Taberna Convento: la reforma del bar más céntrico del pueblo

5 diciembre 2025

por | 5 diciembre 2025

«Cuando recibí este encargo fue muy emocionante para mí, reformar el bar del pueblo, en la plaza del centro, donde me había criado. Y no lo llamo así porque esto sea un pueblo pequeño y sea el único bar del pueblo. De hecho, si una cosa hay en este pueblo son bares, pero este es especial, es el bar más céntrico del pueblo y con mayor tradición, frente al Convento, lugar protagonista de la Semana Santa y paso de todas las procesiones», explica el diseñador de interiores Alejandro Cateto.

La Taberna Convento está en el centro neurálgico de El Viso del Alcor, un pequeño pueblo de Sevilla, «lugar de cruce y encuentros: mujeres camino de misa, niños con la pelota, paseos románticos en las noches de verano, granizadas de limón y flores de azahar. Aquí cabe todo. En esta taberna los niños todavía entran corriendo y alcanzan la barra como pueden, para pedir un vaso de agua al volver de la escuela, una cosa muy de pueblo», apunta Cateto.

Sobre su nombre de guerra, el diseñador Alejandro Sánchez, lo explica, «Cateto Cateto. Dos veces, para enfatizar y reforzar nuestra idea. Queremos revalorizar nuestro origen. Cateto Cateto nace del diseño de cercanía: tiendas, restaurantes, bares, incluso hoteles, en definitiva negocios locales y viviendas hechas con cariño y un diseño cercano. Tras años trabajando en Barcelona y Madrid diseñando restaurantes y hoteles internacionales, quisimos volver al origen, a Andalucía, para enriquecer nuestra tierra y exportar nuestro diseño desde aquí». Formado como diseñador de interiores, pasó profesionalmente, entre otros lugares, por el estudio de Teresa Sapey antes de lanzarse a montar su propio estudio.

El punto de partida de este trabajo se dio de manera natural. «Esto es una taberna de toda la vida, aquí nos propusimos rescatar los materiales y acabados naturales de las tabernas clásicas sevillanas, como su barra de madera, el uso del mortero a la cal y las baldosas hidráulicas. Sin olvidarnos de las clásicas damajuanas».

«Los colores tierra nos conectan con la esencia del pueblo, mientras que la mezcla con los tonos púrpura enlaza con la Semana Santa y con la hermandad del convento vecino», explica.

A nivel de detalle, la antigua taberna tenía un sinfín de cuadros de Semana Santa sin ningún tipo de orden por todo el espacio, «algo muy típico de las tabernas sevillanas. Aquí quisimos recuperar ese detalle pero de una forma mucho más armónica y ordenada, usando una forma de exposición más contemporánea».

Hay elementos, como las velas, recorriendo los diferentes espacios que conectan con ese ambiente sacro, íntimo y pausado «evocando los espacios religiosos de alrededor, creando una atmósfera calmada y serena».

Fotografía: Fer Gómez @loveladrillo 

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