Las casas de Ramón Esteve

10 marzo 2021

por | 10 marzo 2021

Ramón Esteve (Ontinyent, 1964) recuerda dos momentos clave que le ayudaron a descubrir su interés por la arquitectura, uno fue gracias a un libro que le regaló un familiar en el que aparecía la Casa de la Cascada, de Frank Lloyd Wright, «me impresionó tanto que solo podía pensar en llegar a hacer casas como esa algún día».

«El otro momento que tengo grabado es la primera vez que visité la Casa Ronchamp, de Le Corbusier. Recuerdo que, sin estar aún condicionado por el conocimiento, me desbordó. Volví hace no mucho tiempo, después de años inmerso en el mundo de la arquitectura, y me impactó de la misma forma», explica.

«También influyó que mi padre, que era topógrafo, tuvo durante un tiempo una empresa de construcción. Cuando era niño le acompañaba a la obra en verano y, a veces, hasta le ayudaba a dibujar algún plano, lo cual hizo que estuviese familiarizado con los procesos constructivos y el dibujo técnico cuando empecé la Universidad».

Hoy es uno de los grandes arquitectos de este país, el deseado por los clientes que buscan un lujo un tanto ascético basado en una arquitectura orgánica y esencial. Este arquitecto y doctor por la Escuela Técnica Superior de Madrid fundó su estudio en 1991, donde ha ido formando un equipo en el que arquitectos y diseñadores trabajan juntos desarrollando proyectos con carácter, entre los cuales está el mastodóntico edificio de La Fe y la premiada recuperación de Bombas Gens como centro de arte, además de creaciones de diseño para firmas como Gandiablasco, Vondom, Porcelanosa o Vibia. Actualmente, trabaja en la intervención de dos espacios patrimoniales importantes: Las Cigarreras, de Alicante, y la antigua fábrica de fundición Rodes, en Alcoy.

Las casas de Ramón Esteve

Visitamos algunas de sus casas, las casas de Ramón Esteve, las dos que él habita: su vivienda estudio en el barrio del Carmen y su casa Refugio en la viña, en Fontanars dels Alforins; y un proyecto en Rubielos de Mora (en la sierra de Gúdar Javalambre, en Teruel), que hemos elegido por ser una obra que reinterpreta la casa de pueblo de una manera respetuosa y contundente, en una revisión contemporánea de la arquitectura vernácula.

El ático en la ciudad

La casa/estudio donde vives y trabajas es diseño tuyo, ¿no? Tanto la arquitectura como el interiorismo …

Tanto mi casa en El Carmen como Refugio en la Viña están diseñadas por mí. Al final la casa propia cuenta cómo es cualquier persona, y en concreto la de un arquitecto es un manifiesto de su filosofía. Es una oportunidad para la investigación y la creación de piezas y soluciones en las que, obviamente, asumes un riesgo mayor que cuando van dirigidas a un tercero.

Es la mejor forma de materializar tu visión y tus principios. De alguna forma, en ambas viviendas se muestra mi pasión por la arquitectura histórica y poseen ese aire casi monacal donde la propia desnudez de los espacios deja hueco para la proyección de los sentimientos y la vida. 

En concreto, mi casa en la ciudad se inspira en una casa-taller. Creo que el diseño y la arquitectura son profesiones muy vocacionales y no existe una brecha que separe ocio y trabajo. Esta casa es un poco la expresión de esa forma de ser y de vivir. De hecho, las casas tradicionales de la zona donde se ubica solían tener esa estructura; el taller u obrador en la planta baja y la vivienda, en el resto de plantas del edificio.

 

Vivienda del arquitecto en Ciutat Vella.

 

¿Cómo es para ti vivir en El Carmen? ¿Haces algo de vida de barrio?

Para mí, El Carmen es el barrio con más carácter de esta ciudad. Por desgracia, el resto de las ampliaciones de Valencia tienen que ver con ese concepto de Ciudad Genérica, de Rem Koolhas, que es lo contrario, barrios sin espíritu y sin alma, fruto del desarrollismo.

Sin embargo, el Casco Histórico de Valencia se remonta a orígenes romanos y tiene más de 2.000 años… Me atraen las ciudades que son el resultado de un cúmulo de estratos de tal calado histórico que se traduce en una ciudad más compleja y rica en vivencias. 

Lo bueno que tiene esta ciudad es que puedes abarcarla fácilmente a pie o en bicicleta. A mí me gustan mucho ambas cosas y lo hago a menudo, sobre todo caminar por el centro. 

¿La buena arquitectura es necesariamente cara?

Me gusta muchísimo esta pregunta porque no es verdad en absoluto. El ejemplo más evidente de que la buena arquitectura no es cara es la cultura vernácula de cualquier civilización, cuyos edificios están hechos con muy pocos medios y los mínimos recursos y, sin embargo, son admirados y reconocidos por todo el mundo.

Lo único que se necesita para construir buena arquitectura es libertad para hacer un buen proyecto. Para entenderlo, la arquitectura es la forma de ordenar los recursos con los que cuentas, sean los que sean. Siempre pongo el símil del cocinero, que con algunos huevos y un par de patatas puede hacer una tortilla exquisita. 

De hecho la primera casa que construí, Na Xemena en Ibiza, estaba hecha de mortero, pintura, bloque y cemento fratasado; y sin embargo ha sido uno de los trabajos que más me han publicado. 

 

Na Xamena, en Ibiza, es la primera casa que hizo Ramón Esteve, en 1991.

La casa en el campo

El lugar de tus sueños, ¿es tu casa en la ciudad o tu refugio en la viña? 

Ambas lo son. De hecho, si pudiera me haría más, por el hecho de experimentar y diseñar espacios apetecibles para vivir sacándole el máximo partido a los recursos del lugar. 

Soy urbanita y necesito vivir en la ciudad, pero es verdad que me gustan los extremos. Si estoy en la ciudad, prefiero que sea lo más céntrico posible y en un entorno con mucha vida, como es el Casco Histórico. Si estoy en el campo me encanta estar aislado, como es el caso del Refugio en la Viña, situado entre una zona forestal y otra agrícola, lejos de cualquier entorno urbanizado. 

 

Refugio de la Viña, la casa del arquitecto en medio del campo de Fontanars dels Alforins.

 

La casa de pueblo

Hablemos de casas de pueblo, ¿Qué supuso hacer la obra de Rubielos de Mora para vuestro estudio? Se sale de la línea residencial que hacéis habitualmente…

La casa en Rubielos de Mora tiene que ver con mi pasión por los cascos históricos, por indagar en la cultura de un lugar y asumir el reto de que la arquitectura moderna sea una evolución de la tradición.

La principal premisa de la que parte el proyecto se basa en conseguir que la casa sea parte del conjunto, de forma que bebe de todos los parámetros del lugar y los transforma a través de una visión contemporánea. En contra de la búsqueda de algo absolutamente distinto, intento plantear propuestas de integración y respeto que a su vez posean su propio carácter y personalidad.  

La intención no es que se confunda con una vivienda antigua, sino coger parámetros que tienen que ver con la materialidad, las proporciones o las soluciones compositivas y arquitectónicas y enlazarlos con lo prexistente mediante soluciones revisadas. En definitiva, hacemos una propuesta de interpretación que está muy lejos de la imitación. 

 

 

– Ahora trabajáis en el proyecto del conjunto industrial de Alcoy, es una obra importante y que tendrá un gran impacto. ¿Te gusta abordar proyectos emblemáticos de ese tipo (como también lo fue la recuperación de Bombas Gens)? 

Por supuesto. Como decía, los proyectos de intervención en Patrimonio me parecen retos apasionantes y, ahora mismo, tengo la suerte de estar trabajando en varios de forma simultánea.

Por un lado, tenemos la rehabilitación de la antigua fábrica de fundición de Rodes en Alcoy para convertirla en un centro cultural, multifuncional y tecnológico. Estamos, además, con el plan director y la rehabilitación de la antigua tabacalera Las Cigarreras de Alicante, cuyo uso futuro también será social, cultural y tecnológico. 

Al mismo tiempo, vamos a recuperar un edificio del siglo XIX para convertirlo en una universidad privada.

En el ámbito residencial, estamos diseñando la rehabilitación de una casa muy especial en Contignano, un pequeño pueblo de La Toscana. Esperamos poder enseñar las imágenes de ambos proyectos muy pronto. 

 

En la foto superior, la fábrica de Bombas Gens recuperada como centro de arte. En la foto inferior, el arquitecto Ramón Esteve.

 

Fotografía: Mariela Apollonio, Alfonso Calza y Ramón Esteve.
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