Mi hermosa lavandería

25 agosto 2021

por | 25 agosto 2021

Una lavandería era, en nuestro imaginario hasta hace pocos años, un lugar, sobre todo, cinematográfico donde ver a Daniel Day-Lewis a las órdenes de Stephen Frears en el Londres de los 80, en «Mi hermosa lavandería», o donde Isabel Coixet situaba una escena de «Mi vida sin mí» en la que Mark Ruffalo contempla cómo duerme la protagonista, de la que se está enamorando perdidamente.

 

Pero las cosas cambian y esas lavanderías, antes tan lejanas, ya forman parte del decorado de nuestras ciudades. Llegaron en la versión más básica de máquinas lavadoras y secadoras a monedas, pero el modelo se ha ido perfeccionando hasta llegar a lavanderías que apuestan por espacios con un diseño interior cuidado, la sostenibilidad y el trabajo artesanal.

Los materiales nobles, la luz natural y la altura son aspectos que se tienen en cuenta en el diseño para mantener los principios que guían el interiorismo de los locales de la firma Telelavo, montada por un grupo de socios hace un par de años y que está dando un revolcón al sector por su planteamiento novedoso para este tipo de espacios.

Maderas, piedra, granito, ladrillo visto, hormigón o hierro, sin trampantojos ni plásticos. Todo ello, combinado con una estética en la que se encuentran a la vista las tuberías, conductos, instalaciones y demás elementos estructurales con el objeto de que no se produzca contraste con el diseño y estética de los equipos, que son de acero inoxidable con un estilo semindustrial.

 

En consonancia con sus principios de funcionamiento, sus escaparates son completamente translúcidos, lo que garantiza la transparencia en todos los sentidos; la vegetación no es un elemento solo estético: se complementa su uso decorativo con su funcionalidad y eligen a conciencia plantas purificadoras en el interior del taller por su capacidad de regulación del ambiente al captar la humedad que generan los vaporizadores de las planchas y absorber el CO2 para generar O2.

La iluminación está condicionada por los criterios de optimización del consumo energético: se aprovecha la iluminación natural de los diferentes espacios complementándolo con la iluminación funcional solo en lugares donde sea necesario. Esta luz complementaria va dirigida hacia un punto concreto según el área de trabajo como, por ejemplo, en el área de clasificación de los talleres, donde se requiere detectar las manchas preexistentes en las prendas, o la mesa de planchado y costura, donde es necesaria una luz blanca, limpia y clara que permita ver los detalles.

Para su arquitectura interior, la compañía apuesta por el espacio funcional, donde el diseño tiene su referencia en la productividad. No es casual que la distribución del taller se corresponda con el recorrido que sigue la ropa desde su llegada al establecimiento hasta su salida, una vez limpia y desinfectada. Esto no solo evita el cruce entre el textil limpio y sucio, sino que también facilita el trabajo de los operarios.

Tanto los muebles como la decoración de los espacios utilizan materiales naturales, colores neutros o terrosos. Uno de los criterios clave es la idea de que “la forma sigue a la función”. Todos los muebles y objetos decorativos deben reflejar su propósito previsto. Sin embargo, dado que uno de los axiomas es la adecuación acorde con su entorno, los locales se definen en tres estilos diferenciados, dependiendo de los métodos de construcción y de los materiales utilizados: el estilo rústico, industrial y el moderno.

El estilo rústico hace énfasis en el diseño de la belleza natural. Abarca texturas inspiradas en las tradiciones y el entorno. Se caracteriza por el uso de materiales naturales poco tratados, como madera, hierro y barro cocido. La decoración destaca por el uso de cenefas o elementos decorativos propios de la zona de ubicación del taller. En su paleta de colores mandan los colores neutros y terrosos con diseños de colores vivos en cenefas y encuentros de texturas. En estos casos, las encimeras pueden ser de madera con azulejos rústicos u opacos. Los suelos y paredes revestidos de barro cocido y, generalmente, decorados con cenefas y encuentros de decoraciones propias de la zona o región donde se ubica el taller.

El estilo industrial se caracteriza por sus espacios abiertos de gran altura, sin delimitación de estancias. La decoración es neutra y se usan materiales fríos como el metal, el hormigón o el cemento y ladrillos vistos. Las encimeras pueden ser de granito o mármol, según la combinación de colores planteada, y los suelos, preferiblemente, de hormigón pulido. El estilo industrial, como su propio nombre indica, se inspira en un almacén o en un loft urbano. La idea es que los materiales de construcción, que muchos tratan de ocultar, queden a la vista.

En este tipo de locales se busca dar una sensación de crudeza inacabada en elementos como columnas, suelo y techo; se dejan tuberías y conductos a la vista, techos altos, madera vieja y lámparas metálicas colgantes, con escasos muebles, apenas los estrictamente necesarios según criterio de funcionalidad y utilidad, formados por materiales nobles para agregar un toque de color derivado de los materiales primarios de la madera y los metales.

 

 

Por último, el estilo moderno en estas lavanderías busca líneas limpias y no ornamentadas. A diferencia del estilo industrial, aquí se trabaja con maderas chapadas o lacadas en brillo, paredes sin imperfecciones, enfoscadas y enlucidas. Las encimeras son de granito o mármol, de acuerdo con la combinación de colores que se plantee, y los suelos, de gres porcelánico u hormigón pulido. En su paleta de colores encontramos los blancos, los negros y grises con mobiliario con colores de marrones a beiges.

Telelavo es la primera lavandería artesanal del mundo, la primera red de talleres que se ocupa de la higiene del textil, con mimo y profesionalidad, de principio a fin. Hasta hace unos años esa necesidad tan básica para familias y negocios se resolvía de forma insuficiente con industrias inmensas para enormes cantidades, tintorerías caras e incompletas y autoservicios lentos e incómodos. Con este nuevo concepto de lavandería artesanal y sostenible, todo es más fácil, más ecológico, más cómodo y, encima, con un buen diseño. Esta sí que es una hermosa lavandería.

Fotografía: D.R.
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