Els últims matins de blanc i negre amb faves (parte IV)

23 agosto 2026

por | 23 agosto 2026

*** Todo lo bueno se acaba. Aquí llega la última entrega del relato de verano que ha escrito Néstor Mir durante estas semanas de agosto que, además de entretenernos bajo la sombrilla, la parra o el ventilador, nos ha trasladado al subsuelo de la ciudad siguiendo las desventuras espaciotemporales de unos amigos que solo habían quedado para almorzar. Aquí, las entregas anteriores.

Parte IV

El boleto luminoso brilla con toda su intensidad durante la caída y sigue haciéndolo al llegar al fondo del pozo que había en la calle Viciana. César Castells continúa aferrado a él como si la vida le fuese en ello y es por ello que el boleto, nada más incorporarse tras la caída, tira de él para que no pierda ni un segundo. F., Schoppy y C., que han caído un poco después, se levantan y lo persiguen pisándole los talones.

El ritmo, aunque constante, no es acelerado. Todos avanzan iluminados por el boleto por pasadizos terrosos, empedrados, fríos y húmedos hasta que llegan a una rampa que se prolonga a lo largo de cientos de metros, un corredor con una inclinación de quince grados grados al final del cual hay una puerta metálica. César Castells gira el pomo y entra en una estancia espaciosa. Schoppy dice, ¡madre mía, qué hambre tengo! Atraviesan la estancia en dirección a la salida y F. comenta, açò és la Cripta de Sant Vicent restaurada als anys noranta, ho sé perquè ho vaig estudiar per l’examen de l’oposició. Però està molt fosca, com si estigués abandonada, ja no estan les llums de decoració, i està tot molt brut i ple de pols (esta es la cripta de Sant Vicent restaurada en los años noventa, lo sé porque me lo tuve que estudiar para la oposición. Pero está mucho más oscura, como si estuviera abandonada, ya no están las luces de decoración, y todo está muy sucio y lleno de polvo). César Castells se gira y dice, no puedo parar, el boleto tira de mí. Si la gent ha perdut la fe en el nostre sant més revolucionari estem perduts com a poble (si la gente ha perdido la fé en nuestro santo más revolucionario estamos perdidos como pueblo), sentencia F. e intenta pararse para contemplar la decadencia del lugar sin conseguirlo porque Schoppy lo empuja para que avance, tengo demasiada hambre como para fijarme en esos detalles. Cerrando el grupo, C. desconfiado, después de tanta pelea, dirige miradas desafiantes por todo el lugar. Si continúas haciendo posturitas te vas a partir el cuello, apunta Schoppy. No son posturitas, son catas. ¿También eres karateka? También.

César Castells sube por unas escalerillas, atraviesa un pasillo, abre una puerta y sale a la Plaça del Arquebisbe. Qué fácil ha sido todo, comenta César Castells al tiempo que observa una plataforma flotante con cubierta de tela, aire acondicionado y vaporizadores de agua cargada con unos veinte turistas. Delante de ellos un guía sobre un patín flotante, que tira de la plataforma, explica la història de la catedral de Valencia delante de su entrada en la plaza de la Almoina, al tiempo que de vez en cuando aprieta el botón de un mando que activa el motor del dispensador de agua vaporizada al grito colectivo del rebaño de turistas, ¡more water, more fresh water! Ostres quina calor! (¡ostras qué calor!), exclama F., i quant de guiri organitzat (¡y cuánto guiri organizado). Nos vamos a desintegrar, comenta C, debemos rondar los cincuenta grados. Sigamos a uno de esos drones gigantes lleno de guiris, dice Schoppy, seguro que van a un a bar pegar un bocado. La plaça està plena de plataformes flotants, semblen molt ben organitzades, cadascuna avança quan és el seu torn (la plaza está llena de plataformas flotantes, parecen muy bien organizadas, cada una avanza cuando es su turno), insiste F. Una organización militar, diría yo, apunta C. El boleto tira de mí en sentido contrario, como si quisiera volver al bar Palau. Es verdad, el bar Palau, pues vamos, rápido, tengo un hambre atroz, exhorta Schoppy.

César Castells se pone en marcha guiado por el boleto. Estem al costat (estamos al lado), comenta F., tingues paciència, Schoppy, no veig jo que prestes massa atenció a les teues ensenyances ascètiques (ten paciencia, Schoppy, no veo que prestes atención a tus enseñanzas ascetas). Yo soy el mentor, no el discípulo, se defiende Schoppy.

Dos drones se dirigen a toda velocidad hacia nosotros, dice C. parándose y poniéndose en posición de defensa. Todos se detienen y se dan la vuelta para valorar la amenaza. César Castells mete la mano en la que lleva el boleto en el bolsillo resistiendo sus tirones en dirección al bar Palau. ¡Deténganse! ¡No se muevan!

Los drones son un poco más grandes que una paloma, en un lateral se puede leer: CRUZADA 2036. Documentación, dice una voz metálica que sale de uno de los drones, no están identificados entre las personas que tenemos en el listado para circular libremente en este tramo horario por el centro histórico.

Anem al bar Palau, el nostre amic té fam i tenim molta calor (Vamos al bar Palau, nuestro amigo tiene hambre y tenemos mucho calor) dice F. Usted, el que acaba de hablar, póngase a un lado. Informe de posible elemento subversivo por uso de idioma ilegal y afirmacionismo ambiental, procedemos a aplicarle el test de pureza nacional según marcan las directrices y protocolos de la CRUZADA 2036. Escolten, jo sóc una persona pacífica, no necessite fer cap test però sí un refugi climàtic (Escuchen, yo soy una persona pacífica, no necesito pasar ningún test pero sí un refugio climático). No se mueva, del segundo dron se despliega un brazo mecánico, un puntero láser encañona a F., no dé un solo paso mientras procedemos con el test.

El boleto luminoso empieza a agitarse en el bolsillo de César Castells. C. mira al grupo con la intención de intervenir pero Schoppy le indica con una gesto que espere un momento, que él se encarga del tema. ¿Y en qué consiste este test?, pregunta Schoppy. El potencial elemento subversivo ha de cumplir con los niveles de pureza nacional estipulados en la CRUZADA 2036 en los parámetros de idioma, orientación sexual, credo y afirmacionismo ambiental. Tindreu les presons plenes de gent (tendréis las cárceles llenas de gente), exclama F. Cállese y abra el ojo derecho, procedemos a realizar el análisis ocular.

César Castells no puede controlar el boleto luminoso que se mueve descontrolado dentro de su bolsillo. Usted, ¿qué lleva dentro de su bolsillo?, póngase a un lado. No llevo nada, César Castells saca su mano del bolsillo con el puño cerrado y sin poder evitarlo el boleto empuja su puño hacia arriba mientras que él intenta controlarlo hacia abajo. Posible elemento subversivo por tendencias políticas radicales. Sepárese del grupo, procederemos inmediatamente a aplicarle el test de pureza nacional tal y como aparece en el Anexo I del protocolo de la CRUZADA 2036. ¡Deje de levantar el puño!, del segundo dron sale un segundo brazo mecánico y un segundo puntero láser apunta a César Castells. Deberíamos calmarnos un poco, interviene Schoppy, somos trabajadores públicos en nuestro horario de almuerzo, bueno, ellos, yo soy el mentor de César Castells, además tengo una pregunta para vosotros, ¿sois capaces de vencer al miedo a la muerte y dejar de obedecer a la voluntad de vivir?

Los drones al oír esta pregunta entran en bucle. Schoppy mira a C. satisfecho y dice, ves cómo el ingenio es superior a la fuerza. Un alarma interrumpe las palabras de Schoppy, los drones proyectan luces rojas y azules intermitentes, ¡manden refuerzos!, ¡incumplimiento de los protocolos de la CRUZADA 2036 por pensamiento crítico! ¡Acribíllalo!

Antes de que los drones puedan ejecutar la orden, C. salta y los derriba uno de una patada voladora y al otro de un codazo. A veces, además de ingenio se necesita un poco de fuerza y astucia, sentencia C. mirando a Schoppy. César Castells, al sentirse liberado de la amenaza de los drones sale corriendo hacia el bar Palau tirado del boleto luminoso. Corred, antes de que vengan refuerzos, grita César. Todos giran a la derecha. Ya vienen, exclama C. ¡son decenas de drones! El grupo recorre los cientos de pasos que les separan del lugar al que suelen ir a almorzar los bocadillos de de blanc i negre amb faves, y se quedan paralizados delante de un letrero que reza:

EARTH’s BURNING, TÚ REFUGIO CLIMÁTICO. Tostadas de autor de aguacate con tomate + thé matcha 25 euros
Tenemos que entrar, el boleto tira de mí, exclama César Castells. ¡El enjambre de drones se nos echa encima!, grita C.
Todos entran corriendo dentro del Earth’s Burning. Almenys han respectat el pou!(¡Al menos han respetado el pozo!, grita F. Todos saltan y son engullidos por la oscuridad del pozo.
——————————-
César Castells sale por la puerta que da a la plaça del Arquebisbe. Muchas gracias por las explicaciones, dice Cèsar, dirgiéndose al guía de la cripta de Sant Vicent. Unes explicacions molt acurades, Sant Vincent va ser el nostre sant més revolucionari, gràcies per conservar la seua memòria, així el nostre poble no desapareixerà mai (Unas explicaciones bien trabajadas, San Vicente fue nuestro santo más revolucionario, gracias por conservar su memoria, así nuestro pueblo no desaparecerá jamás), comenta F. Entonces, ¿está usted seguro de que estamos en el año 2026? No seas pesado, Schoppy, dice C., ya te lo ha dicho varias veces.

Todos caminan hacia la plaza de l’Almoina. César Castells, se para, saca el boleto de lotería del bolsillo y dice, ¿váis a ir a cobrarlo?. C. mira la hora en su móvil, aún nos quedan diez minutos del tiempo para el almuerzo. Sí, anem a cobrar-lo abans de tornar al treball.

Antes de que puedan darse cuenta, Schoppy coge el boleto, se escapa corriendo hacia el bar Palau y grita, ¡voy a preguntarle una cosa a Sant Vicent, me ha quedado alguna duda que quiero discutir con él. C. hace ademán de seguirlo pero César Castells, lo agarra del brazo y dice, déjalo, ya no necesitamos el boleto. Doncs haurem de ficar cinc euros cadascú, no queda pot per comprar els següents números (Pues deberíamos poner cinco euros cada uno, no queda botar para comprar los siguientes números). Seguro que se come un bocata de blanc i negre amb faves antes de saltar dentro del pozo, refunfuña C. Seguro, dice César Castells, con el hambre que ha pasado, y seguro que el dueño lo apunta a mi cuenta. Seguro, sentencia C.

FIN.

*Néstor Mir es escritor y se encuentra a la espera de publicar sus dos últimas novelas: una en valenciano, Objecte preciós, que continúa con la serie de novela corta de autoficción protagonizada por César Castells, y su primera novela de ficción, un thriller distópico costumbrista llamado Las Yurtas.

Además, Néstor Mir es bibliotecario, músico, dramaturgo y dinamizador cultural. Tras pasar por diversos departamentos de la Biblioteca Valenciana (Fondo Antiguo, Proceso Técnico y Hemeroteca), por la Biblioteca del Col·legi Territorial d’Arquitectes de València y ser encargado de la sección infantil-juvenil en la Biblioteca Pública del Estado de València y de la gestión de las actividades culturales hasta 2022, pidió una excedencia para poner en marcha el proyecto BED (Biblioteca Expandida Deslocalizada), centrada en afrontar la transformación de la biblioteca pública en el siglo XXI. Actualmente, ejerce la Jefatura de Sección del Archivo Central de Presidencia de la GVA. Aquí escribió sobre la Biblioteca Gabriel García Márquez y su visión como tercer lugar.

Fotografía: Plaza de La Almoina, en València (Visit Valencia).
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