La postal fotográfica

18 marzo 2021

por | 18 marzo 2021

La imagen alude a dos claros protagonistas, ambos estrellas, cada uno en lo suyo, en sus respectivos momentos dorados separados por décadas: Santiago Calatrava y el 850.

El puente de la Exposición

El segundo momento dorado de la historia del Puente de la Exposición fue cuando el arquitecto Santiago Calatrava lo ideó y lo colocó ahí presidiendo, como una solemne peineta, el paso de un lado al otro del río. Construido entre 1991 y 1994, fue el segundo puente del arquitecto en la ciudad; el primero había sido el Pont del 9 d’Octubre, proyectado entre el 86 y el 89 por un joven y prometedor Calatrava, que dio no pocos quebraderos de cabeza, ya en aquellos días, a sus constructores. Aunque nada comparado con lo que vendría después.

Este puente ocupó el lugar donde, 80 años atrás hubo otro, de estilo art decó, hecho por el ingeniero José Aubán. Se había construido en 1909, con motivo de la Exposición Regional Valenciana, y comunicaba el centro de la ciudad con los estupendos pabellones feriales, de los cuales se conservan solo algunos edificios que formaron parte del recinto: el Palacio Municipal (Palacio de la Exposición), el Asilo de Lactancia para Hijos de Cigarreras (hoy, Balneario de la Alameda), y la Fábrica de Tabacos (Palacio de Industrias entonces, hoy Edificio de Tabacalera, sede municipal).

La riada del 57 se llevó por delante el Puente de la Exposición levantado por Aubán, que fue sustituido por una funcional y anodina pasarela hasta que llegó la obra de Calatrava en los noventa.

Respecto a la obra de Calatrava, debido a las limitaciones de construcción y calendario, el puente se hizo a la vez que la estación de metro que hay debajo, la de la Alameda, así que fue necesario construirlo fuera de su posición final, para evitar el congestionamiento en la zona de obras. Una vez se finalizó la estación, el puente se levantó con cabrestantes y se colocó en su lugar actual.

 

Seat 850

El segundo protagonista de la postal es el Seat 850, toda una estrella en el año de su lanzamiento, 1966, y uno de los referentes de la incipiente motorización de las clases medias españolas, con permiso del todopoderoso Seiscientos, cuya llegada había supuesto un pelotazo en la vida de los españoles en el 57: el inicio a una sociedad de consumo con el fin de la autarquía y el impulso de la nueva política tecnócrata.

Uno de los focos de atención para el régimen franquista fue la industria del automóvil y, pese a que el Seiscientos ha pasado a la historia como uno de los coches más populares, su precio, 65.000 pesetas (390 € en la actualidad) no estaba al alcance de todos ni mucho menos. La renta per cápita del país, en el año de su lanzamiento, era de 18.472 pesetas, así que la compra de un Seiscientos suponía cuarenta y dos meses de trabajo.

El Seat 850, por su parte, fue un modelo muy cuidado desde el punto de vista promocional, estaba hasta en la sopa de la época: su madrina oficial fue Massiel, (aquí, el momento del NO-DO que une el «La la la» con el coche); era el vehículo-premio en el popular concurso «Un, dos, tres» y casi toda la gama aparecía en las películas de Paco Martínez Soria (en «Hay que educar a papá» salen hasta tres modelos de 850) .

David Trueba, de esto ya no hace tanto, le hizo un homenaje en «Vivir es fácil con los ojos cerrados» y lo convirtió en un personaje más de su película.

La foto es de marzo de 2021.

Fotografía: Eduardo Manzana.
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