Adriana Cabello es arquitecta, «a mi manera», aunque está enfocada en la cerámica desde 2020, «cambié los planos por este material de infinitas posibilidades que me ha permitido, junto con la pintura, encontrar la forma de expresarme».
«Desde que comencé con este proyecto realizo mi propia obra así como piezas a medida para proyectos de interiorismo y arquitectura. No creo espacios para ser habitados pero sí algunas piezas que los habitan. Piezas escultóricas y decorativas, como murales y jarrones; también otras más funcionales, como mesas auxiliares y lámparas que, aunque funcionales, no pierden ese carácter escultórico. Me gusta situarlas en esa delgada línea que existe entre arte, artesanía y diseño».
«En ellas– explica– hay una clara influencia de mi formación como arquitecta. Me gusta pensar que de alguna manera construyo pequeñas arquitecturas con mis propias manos».
Le pedimos que cuente para Flat qué tiene, para ella, un buen día de verano.
Un buen día de verano
Intento conseguir el equilibrio entre trabajo y disfrute en mi día a día, es la formula perfecta para sobrevivir al verano en la ciudad. El día empieza temprano, con mi práctica de Yoga indispensable en The Sanctuary con mi instructora, Pau Franco, the best.
Al terminar cojo mi bici y paso por Mòltdepa a comprar el mejor pan de centeno que puedas probar jamás, así al llegar al estudio me preparo una tostada rica (hoy y toda la semana). De camino al estudio también paso a por mi café en Pals.
Después de un merecido desayuno, dedico la mañana a trabajar unas horas en el estudio, hoy toca ensuciarse las manos en el taller.
Quiero hacer una comida rápida para poder tomarme la tarde libre, así que voy a por un bocadillo a Central Bar, otro de los pequeños placeres que me descubrió Sara Birds en un gesto de generosidad (ella sabe de que hablo) y me concedo de vez en cuando. Mi favorito, el “Ricard Camarena”.

Mercado Central de València.
De paso compro un par de tomates en cualquiera de los puestos del mercado. Tomates de los buenos, de los que nos regala esta temporada. Y una gilda, así tengo la comida improvisada perfecta. Tener el Mercado Central tan cerca me parece un privilegio y lo valoro muchísimo.
Después de comer y terminar el trabajo previsto para hoy empieza la tarde libre en la mejor compañía, con Ben Wirjo. Al salir del estudio pasamos por Fran Café, a por el segundo ice latte de avena del día. Fran Café es un lugar perfecto para pasar un rato sentada hojeando una revista o escribiendo un rato. La atmósfera que han conseguido con esos colores suaves y luminosos me da mucha paz. Esta vez otro plan nos espera, así que lo cojo para llevar.
La siguiente parada será visitar la exposición recientemente inaugurada en el IVAM de su colección permanente. Uno de mis planes favoritos para refugiarme del calor es pasar un rato en uno de los museos de la ciudad.
Al salir ya no hace tanto calor, así que apetece un paseo atravesando el Barrio del Carmen, haciendo una pausa obligatoria en la Pistacchieria, en la calle Caballeros, ¿qué es un día perfecto de verano sin un helado de pistacho?
Seguimos el paseo y, al otro lado de la Plaza de la Virgen, encontramos nuestra siguiente parada favorita, Gràffica Showroom. Si quieres encontrar cualquier libro interesante sobre arte o diseño, es el lugar adecuado. Después de hojear unos cuantos libros y elegir el que se viene a casa con nosotros, nos vamos al Cabanyal, para terminar este día de “trabajaciones” en la ciudad con una cena deliciosa en Casa Pescadores. Un buen pescado a la parrilla y un paseo por la playa es el cierre perfecto para este día de verano.







