*** Este cuento de verano por entregas, escrito por Néstor Mir, además de entretenernos bajo la sombrilla, la parra o el ventilador, nos traslada al subsuelo de la ciudad siguiendo las desventuras (porque aventuras, tampoco) de unos amigos que solo habían quedado para almorzar, inocentemente, un bocadillo de embutido con habas. Y la que lían. Aquí se puede leer la primera entrega y aquí, la segunda.
César Castells, tras recorrer junto a sus compañeros, uno detrás de otro, decenas de pasadizos sin sentido aparente, frena en seco al ver que el boleto luminoso se detiene y flota delante de un estrecho túnel por el que a duras penas entraría un perro del tamaño de un pastor alemán. Schoppy da saltos bajo boleto suspendido en el aire pero C., atento, con un rápido movimiento de kung-fu, se le adelanta. Del boleto me encargo yo, dice. Está bien, está bien, asiente Schoppy apartándose y dejando espacio a C., todo tuyo. Què fem ara? (¿Qué hacemos ahora?), pregunta F., no hauríem hagut d’abandonar Sant Vicent (no deberíamos haber abandonado a Sant Vicent). De no haber huido ahora estaríamos pudriéndonos en las mazmorras de la Valentia Romana o arrojados al Mare Nostrum, cortados a trocitos dentro de un saco, comenta Schoppy y añade dirigiéndose a César Castells, ¿qué te pasa a ti?, te has quedado paralizado. No puedo, responde César. ¿No puedes, qué?, insiste Shcoppy. C. nota como el boleto vibra en su mano y dice, el boleto tira de mí. No puedo entrar por ahí, dice César señalando el estrecho agujero que se adentra en las profundidades de la tierra. Cap a on? (¿Hacia dónde?), pregunta F. Hacia el túnel, contesta C. No, por ese agujero, no, por favor, suplica César, probemos otro camino, este sitio está lleno de túneles y pasadizos. El boleto tira con mucha fuerza, no puedo resistir su arrastre, exclama C. ¡No se te ocurra soltarlo!, grita Schoppy, nunca saldremos de aquí si lo perdemos. Eso intento, protesta C., pero no puedo frenarlo. F. al ver a C. en apuros, lo agarra por la cintura, jo t’ajude (yo te ayudo), dice, pero el boleto los arrastra hacia la entrada del estrecho túnel. No por favor, por el agujero, no, grita César Castells. Schoppy se pone detrás de él y le dice, cierra los ojos, haz lo que yo te diga. Agenolla’t (arrodíllate), C., grita F., en peus no entrem per eixe forat. C. se pone a cuatro patas y detrás de él, cogido de sus talones, F. Agáchate y agárrate de los talones de F., ordena Schoppy, cierra los ojos, yo estoy detrás de ti. No puedo, no puedo. Respira, cierra los ojos, será un trayecto corto, enseguida estaremos fuera. Estem tots amb tú (estamos todos contigo), César, dice F., agarra’t dels meus turmells (agárrate de mis tobillos), y entra en el túnel detrás de C. César mira a Schoppy con expresión de terror, confía en mí, saldremos enseguida. César Castells se coge de los talones de F. y entra en el túnel, Shoppy detrás de él.
C. agarrado del boleto luminoso que tira de él, avanza por el túnel. ¿Se ve ya la salida?, pregunta César Castells desde atrás. Em vas a trencar el turmells si apretes tan fort (me vas a romper los tobillos si aprietas tan fuerte), protesta F. Ya falta poco, no te preocupes, Cèsar, dice Schoppy, yo te aviso cuando puedas abrir los ojos. Curva hacia la izquierda, grita C. Ahora el túnel va a girar a la izquierda, César, todo está controlado, respira hondo, apunta Schoppy. ¿Después de la curva estará la salida?, pregunta César. Estaremos más cerca, seguro, contesta Schoppy. Esto se estrecha, grita C. ¿Cómo que esto se estrecha?, protesta César Castells. Baixeu el cap i avanceu amb el avantbraços (agachad la cabeza y avanzad con los antebrazos), advierte F. No, por favor, no, no puedo avanzar con los antebrazos. Tranquilo, César, tranquilo, respira, no abras los ojos. Cómo no voy a abrir los ojos, ¡el agujero es cada vez más estrecho! ¡Cuerpo a tierra!, grita C. No, por favor, no, cuerpo a tierra, no, vamos a morir, vamos a morir aquí atrapados en este agujero. Tranquilo, César, respira, cierra los ojos, yo estoy detrás de ti, dice Schoppy. ¡Esto se estrecha un poquito más!, grita C. Espere que no s’astrete molt més (espero que no se estreche mucho más), comenta F. César Castells, se desplaza lentamente, el techo del túnel está a apenas dos palmos sobre su cabeza, puede tocar las paredes con los codos, se para y grita, ¡vamos a morir, vamos a morir, demos la vuelta, vamos a morir, por favor, os lo suplico, demos la vuelta, no quiero morir en este agujero, ayuda, socorro, ayuda, quiero salir, quiero salir, quiero salir. Avanza, César, socorro, no te quedes parado, auxilio, avanza, vamos a morir, respira, quiero salir de aquí, sácame de aquí, avanza, muévete, no puedo, no puedo, agárrate de F., no te sueltes de él, agárrate, quiero salir de aquí, quiero salir de aquí. César Castells gimotea en la oscuridad, solloza, agarrado de los tobillos de F. y empujado por Schoppy avanza como un peso muerto con los ojos cerrados. Agachad un poco más las cabezas, grita C. No, por favor, susurra César Castells, vamos a morir, vamos a morir, tranquil (tranquilo), César, tranquil, fes les paus amb el teu Déu i deixa’t portar cap a l’altre costat (tranquilo, haz las paces son tu Dios y déjate llevar hacia el otro lado), murmura F., soy agnóstico, llora César Castells, soy agnóstico, soy agnóstico, maldita sea…Esto se ensancha, grita C. Ostres les parets estan plenes d’ossos. Estem al cementiri del bisbes visigots! (ostras, las paredes están llenas de huesos. Estamos en el cementerio visigodo), exclama F. a la vez que pasa de la posición cuerpo a tierra a avanzar a gatas, después en cuclillas y finalmente se levanta para andar de pie con la cabeza gacha hasta que el techo se eleva lo suficiente como para avanzar con la cabeza erguida. César Castells se abraza a Schoppy y susurra, estoy vivo, vivo, vivo…
Los cuatro avanzan por el estrecho pasadizo zigzagueante entre paredes sembradas de cráneos, costillas, tibias, fémures, vértebras, guiados por el boleto luminoso. Estoy vivo, reza César Castells, estoy vivo. Son les catacumbes de la Valentia visigòtica, encara que el cementiri dels bisbes visigots no estava sota terra (son las catacumbas de la Valentia visigótica, aunque el cementerio de los obispos visigodos nos estaba bajo tierra)… He vuelto a nacer, susurra César, una segunda vida. C. se para delante de una escalera de madera apoyada contra una pared de adoquines. Todos suben por ella. Hay una tapa de madera, comenta C. Obri-la, veure on eixim (ábrela, a ver dónde salimos), dice F. C. sale a la superficie y dice, hay una mezquita. Varias personas pasan corriendo por su lado en dirección al templo. Se oye un clamor de trompetas, tubas y tambores. F. se pone a su lado y dice, ¡la Balansiya àrab (la Balansiya árabe)! Más personas pasan corriendo por su lado en dirección al lugar de culto. El fragor de los instrumentos es cada vez más cercano. Estoy vivo, pero, ¿dónde estamos? Decenas de personas corren hacia la mezquita. Todos observan como el boleto luminoso se apaga. C. se lo guarda en el bolsillo trasero.
Tengo hambre, dice Shoppy. Què significa eixe clamor?(¿qué significa ese clamor?), pregunta F. al tiempo que se gira y añade, agafeu-vos de les mans que ve la marabunta! (agarraos de las manos que viene la marabunta) Cientos de personas los empujan en dirección al templo sagrado. La marea de gente los lleva hasta la entrada donde miles de personas se agolpan. El estruendo de las trompetas, tambores, tubas y el griterío de la gente es ensordecedor. F, mira hacia arriba y dice, mireu la Torre del Temple, és la nostra senyera, és la nostra senyera, estem presenciant el naixement del Regne de València (mirad, es la Torre del Temple, es nuestra bandera, estamos presenciando el nacimiento del Reino de Valencia) . Al mencionar estas palabras, F. llama la atención de las personas entre las cuales, hasta ahora, habían pasado desapercibidos y un círculo se forma alrededor de ellos. Quieres hacer el favor de callarte, dice César Castells, ¿puedes limitarte a observar y callar? La gente a su alrededor empieza a murmurar. Me voy a quedar sin echar un bocado, comenta Schoppy. ¿Qué dicen?, pregunta C. Creo que dicen infidelis, contesta Schoppy. Com vaig a callar-me si anem a presenciar l’arribada de Jaume I el Conqueridor, el naixement del Regne de València, el naixement del nostre poble! (¡Cómo voy a callarme si vamos a presenciar la llegada de Jaume I el Conquistador, el nacimiento del Reino de Valencia, el nacimiento de nuestro pueblo!) Con cada palabra que menciona F. el círculo y el rumor se amplía, infidelis, infidelis. Por favor, F., cállate, acabo de renacer, ¡no quiero morir desmembrado por la caterva! IN-FI-DE-LIS, IN-FI-DE-LIS. No em pense callar, és important per un ésser humà tindre clar on està, per a ell, l’origen de la seua història! (¡No me pienso callar, es importante para un ser humano saber dónde está, para él, el origen de su historia!) IN-FI-DE-LIS, IN-FI-DE-LIS, IN-FI-DE-LIS, IN-FI-DE-LIS. Un par de personas se acercan hacia ellos, la multitud les tira dos palos que caen al suelo y recogen. C. dice, poneos detrás de mí. F. Ajeno al peligro de la situación continúa diciendo, per a mí, la meua història, la història del meu poble, comença ací, i per a tú César Castells?, on comença la teua història? (para mí, mi historia, la historia de mi pueblo, empieza aquí, ¿y para ti, César Castells?, ¿dónde empieza tu historia?) A César Castells no le da tiempo contestar ya que atónito contempla como C. Desplegando sus capacidades de boxeador, judoka y practicante de kung-fú se deshace de los dos atacantes y se hace con uno de los palos. Al mismo tiempo F. parece extasiado al mirar el séquito que se abre paso hacia la entrada de la mezquita. És Jaume I el Conqueridor! (¡Es Jaume I el Conquistador) Cuatro personas más atacan al grupo pero C. logra deshacerse de ellos con el palo y un par de patadas voladoras, recoge otro palo del suelo y se lo da a César que dice, ¿qué quieres que haga con esto? Mantén alejados a los que vengan por la retaguardia. IN-FI-DE-LIS, IN-FI-DE-LIS, IN-FI-DE-LIS, IN-FI-DE-LIS. Schoppy al ver llegar al fundador del Regne de València dice, un hombre puede hacer lo que quiere, pero no puede determinar lo que quiere. C. grita, déjate de filosofar, toma este palo y ayuda a César. En ese momento dejan de sonar los instrumentos y todo el mundo calla. El silencio es estremecedor. La multitud mira hacia donde está Jaume I. César Castells, C. y Schoppy, cada uno con un palo, mantienen la distancia de seguridad con sus agresores, F. levita en medio de ellos cuando oye, gràcies a Déu i a Sant Vicent per ajudar-nos a conquerir València. A partir d’ara serà la capital del Regne de València, i sobre aquesta mesquita construirem la nostra catedral, i sobre les ruïnes de la presó romana construirem una capella en honor del nostre sant Vicent (Gracias a Dios y a Sant Vicent por ayudarnos a conquistar València. A partir de ahora será la capital del Reino de Valencia, y sobre esta mezquita construiremos nuestra catedral, y sobre las ruinas de la prisión romana construiremos una capilla en honor a nuestro San Vicent.)
En cuanto el monarca acaba de decir estas palabras, las trompetas, tubas y tambores vuelven a sonar, la muchedumbre aclama al rey del Regne de València, que junto a su séquito entra en la mezquita, ahora catedral de València, y el grupo de personas que rodea a César Castells y compañía vuelve a corear IN-FI-DE-LIS, IN-FI-DE-LIS, IN-FI-DE-LIS, IN-FI-DE-LIS. C. no da abasto, crochets, directos, patadas laterales, volteretas y saltos, frenan a sus atacantes a la vez que César y Schoppy pinchan con los palos a los más indecisos que intentan acercarse por los laterales. No sé si vamos a poder aguantar mucho más, grita César, C., intenta abrirte paso por la calle por donde hemos venido. Deixeu de barallar-vos en aquest dia sublim! (¡dejad de pelearos en este día sublime!), grita F. al tiempo que avanza hacia C. y coge de su bolsillo el boleto que ha empezado a brillar con intensidad. F. levanta el boleto y dice: obriu pass a la voluntat de Déu, nosaltres sóm el àngels que han vingut a beneir el naixement del nostre poble (abrid paso a la voluntad De Dios, nosotros somos los ángeles que han venido a bendecir el nacimiento de nuestro pueblo). Qué dice, pregunta C. Que somos unos ángeles, explica César. Pues funciona, la muchedumbre se aparta y se arrodilla, dice Schoppy, aunque creo que es más por el boleto luminoso que por las palabras de F., la humanidad no puede vivir sin el opio de la religión…
F. guiado por el boleto luminoso y seguido de César Castells, Schoppy y C., en posición defensiva, se abren paso entre la masa hasta dejarla atrás y llegar a la calle por la que han venido. Los cuatro miran hacia atrás, la muchedumbre los observa temerosa y entre el estruendo de las trompetas tubas y tambores se vuelve a oír: IN-FI-DE-LIS, IN-FI-DE-LIS, IN-FI-DE-LIS, IN-FI-DE-LIS. Sí que les ha durado poco el subidón de opio, exclama César Castells. Vienen a por nosotros, ¡corred!, grita C. F. guiado por el boleto luminoso va hacia la derecha, da unos pasos, luego hacia la izquierda, vuelve sobre sus pasos, se mete por una calle, después por otra, todos se frenan, vuelven hacia atrás, escapan de sus perseguidores de milagro girando bruscamente por un callejón lateral, sembla que el billet volia anar per un camí però era massa perillós i ha canviat de sentit (parece que el boleto quería ir por un camino pero era demasiado peligroso y ha cambiado de sentido), exclama F. Enfilan un callejón que va hacia el cauce del Turia, antes de llegar giran a la derecha y desembocan en un pequeña plaza donde hay un pozo. El pou del carrer Viciana (el pozo de la calle Viciana), dice F., y sin pensarlo dos veces, salta por el agujero. Detrás de él saltan César, Schoppy, y C. antes de saltar se queda un momento parado y dice en voz alta, creo que aquí, con mis dotes para la lucha podría hacer carrera como caballero andante… se sienta en el borde del pozo, reflexiona sobre las palabras que acaba de mencionar y concluye, justo cuando la marabunta de gente entra por la calle aullando IN-FI-DE-LIS, IN-FI-DE-LIS, IN-FI-DE-LIS, IN-FI-DE-LIS, no, mi Dulcinea no es de este mundo, se tira hacia atrás como si fuera un buzo en medio del océano y es engullido por la oscuridad del pozo de la calle Viciana.
(Continuará)
*Néstor Mir es bibliotecario, músico, dramaturgo, escritor y dinamizador cultural. Tras pasar por diversos departamentos de la Biblioteca Valenciana (Fondo Antiguo, Proceso Técnico y Hemeroteca), por la Biblioteca del Col·legi Territorial d’Arquitectes de València y ser encargado de la sección infantil-juvenil en la Biblioteca Pública del Estado de València y de la gestión de las actividades culturales hasta 2022, pidió una excedencia para poner en marcha el proyecto BED (Biblioteca Expandida Deslocalizada), centrada en afrontar la transformación de la biblioteca pública en el siglo XXI. Actualmente, ejerce la Jefatura de Sección del Archivo Central de Presidencia de la GVA. Aquí escribió sobre la Biblioteca Gabriel García Márquez y su visión como tercer lugar.








