La Literatura, el clásico moderno de Vicent Martínez

28 enero 2023

por | 28 enero 2023

La librería La Literatura nacía en 1985 como respuesta del diseñador Vicent Martínez (Burjassot, 1949) a la situación que se crea cuando se almacenan libros en doble fila en las estanterías. Materializaba, así, la idea de facilitar la tarea a los amantes de los libros y, además, sin saberlo, estaba creando un clásico moderno, como años después lo catalogaría la publicación alemana Moderne Klassiker, una especie de guía Michelin del diseño. 

Vicent Martínez (Foto: Eduardo Manzana).

El concepto de La Literatura dotaba de emoción a un diseño que, tras un tímido arranque comercial al principio, fue reconocido, en la primera feria que pisó, por gente con tanto ojo como Fernando Amat, de Vinçon, o los hermanos Roche Bobois. El primero colocó La Literatura en el escaparate más visible y más moderno del Paseo de Gracia de Barcelona en los años 80; los segundos, le pidieron a Vicent Martínez llevar en exclusiva el producto por el mundo. A esto último, el diseñador no accedió, tenía planes más abiertos para su reciente creación, pero le supuso un espaldarazo psicológico que le llevó a pensar que “ahí había algo bueno”.

Vicent Martínez había fundado cinco años antes, junto a Lola Castelló y Francisco Fernández, Punt Mobles, una de las empresas pioneras en el diseño valenciano que hacía bandera de su filosofía: austeridad constructiva y sencillez estética con toques de ironía y dinamismo. Su objetivo era crear muebles modernos de calidad.

Valencia es un lugar con una historia propia muy rica, también en la construcción de mobiliario. Lo que hizo Vicent Martínez en Punt Mobles fue crear productos mediante el uso de nuevas tecnologías neoartesanales, que bebían de alguna manera de aquella tradición, gracias a las cuales sus diseños resultan exquisitos, con calidad, estética y funcionalidad. La idea que subyace en todos sus trabajos es que son piezas creadas para disfrutar, que solucionan y con las que se establece un vínculo emocional. 

Dibujo de La Literatura, de Vicent Martínez, cedido por el Arxiu Valencià del Disseny.

En enero de 1986, un año después de su creación, La Literatura fue presentada internacionalmente en la Feria del Mueble de París. Solo en ese año había llegado a 130 ciudades del mundo y había sido noticia en numerosas publicaciones especializadas.

Vicent Martínez celebró aquel éxito organizando un homenaje al diseño en la Galería Luis Adelantado de Valencia. Se fabricaron diversas piezas lacadas en colores al estilo Mondrian, «La Literatura se vistió de fiesta”, acompañadas de unos muñecos de falla realizados por el artista Manolo Martín, diseñados por el dibujante Sento Llovell y vestidos por Francis Montesinos. La Literatura sumaba así lo local a lo internacional.

Para diseñar La Literatura, Vicent Martinez  tomo referencias y miró, entre otros objetos, hacia las diferentes piezas contemporáneas del diseño español que, en ese momento, ya tenían cierto reconocimiento: piezas cuyo ingenio, sencillez compositiva y dinamismo gozaban de un diseño basado en la simplicidad estética y constructiva. Diseños inspiradores de esa época son, por ejemplo la lámpara TMM, de Miguel Milà o la mesa Subeybaja, de Robert Heritage.

La sencilla pero novedosa librería contaba con una estructura de doble fondo mediante la disposición de un panel frontal móvil que sería la pieza de referencia junto a las ruedas, que son el reconocible icono gráfico de La Literatura. Estructura en negro y ruedas rojas de estilo industrial. Con el tiempo, las posibilidades se ampliaron, se fueron cambiando las maderas de pino iniciales por otras con más prestaciones en ebanistería que enriquecerían el producto, además de realzar su estética. Las ruedas también añadieron el negro y el gris a la paleta cromática posible.

Primer modelo de La Literatura (foto cedida por el Arxiu Valencià del Disseny).

A los tres años de su presentación en sociedad, La Literatura se amplió para poder resolver funcionalmente más necesidades, tanto para bibliotecas privadas o públicas como para equipamientos de oficinas. La literatura como concepto se fue adaptando, manteniendo su modularidad, con nuevos elementos, “motivadas por las nuevas necesidades de uso, nació como módulo pero se convirtió en un sistema; pasó de ser solo librería a almacenar discos, DVD, integrar televisores e, incluso, adaptarlas como escritorio. Ha sobrevivido a los cambios tecnológicos de nuestras casas manteniendo la misma arquitectura y la misma esencia”, explica el diseñador Vicent Martínez. 

Esa filosofía fue la que hizo que adquiriera una proyección internacional que llevaría a Punt Mobles a ser galardonada con el Premio Nacional de Diseño en 1997.

En sus casi cuarenta años de existencia, numerosos arquitectos e interioristas han incluido en sus proyectos La Literatura. Así fue la estrecha colaboración entre el diseñador y el prestigioso arquitecto Rafael Moneo para participar en el proyecto del Archivo General y Real de Navarra, además de en otros tantos espacios más; el trabajo con el arquitecto Jordi Garcés en la biblioteca del Museo Picasso de Barcelona o su aportación a la biblioteca de la Universitat de València y a la Biblioteca Valenciana, por citar algunos. 

Desde su creación se han vendido cerca de 50.000 ejemplares de La Literatura, fabricadas siempre en Valencia y repartidas por el mundo, lo que se traduciría en más de cuatrocientos kilómetros de estanterías en los que caben hasta veinte millones de libros. 

El resumen evolutivo de La Literatura pasa por varias versiones del mismo diseño pero siempre con el mismo concepto, como explicaban en aquel artículo de la Moderne Klassiker: “desarrollar productos que sean decisivos, honestos y claros en su función, pero también crear objetos que transmitan un mensaje, que participen en nuestras vidas”.

Los diseñadores Nacho Lavernia y Paco Bascuñán ya lo anticiparon en una exposición que se celebró en 2010, “La Literatura se ha convertido en un clásico. Quizás el primero de la historia del diseño valenciano”.

Fotografía: Imágenes cedidas por el Arxiu Valencià del Disseny y por el archivo personal de Vicent Martínez y de punt.mobles. Retrato de Eduardo Manzana.
*** Este artículo se publicó por primera vez en la serie del proyecto Spotlight, de WDC2022.

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