Studio.Base: «La arquitectura tiene sentido cuando alguien la habita»

26 abril 2026

por | 26 abril 2026

Jose Ramón Mondéjar y Daniel Grimalt, al frente de Studio.Base, se conocieron estudiando arquitectura técnica en València, acabaron compartiendo piso y, mientras estudiaban y hacían prácticas, les salió su primera oportunidad profesional independiente. Su objetivo siempre había sido montar su propio estudio y, de hecho, lo hicieron muy pronto. Su experiencia como arquitectos no era mucha entonces pero ambos habían tenido contacto con el mundo de la construcción precozmente, lo que les daba una clara ventaja a la hora de establecerse por su cuenta y tener una idea de la vida real fuera de las aulas.

José Ramón se decantó por la arquitectura después de haber trabajado durante varios veranos en la obra, un camino poco habitual pero muy útil para tener otra perspectiva a la hora de ejercer; Daniel, por su parte, siempre quiso ser arquitecto, a lo que accedió tras vivir un tiempo en el extranjero. Natural de Benissa, uno de los paraísos turísticos de la Costa Blanca, la familia de Daniel se había dedicado al mundo de la construcción, así que digamos que esa opción siempre estuvo presente.

Pronto empezaron a hacer cosas para su círculo cercano, como suele pasar, y más tarde comenzaron con pequeñas reformas. Desde entonces no han dejado de trabajar. Studio Base como tal nacía en 2021: cinco años en activo, seis personas fijas más apoyos externos, y dos sedes, Moraira y València, resumen su historia. En los últimos dos años, admiten, se han centrado en lo que realmente les gusta.

Nos reunimos con los arquitectos en su estudio de la capital valenciana, ubicado en la planta baja de un espléndido palacio señorial en pleno Centro Histórico, para charlar sobre su trabajo.

Jose Ramón Mondéjar y Daniel Grimalt en la oficina de Studio.Base en València durante la sesión de fotos de esta entrevista. (Fotografía: Eduardo Manzana).

Las viviendas antiguas con nueva vida

El trabajo de Studio.Base está especializado en reformas y rehabilitaciones integrales, «hay un parque gigante de viviendas ya existentes, que tienen unas vistas geniales y son buenas construcciones, preferimos especializarnos en reformar esas casas. Estamos muy cómodos en ese sector, nos movemos muy bien y los clientes nos buscan», explican. Les interesa más ocuparse de las viviendas antiguas y darles una nueva vida que optar por hacer obra nueva. Cuentan que hay, últimamente, muchísimo cliente extranjero y que se van recomendando profesionales entre ellos.

Al final, sin buscarlo, Studio.Base acaba teniendo un estilo reconocible, una paleta de colores y de materiales que son los que más les gustan y con los que mejor trabajan. Poca extravagancia y más permanencia en el tiempo parece ser su lema. Charlando acaban reivindicando que lo que buscan son espacios habitables, «no solo deslumbrantes para la foto. La arquitectura tiene sentido cuando alguien la habita. Hay arquitecturas como obras de arte, pero a nosotros nos interesan esas casas que son para vivir», afirman contundentes.

En realidad ambos están muy cómodos y disfrutan mucho su trabajo, aunque cuente con partes menos amables. «Empezamos diseñando, pero el día a día nos lleva a ocuparnos también de otros aspectos de gestión para que el estudio funcione como lo hace. Echamos de menos hacer planos de forma tranquila», confiesan.

La vorágine de trabajo de Studio.Base ha desplazado un poco sus orígenes, pero presumen de clientes muy buenos, que son comprensivos con el trabajo. A cambio ellos ofrecen profesionalidad y honestidad, «plazos lógicos que se puedan cumplir y que todo el mundo esté contento. Todo eso lo hemos ido aprendiendo por el camino. También a decir que no, que es importante».

«Nuestro lenguaje arquitectónico no es complejo porque lo que queremos es que llegue a todo el mundo, huimos de la figura del arquitecto elitista y apostamos por la confianza y la profesionalización total», explican. En la imagen, posando en el estudio que tienen en un palacete de Ciutat Vella. (Fotografía: Eduardo Manzana).

Las raíces de los lugares

La obra vieja y buena es su espacio favorito. «Nos ha gustado siempre la rehabilitación, los dos nos hemos criado en casas de pueblo, yo en un pueblo de Cuenca, El Peral, y Daniel en Benissa (Alicante), y estamos muy a favor de recuperar viviendas. El parque inmobiliario en la zona de la Marina, por ejemplo, es brutal, se construyó muchísimo: ahora es el momento de recuperar eso. Lo que ya existe está muy bien hecho, muy bien ubicado, con vistas excelentes. Nos gusta mucho ir a las raíces del lugar. Son toda una inspiración para nuestro trabajo: en lo vernáculo está concentrada la sabiduría», explica José Ramón.

Su diseño de Villa Bernia es un ejemplo de toda esa arquitectura autóctona. «La casa es espectacular y está recuperada respetando la construcción original adaptada a nuestro tiempo. Ese ventanal gigante sí que tiene sentido aquí, mirando a la montaña mientras cocinas. Ese trabajo nos representa totalmente».

«No entendemos la arquitectura separada del interiorismo. Una reforma integral se hace así, integral. Con todo, exterior e interior. Si no quieres eso, no somos tu estudio. Nosotros escogemos los proyectos valorando que podamos hacer todo el proceso, que es un completo, no los separamos porque en nuestro trabajo no tiene sentido, todo está pensado para que funcione de forma global», apuntan.

Villa Bernia

Este trabajo de Studio.Base trata la rehabilitación de una vivienda ubicada en un entorno natural tan privilegiado como es la Sierra de Bernia, un conjunto montañoso en la provincia de Alicante. La edificación esconde un interesante espacio que crea una frontera natural entre la Marina Alta y la Marina Baixa.

«En este entorno con una gran riqueza natural y valor patrimonial nos llega el desafío de rehabilitar una vivienda en un estado elevado de abandono. El encargo se desarrollará en dos fases, una fase para rehabilitar una nave lateral de la vivienda en peor estado junto con el espacio exterior y piscina. Y una segunda fase que rehabilita y actualiza la vivienda completa», explican.

Detalle del exterior de Villa Bernia (Fotografía: Adrián Mora Maroto).

En el proyecto se buscaba integrar las zonas exteriores con las interiores de la vivienda. «Esto se puede apreciar muy bien en el espacio destinado a la cocina, formada por una majestuosa isla enfocada al ventanal de acceso a la piscina, conectando visualmente con las espectaculares vistas de la montaña. Por otro lado, generamos una circulación exterior alrededor de la vivienda, que conecta la zona de piscina con una zona extramuros de la vivienda en la que se ubica un jacuzzi y una sauna exterior».

Villa Bernia (Fotografía: Adrián Mora Maroto).

En la planta primera se sitúa la zona de noche, con el dormitorio principal en suite con baño, vestidor y zona de lectura. «La luz tenue es protagonista sobre todo en este espacio, generando una atmosfera agradable para el descanso», apuntan.

Villa Bernia (Fotografía: Adrián Mora Maroto).

El proyecto se desarrolla respetando el entorno idílico en el que se emplaza la vivienda y su naturaleza constructiva, «pero también responde a una visión actual de la arquitectura y el diseño interior que necesitaban sus propietarios. El objetivo es respetar la tradición y sus materiales, y a su vez convertirla en una vivienda contemporánea y atemporal».

Interior de Villa Bernia (Fotografía: Adrián Mora Maroto).

Para el trabajo se reciclaron materiales originales y técnicas constructivas tradicionales, muros de carga compuestos de piedra, carpinterías y vigas de madera y cubierta inclinada de teja árabe forman la envolvente de la vivienda. «Cuando introducimos texturas nuevas recurrimos a materiales nobles como la madera, la piedra y el acero».

“En el proyecto de Villa Bernia una de las cosas que más nos gustó hacer fue que el cliente aceptara hacer una isla de siete metros dentro del antiguo granero de la vivienda”, explican.

Casa Germanías

En plena Gran Vía Germanías de València se encuentra esta vivienda de aproximadamente 160 metros cuadrados, que rezuma belleza y carácter en cada rincón. Cada detalle del proyecto ha sido cuidadosamente elegido: puertas, pavimento recuperado, molduras, tiradores y carpintería a medida, todos ellos elementos que aportan personalidad y coherencia estética al conjunto.

Detalle de Casa Germanías (Fotografía: Oleh Kardash).

La gama cromática de la vivienda gira en torno al pavimento de madera en espiga, un elemento original restaurado que añade textura, historia y calidez a los espacios.

La arquitectura sigue una línea clásico-contemporánea, que combina proporciones generosas y líneas limpias para lograr una sensación de equilibrio y elegancia, explican desde Studio.Base. El pasillo principal actúa como eje vertebrador, separando la zona pública de la zona privada. La parte diurna aprovecha al máximo la luz natural, mientras que las habitaciones, orientadas al patio interior, disfrutan de una mayor privacidad y tranquilidad.

Casa Germanías (Fotografía: Oleh Kardash).

La cocina, uno de los espacios clave del proyecto, se integra en la zona de día mediante una puerta corredera de dos hojas, que permite independizar el espacio cuando es necesario sin renunciar a la continuidad visual. Este elemento, además de funcional, aporta carácter y elegancia al conjunto.

«La mayor dificultad en la Casa de Germanías fue recuperar el pavimento de madera existente cambiando la distribución de los espacios, rehaciendo las partes que se modificaban sin que se apreciara esa modificación», explican.

Casa Germanías (Fotografía: Oleh Kardash).

Casa Germanías (Fotografía: Oleh Kardash).

Farini

El proyecto de reconversión de un restaurante asiático en un restaurante de cocina italiana inspirado en la Toscana pero sin perder la esencia mediterránea de su ubicación en la Costa Blanca, ese fue el encargo que recibió Studio.Base. «Este proyecto busca capturar esa esencia, fusionando tradición y calidez en un nuevo espacio gastronómico», explican Daniel y José Ramón.

Exterior de Farini (Fotografía: Adrián Mora Maroto).

La materialidad del trabajo gira en torno a elementos naturales como la piedra, los morteros tradicionales, la madera y detalles arquitectónicos artesanales. La paleta cromática, dominada por tonos verdes, aporta un carácter mediterráneo, evocando la riqueza natural de la región y reforzando la conexión con el entorno.

Interior de Farini (Fotografía: Adrián Mora Maroto).

Se combina con tonos tierra y ocres suaves, evocando la calidez del paisaje italiano y generando un ambiente acogedor y auténtico. El restaurante remodelado por Studio.Base se divide en tres partes: el espacio interior, zona de invernadero y terraza exterior rodeada de olivos.

Farini (Fotografía: Adrián Mora Maroto).

Fotografía: Eduardo Manzana, Adrián Mora Maroto y Oleh Kardash.

Te puede interesar

Cuando los objetos quisieron ir al espacio

Cuando los objetos quisieron ir al espacio

La carrera espacial nunca ha sido una cuestión meramente tecnológica. Como ya ocurrió con las misiones Apollo, el vigente proyecto Artemis ha reavivado en las últimas semanas una ambición que permanecía latente: la ilusión colectiva de conquista del espacio. Durante...

Pin It on Pinterest