Me he pasado buena parte del domingo repasando los programas de las distintas candidaturas al Rectorado de la Universitat de València. Buscaba en ellos las diferentes propuestas formuladas en relación a la cultura y el patrimonio, que es lo que a la postre le interesa a uno. Y he de decir que no me ha sorprendido que la candidatura de Ángeles Solanes, que ya fue vicerrectora con Mavi Mestre, se lleve la palma en este apartado: cuenta en su equipo con la actual vicerrectora de Cultura y Sociedad, Ester Alba, para desarrollar las iniciativas que se han puesto en marcha durante los últimos años, y formular otras nuevas. Es, de lejos, la propuesta más rica en este sentido.
Antes de proseguir, he de decir que el corpus académico de Ángeles Solanes me atrae por su impronta, por su carácter social. Esta profesora de Filosofía del Derecho ha llevado a cabo a lo largo de su carrera un buen número de estudios en torno a los derechos humanos (no en vano integra el Institut de Drets Humans de la Universitat de València), el racismo o la inmigración (en 2017 dio para publicar, con Encarnación La Spina, un artículo en torno a un tema de suma actualidad: “Límites a la libertad religiosa en contextos multiculturales: del velo al burkini”; búsquenlo, está en acceso abierto); y es, por añadidura, una persona cercana a Emilia Bea, una de las primeras académicas españolas que prestaron atención a Simone Weil.
Dicho esto, uno de los aspectos novedosos del programa del equipo que lidera Ángeles Solanes –y que me ha llamado particularmente la atención– es el del compromiso para con el multilingüismo, que ganaría al inglés y a otras lenguas “de interés académico” en aras de la necesaria atracción de talento en un mundo globalizado.
El resto de las propuestas incide en aspectos como el impulso para la creación colectiva (con programas que ya están en marcha como “Cultura als campus” o “Activa Cultura”, que buscan la implicación del alumnado); la potenciación de valores como la sostenibilidad o la igualdad a través de la programación cultural, o de apuestas como Nau Social, dirigida a las personas más desfavorecidas.
De igual modo, se quiere dar un mayor impulso a las Aulas de Cultura en beneficio de la comunidad universitaria y la sociedad en general a través de las ya habituales conferencias o exposiciones; a la difusión del rico patrimonio de la Universitat, que desde el vasto programa de actos llevado a cabo con ocasión del quinto centenario (Cinc Segles) no ha hecho sino ganar en notoriedad como reflejo de la historia de la institución; ejemplo de ello son los magníficos fondos que alberga la Biblioteca Històrica, que también está en el punto de mira del programa de Ángeles Solanes. En este sentido, la Universitat de València ha hecho un esfuerzo importante en los últimos años en lo referente al patrimonio universitario con su adhesión a la Red Española de Patrimonio Universitario o la creación de la Red Iberoamericana de Patrimonio, y quiere seguir por esta senda de la mano de Ángeles Solanes. La propuesta parece, pues, de lo más acertada.
Esta es sólo una muestra del programa que el equipo de Ángeles Solanes desea llevar a cabo con respecto a la cultura y el patrimonio en caso de ganar estas próximas elecciones al Rectorado de nuestro Estudi General. Una apuesta en consonancia con las políticas que se están llevando a cabo en otras universidades nacionales e internacionales en relación a un patrimonio y una cultura que se quieren compartidos con la comunidad universitaria y el resto de la sociedad. A uno le parecen motivos de peso para considerar dicha candidatura. Suerte, pues.







