Nombres propios: Sorribes, Barber y Ballester

9 febrero 2024

por | 9 febrero 2024

Conocí a Josep Sorribes, fallecido hace apenas unos días, en el antiguo estudio de Vetges Tu i Arquitectura. Me lo presentó Tito Llopis. Tito le había cedido un espacio contiguo a su despacho para que pudiera trabajar tras su jubilación como profesor de la Universitat de València. Nos saludamos un par de veces más. Sí he conocido con algo más de profundidad sus libros (especialmente “Valencia 1957-2007. De la riada a la Copa del América”, PUV, 2010, en el que hizo las veces de editor), a los que he recurrido con frecuencia. Con su muerte, perdemos un afilado y certero crítico. Descanse en paz.

Hay dos cosas que me atraen de la música contemporánea: la libertad de que disfruta (es decir, se trata de una música antidogmática) y el sentido del humor del que frecuentemente alardea. Sobre todo esto último. Por ello, en los últimos meses he disfrutado de lo lindo en dos conciertos (tal vez sea mejor hablar de “happenings”): el primero de ellos lo ofreció el Ensemble Maja durante la pasada edición de los Ensems a propósito de “Aventures et nouvelles aventures”, de Ligeti; el segundo, el que ayer llevó a cabo Llorenç Barber en el hall del IVAM después de la presentación de la muestra que le dedica este centro de arte. Barber se reclama heredero de una generación que se quiso y se quiere libre; hijo de un John Cage al que dedicó un breve ensayo y padre de Ensems, nuestro pequeño gran festival de música contemporánea que, pese a todo pronóstico (hace no tanto que los espectadores de gran parte de sus conciertos se contaban con los dedos de una mano), sigue vivo. Como el bueno de Barber, desde luego.

Queda pendiente un viaje a Madrid. Para determinadas cosas, hay que seguir yendo a Madrid. Así son las cosas. La Fundación ICO presenta estos días “Pueblos de colonización. Miradas a un paisaje inventado”. En el Museo Nacional de Artes Decorativas se puede ver (hasta el 31 de marzo) “Al bies. Las artistas y el diseño en la vanguardia española”, comisariada por Idoia Murga y Carmen Gaitán. A propósito de esta última, y ya de vuelta en Valencia, el mes que viene podremos ver la gran muestra que La Nau y el IVAM dedicarán a Manuela Ballester. Un ejercicio de reivindicación y, ya puestos, de justicia.

Fotografía: Llorenç Barber, por Miguel Lorenzo. (Nombres propios: Sorribes, Barber y Ballester).
PUBLICIDAD

Te puede interesar

El 8M, las arquitectas sepultadas y la anamorfosis

El 8M, las arquitectas sepultadas y la anamorfosis

«La silla Barcelona, de Mies van der Rohe», ¿En serio? Es Lilly Reich la verdadera autora, eclipsada durante décadas por su colega. Mies fue un magnífico arquitecto y un gran amante de la filosofía, pero practicó poco la ética, sobre todo con las mujeres que le...

Raquel Pelta: «El diseño social no es caridad»

Raquel Pelta: «El diseño social no es caridad»

Las Distinciones al Diseño Social, organizadas por la Fundació del Disseny, han consolidado su segunda edición con una ceremonia que reunió en La Mutant, en una tarde lluviosa con un clima más parecido al de Bruselas que al de València, a profesionales, instituciones...

Pin It on Pinterest