Desde los imaginarios románticos del siglo XIX y los usos agrícolas tradicionales hasta la expansión turística, la industrialización, las reivindicaciones ecologistas y los desafíos contemporáneos derivados de la crisis ecosocial, todo ello, aparece reflejado en la exposición sobre La Albufera que acaba de inaugurarse en el IVAM cuando se cumplen cuarenta años desde su declaración como parque natural.
Cerca de 200 fotografías, documentos y obras artísticas que permiten explorar las distintas formas de habitar, imaginar y proteger este valioso ecosistema tan presente en la vida cultural de Valencia. Apuntes históricos, pero sobre todo, la visión de siete artistas actuales y 12 fotógrafos permite observar la evolución artística en la mirada a este paraje.

Diana Blok. La dansa de les xarxes, Albufera, del proyecto L’Albufera. Visió Tangencial, 1985. IVAM Institut Valencià d’Art Modern, Generalitat.
La comisaria de la muestra, Sandra Moros, ha detallado que se han recuperado las fotografías que Umberto Rivas, Joan Fontcuberta o Gabriel Cualladó hicieron en 1986 con motivo de la declaración oficial como parque natural. También ha explicado que los fotógrafos Bleda y Rosa han trabajado sobre las fronteras físicas, históricas y simbólicas del humedal; Paula García-Masedo ha investigado los procesos materiales y productivos que han configurado el paisaje de la Albufera, centrándose en las relaciones entre los recursos naturales, las infraestructuras y la actividad humana, mientras que Teresa Marín ha llevado a cabo una videoinstalación sobre los flujos del agua.

Joan Fontcuberta. Herbari Albuferenc Aspegila buphera, L’Albufera. Visiò Tangencial, 1985.
El trabajo de Jorge Ribalta apunta a la pesca de la anguila, una especie clave para comprender la historia, la cultura y la ecología de la Albufera; el de Jorge Yeregui, propone una lectura del territorio a través de las infraestructuras y las intervenciones turísticas en la dehesa del Saler y, por último, Lucía Loren explora los procesos de regeneración, cuidado y equilibrio que sostienen este territorio.
La exposición se completa «creando una malla de interconexiones con obras de artistas como Sorolla, Gustave Doré, Mª Dolores Casanova o Antoni Esplugas, entre otros, y con documentación y otros materiales, recorriendo desde la segunda mitad del siglo XIX hasta la actualidad la representación de la Albufera, sus prácticas, usos y presencias», ha apuntado la comisaria.
La primera imagen que aparece en la exposición es de un libro ilustrado de 1845. Cómo respondió el pueblo valenciano al plan urbanístico que pretendía alicatar El Saler, es decir, los aledaños de La Albufera, o el surgimiento de la conciencia ecológica a nivel internacional, también centran parte de la muestra.

Jorge Ribalta. 2025-2026.
La Albufera y el turismo
Una parte muy interesante es la que habla de la gestión del territorio, que explora Jorge Yeregui, artista visual, arquitecto y profesor en la Escuela de Arquitectura de Málaga. La relación entre arquitectura y medioambiente o la influencia de los mercados en el crecimiento urbano constituyen algunos de sus temas de interés. La relación entre la Albufera y el turismo, como explica, ha experimentado un giro radical entre la década de 1960 y los primeros años del siglo XXI. En pleno desarrollismo, tanto las administraciones locales como el gobierno central impulsaron un modelo de turismo de masas, confiando en su capacidad para activar la economía. Sin embargo, la llegada de la democracia, la resistencia social, la progresiva puesta en valor del patrimonio natural y una creciente conciencia medioambiental no solo frenaron este modelo, sino que permitieron, en gran medida, revertir sus efectos.

Jorge Yeregui. Figuras para un cambio de paradigma, 2025-2026.
El proyecto FIGURAS (para un cambio de paradigma), 2025-2026, de Yeregui, se focaliza en la gestión del territorio para visibilizar el cambio de paradigma. «El trabajo se articula a través de una secuencia legislativa que, en un primer momento, hizo posible la proyección de una ciudad de vacaciones con capacidad para 40.000 visitantes en el paraje de la Dehesa y, posteriormente, su desactivación y la protección tanto de este enclave como del conjunto de la Albufera. Una compleja arquitectura legal —compuesta por decretos, reglamentos y leyes— configura el marco de este proceso, cuyo lenguaje técnico y formulaciones abstractas contrastan con la experiencia sensible del lugar. El término figura se emplea aquí no solo en su acepción académica, como referencia a las imágenes que acompañan el texto, sino también como dispositivo para señalar y hacer visibles los espacios en los que se inscribe este cambio de paradigma».
La Albufera se interpreta aquí desde su condición postnatural, donde cultura y naturaleza se articulan en un sistema de interrelaciones y tensiones entre lo humano y lo no-humano. Uno de los propósitos iniciales de esta exposición, como explican desde el IVAM, ha sido reflexionar sobre cómo afrontar la actual crisis ecosocial global desde el propio museo, una situación a la que las prácticas artísticas contemporáneas no son ajenas.
La exposición La Albufera puede verse en el Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM) de Valencia hasta el 18 de octubre.









