En Ramificaciones coloniales la arquitecta Samia Henni recorre casos que van del urbanismo y la arquitectura a la legislación, y de la ecología a la militarización de los territorios, «revelando cómo el colonialismo no es un pasado cerrado, sino un sistema activo de gobierno, clasificación y violencia». Es también, el libro que publica Bartlebooth, una invitación a revisar la forma en que los procesos de colonización y globalización han sido incluidos o eludidos en la(s) historia(s) —también de la arquitectura y el arte—, a reivindicar sus implicaciones para reconstruirlas con otras herramientas. Un libro para repensar historia, poder y espacio desde una perspectiva anticolonial.
Samia Henni, su autora, es arquitecta, historiadora, docente y creadora de exposiciones sobre entornos construidos, destruidos e imaginados. Actualmente, imparte clases de historia y teoría de la arquitectura en la Escuela de Arquitectura Peter Guo-hua Fu de la Universidad McGill. Su obra aborda temas como la colonización, las guerras, la extracción de recursos, los desiertos, el desplazamiento forzoso y las dinámicas de género.
La arquitecta desmantela, con precisión y fuerza crítica, las lógicas coloniales que aún estructuran nuestro mundo. Desde la asimilación colonial francesa hasta los desiertos radiactivos creados por las grandes potencias nucleares y las actuales órdenes estilísticas de la Casa Blanca, estos ensayos trazan una genealogía incómoda y necesaria para repensar y reconstruir la forma en la que observamos y proyectamos ciudades y territorios.
Henni es autora de Colonial Toxicity: Rehearsing French Radioactive Architecture in the Sahara (2024), que investiga el programa de armas nucleares de Francia llevado a cabo entre 1960 y 1966 en el desierto argelino, del premiado Architecture of Counterrevolution: The French Army in Northern Algeria (2017), que analiza las transformaciones territoriales coloniales francesas y las medidas de contrainsurgencia espacial en Argelia bajo el dominio colonial, y editora de Deserts Are Not Empty (2022) y War Zones (2019).
Publicados entre 2017 y 2022, esta selección de traducciones muestra el colonialismo no como un acontecimiento histórico concluso, sino como una infraestructura latente que continúa formando y orientando territorios, cuerpos, instituciones e imaginarios a lo largo de todo el mundo. Los cinco capítulos muestran los mecanismos espaciales, epistémicos y ambientales a través de los cuales se perpetúa el poder colonial bajo diferentes nombres, políticas y diseños.
Estos ensayos, explica su autora, recorren múltiples localizaciones geográficas, períodos históricos y marcos temáticos, desde la Argelia francesa colonial a los Estados Unidos de América, del impacto ambiental de la ocupación militar a los efectos sostenidos del imperialismo nuclear en territorios desérticos. Y a pesar de sus diferentes contextos, cuando se leen en conjunto, ofrecen una crítica de los cimientos coloniales de la modernidad y sus enredos con los sistemas arquitectónicos, burocráticos y militares, que continúan produciendo y reproduciendo tanto exclusiones como dominaciones planificadas.
Derivado de uno de los títulos de los ensayos seleccionados, el título de este compendio, Ramificaciones coloniales, invita a les lectores a reflexionar y reconocer prácticas coloniales profundas, expandidas, interconectadas y sutiles cuyos impactos siguen resonando en instituciones, paisajes, edificios y estructuras globales de poder.
Explica Samia Henni que, en el centro de estas reflexiones, reside una cuestión fundamental: ¿cómo espacializa y mantiene la gobernanza colonial/militar la diferencia? Y, por ello, nos aproximamos a la arquitectura y las actividades espaciales como parte de un sistema más amplio de organización territorial y control estatal. «Dependen de la producción colonial de categorías — tales como “nativo”, “indígena”, “musulmán”, “refu- giado”, “migrante”, “sospechoso”, “terrorista”… — a través de las cuales las poblaciones son alojadas, expulsadas, reagrupadas, evacuadas, encerradas o asesinadas. Estos mecanismos espaciales se han vuelto más visibles e incuestionables desde el proyecto genocida, urbicida y colonial de Israel, con apoyo estadounidense, especialmente evidente en el bombardeo y contaminación de la franja de Gaza desde octubre de 2023, que ahora se ha expandido a otros territorios fronterizos».
Este análisis de la perpetuación colonial que hace Samia Henni se amplía en Ramificaciones coloniales, «donde critico algunos aspectos de la investigación y la enseñanza en el ámbito de la arquitectura. Sostengo que incluso los campos críticos contemporáneos —como los estudios poscoloniales, feministas o medioambientales— pueden reproducir a menudo presupuestos coloniales si no cuestionan sus propios marcos lingüísticos, institucionales y epistemológicos. No basta con añadir historias infrarrepresentadas a las narrativas existentes; en su lugar, la disciplina debe replantearse los fundamentos de cómo se produce, enseña, archiva y evalúa el conocimiento arquitectónico. El ensayo concluye con una llamada a la revisión decolonial de la historia, la teoría y la pedagogía de la arquitectura, abogando por enfoques que desafíen las narrativas hegemónicas, reconozcan las geografías y las voces ignoradas, y se enfrenten a las formas actuales de modernidad/colonialidad, incluidas las desigualdades raciales, de clase, de género y de otro tipo», apunta la autora.
Esta preocupación por la perpetuación del gobierno colonial cobra especial relevancia en la actual coyuntura en el apartado La colonialidad de una orden ejecutiva, donde se analiza la orden ejecutiva propuesta por la primera administración Trump en 2020, titulado Making Federal Buildings Beautiful Again. «La orden promovía la arquitectura neoclásica como estilo de preferencia para los edificios federales de Estados Unidos, tanto en el país como en el extranjero. En este texto, analizo cómo la orden presentaba la arquitectura neoclásica como la encarnación visual representativa de los ideales democráticos estadounidenses haciendo referencia a la antigua Grecia y Roma, al tiempo que argumento que estas formas arquitectónicas son inseparables de las historias del imperio, el colonialismo de asentamiento, la esclavitud y el desplazamiento y exterminio de los pueblos indígenas. Dado que el neoclasicismo fue importado a los Estados Unidos a través del colonialismo europeo, considero que su fomento refuerza una cosmovisión colonial que privilegia las tradiciones culturales europeas por encima de las demás. Finalizo con un llamamiento a la adopción de enfoques decoloniales en la historia, la educación y la práctica de la arquitectura, así como a las “posibilidades de un más allá”: formas plurales e inclusivas de practicar la arquitectura y de pensar sobre el entorno construido, destruido e imaginado».
Estos ensayos abordan y entrecruzan dinámicas tanto históricas como contemporáneas. Demuestran que las cuestiones relacionadas con la arquitectura moderna, el lenguaje, el derecho, el desplazamiento, la contaminación, la militarización y el nacionalismo no pueden abordarse al margen de sus genealogías y ramificaciones coloniales. «Insisto en estas conexiones, ofreciendo al público lector herramientas para comprender el presente desde una perspectiva histórica y estructural, en lugar de hacerlo de forma aislada».
En una época marcada por un renovado autoritarismo, regímenes fronterizos reforzados, vigilancia y control obsesivos, y catástrofes medioambientales, esta colección de textos ofrece una taxonomía crítica con la que comprender cómo estas condiciones surgen de historias imperiales de gobernanza militar más longevas. Al mismo tiempo, los textos también abren posibilidades para reconsiderar, contrarrestar, rechazar, desobedecer, resistir y actuar, desafiando las narrativas que normalizan esos sistemas. «Leer estos ensayos no es, por lo tanto, solo encontrarse con una crítica de la modernidad colonial, sino también comprometerse con una práctica de reorientación histórica y conciencia contemporánea: una que pide a les lectores que reconsideren cómo la arquitectura, el territorio y la gobernanza dan forma a la vida cotidiana y a la imaginación política».
Este volumen invita a estudiantes, a profesionales de la arquitectura, el arte, la educación y al público en general a adentrarse en una cartografía de las continuidades coloniales y a un llamamiento a confrontar las infraestructuras de poder y las ramificaciones que las sostienen hoy en día. «A través de estas traducciones, el libro ofrece tanto un análisis histórico meticuloso como un marco necesario para comprender las condiciones espaciales y políticas del (des)orden del mundo actual», explican desde la editorial.












