Sophie Taeuber-Arp y Max Bill, conectados

3 febrero 2022

por | 3 febrero 2022

Una reciente exposición celebrada en el Paul Klee Zentrum de Berna (Suiza) ponía de relieve la capacidad de Max Bill para tejer redes de colaboración entre artistas de la vanguardia del siglo pasado. Los viajes que el artista y diseñador suizo realizó a París, Sao Paulo o Buenos Aires le permitieron conectar con otros colegas con los que más tarde pondría en marcha iniciativas tan diversas como la creación de colectivos de artistas (gruppe z, p.e.) o la Hochschule für Gestaltung [Escuela Superior de Diseño] de Ulm. Un ejemplo de ello es el apoyo prestado por Josef Albers en Ulm. Ambos se conocieron durante el periodo de aprendizaje (apenas un par de años) en que Bill permaneció en la Bauhaus de Dessau.

Entre ese grupo de artistas que Bill frecuentó se hallaba (además de Joaquín Torres-García o Richard Paul Lohse) la también suiza Sophie Taeuber-Arp. El encuentro entre ambos se produjo en París, antes aún de que Bill ingresara en la Bauhaus. El aprecio y la admiración fueron, desde un principio, mutuos. Los unió, entre otras cosas, el interés por la abstracción geométrica. La amistad de ambos llevó a Sophie Taeuber-Arp a hospedarse temporalmente en casa de Max Bill. La desgracia quiso que ella muriese accidentalmente allí. 

De unos años a esta parte, la figura de Sophie Taeuber-Arp no ha dejado de cobrar relevancia. Walburga Krupp —comisaria de la muestra Sophie Taeuber-Arp: Living Abstraction, que estos días puede verse en el MoMA de Nueva York— ha dado recientemente a la imprenta dos nuevos títulos: un breve y muy interesante estudio en torno a una de sus obras bisagra, la pintura Equilibre, así como la edición de las cartas que la artista envió a Annie y Oskar Müller-Widmann. Ambos han aparecido en el sello suizo Scheidegger & Spiess.

Taeuber-Arp. Axonometric drawing of the interior of the Galerie Goemans Paris (1929).

Taeuber Arp. Circle Picture (1933).jpg

La gran capacidad creativa de Sophie Taeuber-Arp y Max Bill —algo que tuvo que ver, sin duda, con la formación que recibieron ambos, más allá de sus dotes innatas, de su facilidad para la composición y el dibujo, para el pensamiento abstracto— les permitió transitar los caminos del arte y el diseño de forma consciente, sin miedo alguno a la hora de franquear los presupuestos de la ortodoxia del tiempo en que les fue dado vivir y crear.

Sus legados nos permiten descubrir  cuán profunda ha sido la influencia que una y otro han ejercido en artistas y diseñadores posteriores. No es poca cosa.

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