Abajo el pasillo, arriba la enfilade y viva la flexibilidad

29 mayo 2026

por | 29 mayo 2026

En arquitectura, una enfilade es una sucesión de habitaciones alineadas y comunicadas entre sí. Así, Enfilade, es como ha llamado a esta casa el estudio de arquitectura P + S, compuesto por Francisco Parada y Laura R. Salvador, cuya reforma surge como respuesta a la rígida configuración original de la vivienda, construida en 1920. Con una distribución fragmentada de estancias articuladas por un largo pasillo y condicionados por el hecho de tener que resolver un escenario de habitabilidad para un usuario final indefinido, «la propuesta requería, por tanto, transitar el ámbito de lo indeterminado y lo flexible», demostrando la necesaria adaptabilidad y transformación requerida en el espacio doméstico contemporáneo, explican Parada y Salvador.

En este sentido, la vivienda se plantea como una gran unidad doméstica, que concentra una serie de relaciones posibles no estáticas, teniendo la capacidad de transformarse y mutar en múltiples unidades espaciales, de acuerdo a las necesidades emergentes y a sus posibilidades de relación al interior. «Para hacer esto posible, se recoge el principio arquitectónico de la enfilade, un modelo de organización espacial que permite relacionar estancias de manera concatenada, disolviendo así los límites convencionales y deconstruyendo el imaginario tradicional del pasillo».

Enfilade es como ha llamado a esta casa el estudio de arquitectura P + S, compuesto por Francisco Parada y Laura R. Salvador, cuya reforma surge como respuesta a la rígida configuración original de la vivienda, construida en 1920.

La vivienda se organiza a partir de diez unidades espaciales máximas posibles, definida cada una de ellas por el límite que configura la presencia de uno o varios paneles correderos translúcidos, mecanismos que posibilitan la transformación de la unidad doméstica. Los siete paneles móviles propuestos están resueltos de suelo a techo y con todo el ancho posible de paso, pudiendo desplegarse o esconderse completamente gracias a un sistema de dobles tabiques.

Los materiales empleados refuerzan los principios de unidad, relación y transformación propuestos: un pavimento continuo de micromortero de cal, como superficie única entre las distintas unidades espaciales; los paneles translúcidos de madera de pino abeto y policarbonato celular, «que permiten que la luz penetre en todo el largo de la vivienda, definiendo un mecanismo dual, que ofrece comunicación en el entrever del propio material, y a su vez, autonomía y privacidad en la superposición continuada de elementos»; y, por último, el rasillón cerámico, que resuelve la doble tabiquería.

Finalmente, una ventana circular interior, con sistema de oscurecimiento incorporado y resuelta íntegramente en madera de pino abeto, se establece como un aparato de comunicación entre la unidad espacial de mayor tamaño y su contigua, de función indeterminada, «planteando una interpretación contemporánea del marumado tradicional japonés, elemento que originalmente conectaba el espacio interior con el paisaje exterior, y que, en este caso, establece un vínculo entre lo que entendemos como paisajes domésticos al interior de la vivienda», concluyen.

Fotografía: Imagen Subliminal (Miguel de Guzmán + Rocío R. Rivas).

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