Los asientos que hace la artista y artesana Ainhoa Pérez-Urdangarín en su taller de San Sebastián llevan los colores y los dibujos marineros de la costa, pero también nos trasladan al arte textil de la Bauhaus y al exquisito diseño danés.

Ainhoa Pérez-Urdangarín, al frente de Bloke Studio.
Taburetes altos y bajos, con respaldo, sin respaldo, bancos y sillas… La familia de asientos de Ainhoa Pérez-Urdangarin está hecha por ella de manera totalmente artesanal con cuerda de algodón, cuerda danesa y madera. Todas sus piezas poseen un estilo depurado y muy funcional. También muestran un lado artístico, como si de un cuadro se tratase, donde, además, juega un papel principal la paleta de colores y la geometría.
Le pedimos a Ainhoa que cuente para Flat cómo es un buen día de verano para ella.
Un buen día de verano
Empezaría dando un paseo muy pronto por el puerto de mi ciudad, San Sebastián, cuando aún no hay apenas gente por las calles. Un lugar con un encanto especial, con sus casitas, los pequeños barcos de pescadores, el olor del mar y sentir la luz de la mañana cuando el sol no calienta demasiado.
Después iría a darme un baño en la playa en la zona del Pico del Loro, es un sitio que me encanta cuando la marea está baja.

El Pico del Loro de San Sebastián es un promontorio rocoso que divide las playas de La Concha y Ondarreta.
Lo siguiente sería tomar el aperitivo en buena compañía, un «pintxo» de pastel de pescado con algo fresquito para beber y luego subir al monte Igueldo, caminando entre los arboles por un sendero hasta llegar a un prado en el que sentarme a comer un picnic.

En cuanto al lugar para comer algún «pintxo», Ainhoa Pérez-Urdangarín elige el bar «Tamboril», en la parte vieja.
Tumbarme en la hierba, mirar al cielo para ver cómo la brisa mueve las hojas de los arboles y echarme la siesta así, escuchando las cigarras.
Jugar en familia a las cartas, reirnos, charlar hasta que anochezca y ver la puesta de sol desde lo alto, entre el mar y la montaña, un espectáculo del que nunca me canso.
Para acabar el día ir con amigos a un concierto al aire libre, bailar sin parar y volver a casa agotada y feliz. Y, puestos a elegir un grupo, podría ser The Cure (aunque verles en mi ciudad ya sería soñando un poco). Este sería para mí un buen día de verano.

Robert Smith, al frente de The Cure, en un concierto reciente.








