Inmersión en el Equipo Crónica y, de paso, en un convento transformado en museo

12 junio 2026

por | 12 junio 2026

Equipo Crónica. Crónica de un tiempo es el nombre de la más reciente exposición dedicada al colectivo artístico formado por Rafael Solbes y Manolo Valdés, en origen también por Joan Antoni Toledo, que se puede visitar en Xàtiva (València) hasta el 26 de julio.

Reúne más de cincuenta piezas del colectivo valenciano en un proyecto, comisariado por Pablo Camarasa, que cuenta con la participación de la mayor experta en la obra de Equipo Crónica, Michèle Dalmàce, y con la profesora y catedrática de la Université de Grenoble-Alpes, especialista en pintura española, Marion Le Corre-Carrasco, quienes han aportado sus impresiones en el catálogo razonado que se ha editado para la ocasión.

Además, esta muestra nos lleva a visitar dos edificios muy interesantes: el convento de Sant Doménec y la Casa de la Ensenyança.

Obra ‘Los monstruos’. Equipo Crónica.

El arte de los Crónica y sus referentes

«La muestra pone en valor el ejercicio de indagación histórico-plástica que los artistas llevaron a cabo a lo largo de los años de trabajo conjunto. Su obra, hondamente arraigada en el contexto político y social de la dictadura y la transición, es también el resultado de un intenso diálogo con otros creadores, pensadores y movimientos que formaban parte del tejido cultural del momento», explica Camarasa.

Esta crónica de un tiempo nos invita a comprender cómo el arte puede convertirse en una forma de memoria crítica y, al mismo tiempo, una reflexión sobre la representación, los mitos colectivos y los mecanismos del poder visual.

«La pintura de Equipo Crónica se construye a partir de un ejercicio constante de diálogo con la historia del arte. Solbes y Valdés demostraron un profundo conocimiento de las vanguardias y de la tradición pictórica europea, que convirtieron en materia prima de su trabajo. No se trataba sólo de homenajear a los maestros, sino de reinterpretarlos desde una mirada crítica y contemporánea».

«Sus obras– apunta el comisario– toman como punto de partida imágenes reconocibles del patrimonio artístico, de Velázquez a Picasso, del Pop Art a la cultura de masas, para someterlas a un proceso de apropiación inteligente que las transforma en nuevos iconos. Esta operación, que combina el humor, la ironía y la denuncia, evidencia la capacidad del colectivo para convertir a los referentes en un lenguaje visual propio, a la vez riguroso y subversivo».

La muestra permite disfrutar, además, de dos lugares que merece mucho la pena conocer: el Espai Cultural Sant Domènec, donde se exhiben obras de gran formato, y la Casa de la Ensenyança.

En el primero de ellos, el espectador se adentra en una gran sala donde se identifican referentes de muy distintos periodos, como es el caso de la obra Bolas y cilindros, donde menciona a Picasso en segundo plano, pero que otorga todo el protagonismo a Pieter Brueghel; como Los monstruos, en la que nuevamente vuelven a Picasso, quien a su vez cita a Goya, pero también mencionan a Dalí, Julio González, Miró, Munch y Oskar Kokoschka.

En Roturas I los Crónica hacen una autocita con su obra propia llamada La inauguración, y los referentes continúan con Arroyo y Casas en la plaza, donde recurren a Ramón Casas y a Eduardo Arroyo, ejemplo de una cita hacia un artista coetáneo de Solbes y Valdés. En la parte opuesta, otras piezas dialogan entre ellas y con el espacio en el que se encuentran, como es el caso de El espectador de espectadores con La manifestación y el de Restaurante con Fútbol.

En la segunda sede, en el Museo de Bellas Artes enclavado en la Casa de la Ensenyança, se transita del Barroco al Pop Art pasando por la Abstracción, con obras tan conocidas como Meninas en el chalet, Aquelarre 71, Hombre desde la ventana, Edición Matinal, o La lluvia.

Uno de los espacios lleva por título Fotografía y Cine, donde estas disciplinas artísticas actúan como fuentes de inspiración, con el icónico Latin lover, inspirado en un fotograma de Rodolfo Valentino de una película de Joseph Henabery de 1925 o la obra Sin título, basada en otro fotograma de La jungla de asfalto, de John Huston; o Los límites del espejo, que parte de una fotografía tomada por el propio Rafael Solbes, y Procedimientos I, que se basa en una captura del fotógrafo y amigo de los Crónica Francesc Alberola.

Una parte de la muestra se mueve entre el Cubismo y el costumbrismo, con ¡Este no se escapa!, donde se aprecian referencias a Jean Dubuffet, Francis Bacon y Karel Appel, o el Pincel mágico, en la que recurren nuevamente a Picasso, quien se inspira a su vez en Velázquez, con una pincelada magrittiana.

Finalmente, un último apartado se centra en la Producción gráfica y recoge serigrafías, cubiertas de revistas y portadas de LPs, «ya que ellos mismos consideraban que tenía la misma importancia que el resto de sus creaciones», apunta Camarasa.

Los espacios: Sant Doménec y la Casa de la Ensenyança

Sant Domènec es uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad de Xàtiva, antiguo convento de dominicos construido en el siglo XIII, desamortizado en 1836, recuperado a finales del siglo XX y convertido en espacio expositivo a comienzos del siglo XXI. La estructura de la iglesia, modificada para convertirse en un teatro, recuperó su forma gótica original, la cual, dada la diafanidad de esa planta conformada por una nave única, actúa hoy como magnífica sala de exposiciones.

Por su parte, la Casa de l’Ensenyança, actual Museo de Bellas Artes, es un edificio de carácter civil de mediados del siglo XVIII que nació como centro de estudios. Mantiene una distribución que gira en torno a un patio, como si respondiese a una tipología de casa señorial. Cuenta con diversas salas de tamaño variable y dimensiones proporcionadas que la convierten en un interesante espacio expositivo. El edificio fue rehabilitado en 2013, por lo que la estética y las condiciones de las mismas son las equivalentes a las de un edificio contemporáneo.

Una de las particularidades de esta exposición sobre el Equipo Crónica reside en que cuenta, mayoritariamente, con obra procedente de colecciones privadas. A excepción de una obra cedida por el Ayuntamiento de València y dos por la Universitat de València– las cuales, asimismo, forman parte de la Colección Martínez Guerricabeitia, originariamente una colección privada–, el resto de piezas proceden de colecciones como la de la Fundación Chirivella Soriano, Iberdrola Arte o coleccionistas particulares, lo que significa que muchas de las obras expuestas pueden contemplarse públicamente por vez primera.

Equipo Crónica. Crònica d’un temps se muestra hasta el 26 de julio en el Espai Cultural Sant Domènech y en la Casa de l’Ensenyança de Xàtiva (València).

Fotografía: D.R.
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