Mentrestant y la cisterna: espacio público y patrimonio cultural

18 noviembre 2023

por | 18 noviembre 2023

El urbanismo participativo sitúa a la ciudadanía como protagonista, implicándola para alcanzar un consenso en la intervención del espacio público y generando, entre otras cosas, sentimientos de identidad y de pertenencia. Tras el hallazgo de los restos de La Cisterna, del siglo XVI, en la Pobla de Vallbona (Valencia), se recurrió a un proceso participativo con su población para conocer su historia y así decidir colectivamente el futuro del monumento. A partir de las conclusiones obtenidas, el proyecto estableció dos objetivos principales: recuperar la atmósfera interior del espacio de la cisterna y recuperar el espacio superior como un punto de encuentro para el pueblo. El estudio Mentrestrant Arquitectura Cooperativa se hizo cargo del trabajo.

La Cisterna de la Pobla es la más importante de la comarca del Camp de Túria. Se conservan documentos notariales del siglo XVI que ya hacen referencia a la cisterna que se llenaba con el agua de la acequia Primera. Fue reformada en el siglo XIX y usada como parte de un refugio antiaéreo durante la Guerra Civil.

La plaza que ha resultado tras la intervención de Mentrestant, acotada por las fachadas colindantes, ocupa el área del vaso de la cisterna elevándose cerca de un metro respecto a la cota de calle con el fin de poder recuperar el trazado de las bóvedas en el espacio inferior. En el frente de la plaza, los arquitectos incorporaron un visor que permite ver los restos de la cisterna desde la calle. 

«Combinando la construcción industrializada y las técnicas tradicionales se construye una celosía cerámica sobre una estructura de perfiles metálicos que recupera la idea de “la torreta” original. Bajo este elemento se disponen las piezas restauradas que fueron encontradas durante las excavaciones, la bomba manual de rueda y algunas piezas que conformaban el vaso de la fuente», explican las arquitectas de Mentrestant.

La materialidad del proyecto sobre la cota de rasante se resume en el uso del acero y la cerámica. «La intención del uso de estos materiales es poder realizar una construcción en seco y reversible e incorporar, a su vez, un material local que no resulte discordante con el entorno urbano de la Vila, de tradición constructiva valenciana, y que identifique a los usuarios con la propuesta».

La escalera de bajada a la cisterna ha sido preservada por Mentrestant sin tocar nada más que lo necesario.

«La bajada a la cisterna se realiza por medio de la escalera original, añadiendo un primer tramo de escalones metálicos que salvan la diferencia de cota entre la calle y el desembarco de la escalera original. Este espacio es cubierto por una estructura de perfilería metálica y forjado abovedado cerámico que enfatiza el acceso a la cisterna. En esta estructura se alojan dos volúmenes en sus extremos, uno de mayor dimensión para el acceso y otro de menor dimensión para albergar instalaciones», explican.

El interior de la cisterna se trabaja desde una premisa de conservación total alterando lo mínimo posible el espacio encontrado. Se incorpora una escalera de perfiles de acero que permite conectar la escalera de acceso y el vaso de la cisterna a través del paso que se abrió cuando la cisterna sirvió de acceso al refugio de la Guerra Civil. 

El espacio inferior se completa con la inserción de dos bóvedas de madera prefabricadas colgadas de la estructura de acero de la plaza. Estos elementos permiten intuir el trazado de las bóvedas originales evitando caer en reconstrucciones permanentes o falsos históricos.

La cooperativa de arquitectura Mentrestant, formada por Irene Civera, Jorge Navarro, Eva Civera y José Sambartolomé, actúa desde un marco local. Su arquitectura parte del estudio y la reflexión para plantear proyectos innovadores y respetuosos con la tradición. Apuestan por una construcción responsable con los recursos disponibles de su entorno inmediato.

Fotografía: Alejandro Gómez Vives.
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