El 8M, las arquitectas sepultadas y la anamorfosis

6 marzo 2026

por | 6 marzo 2026

«La silla Barcelona, de Mies van der Rohe», ¿En serio? Es Lilly Reich la verdadera autora, eclipsada durante décadas por su colega. Mies fue un magnífico arquitecto y un gran amante de la filosofía, pero practicó poco la ética, sobre todo con las mujeres que le rodearon. De hecho, al fenómeno de la invisibilización y falta de reconocimiento de las contribuciones de las arquitectas y diseñadoras en la historia del diseño se le conoce como “síndrome Lilly Reich”. Por mencionar alguno más: el taburete 60, la silla 401 y la Paimio, fueron diseños atribuidos únicamente a Alvar Aalto, aunque en ellos trabajó codo con codo con su esposa Aino Marsio, pero de ella casi nada se ha escrito. Charlotte Perriand trabajó con Le Corbusier y Pierre Jeanneret en el diseño de La Chaise Longue LC4, B306 o las sillas B301 y B302. Corbu fue quien se apropió de los diseños. A Denise Scott-Brown, finalmente, le dieron crédito con las sillas diseñadas por ella que durante mucho tiempo solo se le había atribuido a Robert Venturi, su esposo. En 1991, Venturi recibió el Premio Pritzker. A su mujer la excluyeron del palmarés. 8M.

La silla Barcelona, diseñada por Lilly Reich.

La Chaise Longue LC4, diseñada por Le Corbusier, Jeanneret y Perriand, aunque atribuida a Le Corbusier en solitario durante mucho tiempo.

En todos los campos del conocimiento las mujeres han sido sepultadas, más o menos hondo, a lo largo de la historia. Bienvenido el 8 de marzo para reivindicarlas y seguir peleando por la igualdad de géneros. En todas las disciplinas pasa, pero en la historia de la arquitectura y el diseño esta injusticia ha sido especialmente flagrante por lo visible.

Como cada año, más allá de fechas, para nosotras 8M es todos los días pero, ante la ola reaccionaria que crece sin parar y que lleva aparejado un negacionismo vergonzoso, se hace imposible no apelar a la acción colectiva de todas aquellas personas feministas que luchan por acabar con la desigualdad, los abusos y los feminicidios. El mes de marzo, como símbolo, se vuelve un poco más violeta que los demás, tanto por parte de los que solo posturean, como por parte de las convencidas que, más que celebrar, reivindicamos todo lo que todavía falta para alcanzar una igualdad de verdad en todos los sentidos.

La transformación y el 8M

El término anamorfosis deriva del griego y significa «transformar». Más allá de esa transformación social que es más que necesaria, vemos esta modificación de la percepción espacial que ha estado investigando el profesor Daniel Martín en su propuesta para este 8M.

«El colegio de arquitectos me llamó y me pidió que hiciera un anamorfismo para el Día de la Mujer. Había varias posibilidades, pero finalmente decidimos realizarlo en la fachada exterior para que cualquier persona, sin necesidad de entrar al colegio pudiera disfrutar de su visión. La figura icónica del símbolo femenino vino enseguida a mi mente. Aunque había otras opciones posibles, en definitiva un elemento abstracto, de geometría sencilla pero cargado de simbología, me pareció la opción ideal», explica este Doctor Arquitecto de Expresión Gráfica Arquitectónica en la UPV, experto en la materia.

En la investigación que dirigió, durante más de dos años, se concretó una metodología que permite obtener las formas geométricas distorsionadas que conforman el anamorfismo para que se puedan fabricar en materiales como vinilo o PVC, «de manera que se puedan aplicar de forma no destructiva, eliminándose sin dejar residuos ni dañar las superficies arquitectónicas», explica.

«Visualmente funciona muy bien ya que es muy reconocible. A pesar de ello, desde un punto de vista técnico, al ser tan sencillo, tenía que estar muy bien ejecutado para que la forma surgiera perfecta. Desde un punto de vista personal, cuando estoy delante de una instalación anamórfica, me gusta no solo buscar el punto “correcto” sino disfrutar de la geometría de las formas sobre las superficies. Es una dualidad que me parece muy bella y que está profundamente vinculada a la realidad de las ideas y las personas».

Diferentes miradas dan diferentes versiones de una misma realidad y todas pueden ser compatibles y válidas, apunta. Los contornos de la instalación debían cargarse de significado cuando se vieran también desde cualquier otro ángulo y decidió realizarlos con imágenes de edificios y objetos diseñados por mujeres arquitectas. Martín escogió a pioneras de la disciplina a nivel internacional, pero también a nivel nacional y algunos ejemplos cercanos de compañeras.

«Hay una imagen de Plautilla Bricci, considerada la primera arquitecta de la historia, pero también de la Casa Oswald, en Puerta de Hierro en Madrid, de Matilde Ucelay, como primera arquitecta española. Están incluidas Lilly Reich, Eileen Grey, Jane Drew, Charlotte Perriand o Denise Scott Brown, figuras importantes de la arquitectura moderna y postmoderna del siglo XX y que hasta hace poco no habían sido suficientemente valoradas».

Aparecen edificios de Lina bo Bardi, Zaha Hadid, Nathalie de Vries, Odile Decq, Amanda Levete, Anna Heringer; las españolas Ángela García de Paredes, Fuensanta Nieto, Carme Pinós, Patricia Urquiola. «La lista de mujeres que hubieran podido estar es larguísima».

«También incluí edificios de compañeras como Marina Sender, Susana Iñarra y Carla Sentieri como puesta en valor del trabajo realizado por mujeres con las que comparto tiempo y trabajo. En cualquier caso, las imágenes están vectorizadas y filtradas en color morado porque para esta instalación no era importante el reconocimiento de cada una de las obras sino destacar que todo el trabajo realizado por mujeres, puesto uno al lado del otro es destacable, pero que observado desde la perspectiva correcta adquiere un significado superior que no podemos olvidar como sociedad que avanza».

Los anamorfismos

Los anamorfismos son técnicas que permiten, conociendo y forzando las reglas de la perspectiva, deformar la percepción espacial. Han sido ampliamente utilizados en la historia del arte y la arquitectura. El proyecto de Daniel Martín tenía como objetivo principal el análisis experimental y cuantificación de cómo la distorsión espacial puede influir en la mejora de la orientación en espacios complejos, conducir los flujos en espacios concurridos o por ejemplo expandir o contraer las dimensiones de espacios preexistentes, siempre con el uso de la Realidad Virtual, como paso previo a la realización de aplicaciones reales.

«En mi vida profesional he trabajado mucho en el diseño de interiores donde he aprendido que la superficie y su acabado son indisociables de la percepción espacial. Por otro lado soy docente de Geometría Descriptiva y por tanto la perspectiva y “jugar” con sus leyes me resulta una temática muy atractiva», explica el arquitecto. «En el inicio y en el camino siempre está mi hermano Javier Martin, profesor e investigador de la Berlin University of Applied Sciences. Su investigación está también vinculada a cómo la decoración superficial no se puede desligar de la percepción espacial. Él me dio a conocer el trabajo de Felice Varini más a fondo en 2018 y desde ahí he encontrado este objeto de trabajo que junta arte y técnica a partes iguales y que me apasiona como mediador de las personas y su entorno construido. En la actualidad, gran parte del trabajo lo realizo con la colaboración del profesor Pedro Cabezos, compañero docente de Geometría Descriptiva y gran investigador».

Cuando el anamorfismo se centra en realizar decoraciones sobre superficies existentes, hay dos opciones, explica. La primera, habitualmente denominada trompe l’oeil, hace aparecer un espacio o forma sobre una única superficie, generalmente plana, como vemos en el “Pavement Street Art”. La segunda, aprovecha la fragmentación de varias superficies para aplicar formas distorsionadas, que observadas desde un punto de vista concreto, generan formas planas que de una forma “mágica” parecen flotar en el espacio.

De la segunda opción podemos encontrar varios artistas actuales como Felice Varini, George Rousse, Boa Mistura o Truly Design. «Todos ellos proyectan las imágenes de noche o en condiciones de baja luminosidad para luego pintarlas encima. Pero así, el anamorfismo no se puede eliminar fácilmente e incluso puede dañar los materiales superficiales cuando se trata de elementos patrimoniales. Durante el proyecto de investigación, se concretó una metodología que permite obtener las formas geométricas distorsionadas que conforman el anamorfismo para que se puedan fabricar en materiales que no dejen residuos ni dañen las superficies arquitectónicas.

Con esta metodología, explica Daniel Martín que se han realizado ya cuatro instalaciones: el logotipo de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Valencia (ETSA) para las jornadas de acogida del curso 25/26; el logotipo del Congreso Heritage 2025, en el Hall en el que se realizaban las pausas de café y los accesos al auditorio principal; el árbol de Navidad en el CTAV para la campaña de 2025, y la instalación del Día de la Mujer en el CTAV para este 8 de marzo.

Fotografía: Daniel Martín y Mehdi Belmejjad.
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