento en el que el término diseño social circula con demasiada facilidad y se utiliza en todo tipo de contextos, desde los académicos hasta los profesionales e institucionales. Sin embargo pocas veces nos detenemos a ver qué supone la práctica del diseño social. Alberto y Mireia adelantaban algo: no es un camino fácil».

Pelta defendió una visión crítica y estructural del diseño como práctica transformadora, alejándolo de planteamientos asistencialistas y reivindicándolo como herramienta de justicia social y construcción cultural. El diseño empieza a reconocerse como un agente de cambio social, decía Pelta recordando a Muratovski.

«Llevo muchos años investigando en el tema de diseño social, que es un término incómodo en sí mismo, que a veces se confunde con el ecodiseño, el diseño sostenible, la inclusión de las personas, el diseño activista, aquellas prácticas orientadas a productos para ayuda humanitaria etc. El término sirve para acoger diferentes maneras de entender lo social. No hay una estructura teórica unificada, pero sí hay una coincidencia: estamos en un campo del diseño orientado al bienestar de las personas».

«Ese bienestar, para mí, es un derecho, de ahí el título de esta charla. El diseño social no es caridad». Muchos proyectos, sin que haya conciencia de ello, se abordan desde la caridad, apuntaba Pelta. «La caridad opera en una relación vertical y asistencial, ‘alguien necesita, alguien da y alguien recibe’, supone una actividad individual que responde a la voluntad de cada uno, no es transformadora ni crea obligación legal. El diseño social apunta más a una relación horizontal que apueste por interrogar a la estructura que provoca esas desigualdades sociales».

Raquel Pelta recogiendo la distinción de manos de Vicent Martínez y José Luis Moreno.

El diseño social es un ámbito especializado que requiere profesionales formados para ello, explicaba la investigadora. Los proyectos de diseño social deben abordarse desde el marco de los derechos humanos, «es importante tener en cuenta que estos son inherentes a todas las personas y garantizan una vida digna que implica no solo sobrevivir».

«Por eso el diseño social supone diseñar para el ser humano como un titular de derechos y, por tanto, no puede ser un gesto caritativo ni voluntarista. El diseño social trabaja siempre con problemas perversos, surge como respuesta a la complejidad, aspira a transformar, pero esa complejidad es política, no técnica, en la medida en que las decisiones sobre vivienda, movilidad, infraestructuras, gobernanza, participación en los espacios públicos, servicios etc etc definen a quiénes se incluye y a quiénes se excluye. La práctica del diseño social se convierte en un espacio privilegiado para cuestionar los modelos de sociedad que perpetúan las desigualdades y fomentar un pensamiento crítico».

Terminando su ponencia quiso subrayar que «el diseño social es una alternativa a la desesperanza, a hacer visibles las contradicciones con una potencia que genere dinámicas para resolverlas». Raquel Pelta es Licenciada en Geografía e Historia y en Comunicación Audiovisual, Publicidad y Relaciones Públicas, además de tener un máster en «Sociedad de la Información y del Conocimiento» y otro en «Trabajo Social, Estado del Bienestar y Metodologías de Intervención Social». Se doctoró en Historia del Diseño por la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Barcelona, con premio extraordinario a su tesis doctoral «Diseño y Diseños Gráficos. 1984-1999. Quince años de debates ideológicos». Su trayectoria ha sido reconocida con el Laus de Honor por su aportación a la historia del diseño español y por los Premios Gràffica.

Reconocimiento al talento emergente

El primer bloque de la ceremonia estuvo dedicado a los proyectos de estudiantes de la Comunitat Valenciana, valorando la implicación de escuelas y universidades en la formación de diseñadores y diseñadoras con conciencia social. Fue distinguido el Trabajo Fin de Grado «Diseñar para todos los sentidos: buenas prácticas para hacer de los espacios lugares más comprensibles, seguros e inclusivos», de Carmen García Molero con el tutelaje de Sara Barquero (Universidad CEU Cardenal Herrera), un manual práctico de accesibilidad visual validado por profesionales y usuarios que integra recursos visuales, táctiles y sonoros desde la perspectiva del diseño universal.

La vicepresidenta de la Fundació del Disseny, Amparo Bertomeu, junto al diseñador Manolo Bañó, galardonado el año pasado con estas distinciones, junto a Carmen García Molero y Sara Barquero.

La otra distinción fue para el proyecto «Disseny d’un joc de pinzells adaptats a persones amb paràlisi cerebral», de Luz Moya Ibáñez (Escola Tècnica Superior d’Enginyeria Aeroespacial i Disseny Industrial de la Universitat Politècnica de València), un Trabajo Fin de Grado, cuyas tutoras son Cristina Planells del Barrio y Patricia Rodrigo Franco, que se basa en el diseño de un sistema de pinceles que mejora la autonomía y la experiencia creativa de personas con parálisis cerebral, demostrando cómo el diseño de producto puede generar impacto social tangible desde la empatía y la investigación aplicada.

La ingeniera Luz Moya Ibáñez, acompañada de sus tutoras, Cristina Planells y Patricia Rodrigo, recibiendo la distinción de manos de Manolo Bañó y Vicent Martínez.

Un diseño entendido como responsabilidad compartida

El presidente de la Fundació del Disseny, Vicent Martínez, quien quiso poner de manifiesto su desazón ante la crisis global política, subrayó en su intervención institucional que esta segunda edición «confirma que el diseño social no es una excepción dentro del sector, sino una línea de trabajo cada vez más sólida y transversal». Martínez defendió el papel del diseño como proceso, escucha activa y metodología capaz de responder a los retos sociales, ambientales y económicos contemporáneos, no sin poner en evidencia la contrariedad de estar visibilizando el diseño social en un momento en el que «el ruido de las bombas hace más urgente que nunca el deseo de paz».

El presidente de la Fundació del Disseny, Vicent Martínez, en su intervención.

La vicepresidenta de la Fundació del Disseny, Amparo Bertomeu, y el concejal de Acción Cultural, Patrimonio y Recursos Culturales del Ajuntament de València, José Luis Moreno, participaron en la entrega de las Distinciones, reforzando el respaldo institucional a una iniciativa que sitúa al diseño como bien común y palanca de transformación real.

El jurado de esta edición, compuesto por miembros del Patronato de la Fundació del Disseny (Vicent Martínez, Amparo Bertomeu, Pepe Cosín, Inma Bermúdez, Kike Correcher y Luis Calabuig) y profesionales invitados de reconocido prestigio nacional e internacional (Sébastien Hylebos, de Designregio Kortrijk, Uqui Permui y Manolo Bañó), deliberó en torno a tres grandes criterios: ámbito de acción profesional, impacto social de los proyectos y capacidad de divulgación del diseño social.

Profesionales del diseño que han formado parte del jurado de las Distinciones en esta segunda edición.

Las distinciones entregadas se materializan en una pieza diseñada y realizada por el estudio con sede en València Matterica, concebida como un objeto-joya que fusiona tradición artesanal y pensamiento contemporáneo, reforzando la dimensión simbólica del reconocimiento.

Además de José Luis Moreno, Concejal de Cultura del Ajuntament de València, asistieron entre otras autoridades Bernard Gaspar, jefe de servicio de Acció Cultural; la concejala Maite Ibáñez; representantes del Patronato de la Fundació del Disseny; el presidente de la Associació de Professionals del Disseny de la Comunitat Valenciana, Ramón Arnau; Pepe Cosín, decano del Colegio Oficial de Diseñadores de Interior de la Comunidad Valenciana; las direcciones de las principales escuelas de diseño y arquitectura de la Comunitat Valenciana; y la directora de la Mostra de València, Sara Mansanet.

Para cerrar el acto, la maestra de ceremonias, Ona Bascuñán, recordó que «el diseño no solo resuelve problemas, también acompaña, conciencia y moviliza», sintetizando el espíritu de la jornada.

En esta segunda edición, las Distinciones al Diseño Social reafirman su vocación de permanencia como espacio anual de reconocimiento, inspiración y visibilidad para aquellas prácticas que demuestran que «el diseño, cuando es social, es compromiso con el presente y responsabilidad con el futuro».

Fotografía: Nerea Coll. Colaboración entre la Fundació del Disseny y Flat Magazine.

Te puede interesar

Ángeles Solanes, la apuesta por la cultura y el patrimonio

Ángeles Solanes, la apuesta por la cultura y el patrimonio

Me he pasado buena parte del domingo repasando los programas de las distintas candidaturas al Rectorado de la Universitat de València. Buscaba en ellos las diferentes propuestas formuladas en relación a la cultura y el patrimonio, que es lo que a la postre le interesa...

Pin It on Pinterest