El Centre del Carme Cultura Contemporània (CCCC) recrea el universo creativo de Joan Verdú en «Life in Dailyland», la mayor muestra dedicada al artista desde su fallecimiento en 2017. Autodenominado como “hijo del pop’’ y ‘’nieto del surrealismo’’, Joan Verdú (1959, Alzira – 2017, Alginet) es uno de los artistas contemporáneos más prolíficos del territorio valenciano.
Compuesta por más de 160 obras, la exposición, que se puede ver hasta enero de 2027 y está comisariada por el hijo del artista, Tomás Verdú, reúne el humor ácido y mordaz del artista a través de sus símbolos (sus cactus, llamas, conejos y calaveras) y series más conocidas, representativas del arte pop y del surrealismo, junto a otras piezas y series inéditas.

Tomás Verdú, hijo del artista y comisario de la exposición que puede visitarse hasta enero de 2027.
Según el comisario de la exposición «el humor ácido y mordaz de Joan Verdú atraviesa su obra asentada en el arte pop y en una simbología propia. Sus juegos de palabras y de sentido poético se entrelazan con la imagen y la pervierten» y ha añadido que «en cada etapa de su carrera se manifiesta una exploración incesante, un juego sin temor al fracaso, divertido, que como a través de los ojos de un niño, sobrepasa constantemente los límites porque precisamente los desconoce. O no le interesa conocerlos».
En 2017, poco antes de su muerte, Joan Verdú dejó un escrito describiendo un lugar imaginario llamado ‘Dailyland’. «Joan Verdú informa de que, en adelante todas las obras pictóricas, gráficas, fotográficas, videográficas, cinematográficas, literarias, periodísticas y editoriales pasadas y futuras, obra del mismo o de Rosette Vertu, Walter Egon, del Sr. Ferrer y de Jack Greenmore de Silver Dust, pertenecerán al ámbito de Dailyland», escribió.
Rosette Vertu, Walter Egon, del Sr. Ferrer y de Jack Greenmore de Silver Dust no eran más que sus propios personajes o alter ego por lo que este escrito es una muestra de las reflexiones a través de entrevistas o conversaciones que Joan Verdú mantenía consigo mismo y donde dejó plasmado un pensamiento único, el cual trata de reproducir también esta muestra, según explican sus organizadores.
Con este mensaje arranca una exposición que busca convertir la experiencia del visitante en un viaje guiado por el propio artista, sus ideas, símbolos y personajes. Precisamente la primera sala está coronada por un autorretrato vestido de astronauta como tarjeta de bienvenida al universo Verdú. Junto a ella se muestran sus series de escaleras y ventanas ‘Simple images’ y ‘Complex Words’ tan representativas de su lenguaje iconográfico y que simbolizan según su comisario «ese ascenso al universo Dailyland».
A continuación, la muestra ofrece un homenaje a su obra más pop, entre los años 89 y 95. Un mosaico convertido en una especie de Times Square de Dailyland recoge sus series dedicadas a las marcas publicitarias y a la sociedad de consumo, una vertiente que nunca abandonó con obras también en 2015 y 2017.
Frente a ese mosaico se exhibe la serie “Paisajes, playas y vallas” donde aparecen por primera vez los personajes que lo acompañaron a lo largo de su trayectoria: sus cactus, llamas, conejos, calaveras, ángeles y demonios, símbolos que él va incorporando al lenguaje pop.
El universo pictórico de Joan Verdú no podría entenderse sin sus escritos. «De 1998 a 2015 colaboró con una columna en el diario Levante EVM que hemos tratado de reproducir en la exposición con los textos escritos de su puño y letra, incluyendo sus tachones o notas al margen. Mostrar su pensamiento y su modo de trabajar era otro de nuestros objetivos, por ello hemos incluido bocetos, o maquetas y como broma también sus objetos “robados”, objetos fetiche sin ningún valor económico, asociados al ámbito de la publicidad o el marketing».
La exposición incluye tres series inéditas de distintas épocas y que el artista nunca mostró: ‘Conills’ (2013); ‘Los Blues alegres’ (2002-2003) e ‘Imágenes confusas’ (2003) en los que introduce elementos como “el torito”.
Despiden la muestra sus series ‘Icons’ (2014-2016’), ‘Monsters’ (2016-2017) y una obra de su trabajo junto al colectivo ‘Cazadoras asociados’ de 2016, así como su serie Big Boy (2008), uno sus alter ego, que da imagen a esta exposición.
«En los cuadros anteriores aparecía un personaje al que yo llamaba l’home sol. Un home sol en valenciano significa tanto el hombre-sol como el hombre que está solo. (…) El poeta Paco Brines me dijo: “Dibujas como un niño”. Entonces decidí transformar al hombre sol en niño sol, y a continuación (y aquí creo yo que es cuando llega el arte), lo asocié al BIC BOY, que es la mascota de los bolígrafos, encendedores y todo eso. Decidí que en vez de BIC iba a ser BIG, porque para mí los cuadros eran Boy In Game», dejo escrito Joan Verdú.












