El artista valenciano Manuel Boix (l’Alcúdia, 1942) ha fallecido a los 84 años, según han informado a Europa Press fuentes próximas al creador. La familia del artista– que despedirá este jueves en la casa familiar de su población natal a su ser querido, quien posteriormente será incinerado en un acto íntimo– ha destacado que el autor dedicó «toda una vida generosamente al arte, a sus conciudadanos, a su país y a la humanidad».
Reconocido con el Premio Nacional de Artes Plásticas en el año 1980, el autor, uno de los iniciadores del llamado nuevo realismo en España en la década de 1960, pasó una larga estancia en Nueva York tras la cual su trabajo se significó en los más diversos campos de la creación, desde la pintura a la ilustración de libros, pasando por la obra gráfica, los carteles y la escultura.



Desde la calle Sant Pere de l’Alcúdia (Valencia) o desde la calle Harrison de Nueva York, las creaciones de Boix han gozado de una vida muy larga, muy internacional y muy reconocida. Además del galardón mencionado, también recibió el Premio Nacional de Diseño, junto a Josep Palàcios en 1986 por ‘El pardalet sabut i el rei descregut’; o con el Premio Nacional de Ilustración, ese mismo año.
En las últimas décadas, la faceta pictórica y escultórica de Manuel Boix ha acaparado la atención mediática, del público y de la crítica por encima de su faceta de ilustrador, de cartelista o de grabador, pero, explicaba Abel Guarinos, amigo y comisario de varias exposiciones de Boix, «esta última vertiente no se ha visto nunca eclipsada por las sorprendentes telas o los magníficos trabajos en bronce, hierro o piedra. De manera bastante inaudita, en Boix los trabajos de pintor, ilustrador de libros, grabador, escultor, dibujante o cartelista son indisolubles los unos de los otros desde finales de los años sesenta, cuando empezó a trabajar, hasta la actualidad».

Los grabados de Manuel Boix sobre la obra literaria ‘Tirant Lo Blanc’ los realizó entre los años 1978 y 1983. Nadie le puso rostro a este caballero como lo hizo Boix.

La cantidad de registros en los que se materializa la obra de Manolo Boix, desde sus equilibristas enjugazados hasta sus óleos impactantes, desde su homenaje a la pelota valenciana con aquella mano grande y poderosa en la calle Pintor Sorolla hasta los dibujos, viñetas, carteles e ilustraciones maravillosas (su Tirant es increíble), todo ello, compone la trayectoria monumental de este artista imprescindible. Joan Fuster lo resumió con su frase «un Boix és un Boix».








